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26 DOMINGO 9 4 2006 ABC Internacional Las elecciones italianas de hoy presagian un periodo de gran incertidumbre política Berlusconi cierra la campaña al grito de vamos a ganar porque no somos gilipollas b El exceso de hostilidad en la contienda ha dejado mal sabor de boca en general, y muchos electores terminarán dando su voto al candidato menos detestado JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El horrible estruendo del final de campaña dio paso ayer a un día de calma que los italianos, mareados por un estrépito sin precedentes, agradecieron de todo corazón. Pero el panorama es inquietante. Los políticos aprovechaban la jornada de reflexión para descansar sus cuerdas vocales con vistas al pandemonium que estallará el martes por la noche, cuando al final del escrutinio todos se lancen a cantar victoria. Paradójicamente, esta vez va a haber muchos más vencidos que vencedores pues quien gane recibe un regalo envenenado: la nueva ley electoral convierte al ganador en rehén de los partidos pequeños de su coalición. En la jornada de reflexión predominaba la inquietud. Dentro de cada una de las dos coaliciones, la de Prodi y la de Berlusconi, se podía escuchar el afilar de cuchillos para el ajuste de cuentas que va a tener lugar entre los perdedores, o para la batalla por el pastel entre los ganadores. Hasta ayer, cada uno de los dos equipos combatía contra el equipo rival. A partir del martes por la noche, la dinámica cambia. La escalada de insultos de Berlusconi, quien cerró su campaña repitiendo que vamos a ganar porque no somos gilipollas escondió hasta ayer la pelea interna dentro de su coalición. Si el partido del Cavaliere sale malparado en las urnas, sus aliados se echarán inmediatamente sobre él. La relación de Berlusconi con el jefe de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, ha sido tensa durante toda la legislatura, mientras que con el jefe de la UDC, Pier Ferdinando Casini, ha sido una continua guerra de guerrillas. he tenido que dejar de ser árbitro imparcial y he tenido que dar patadas En todo caso, la Unión Democrática y de Centro (UDC) de inspiración democristiana, espera superar a la Liga Norte de Umberto Bossi, pasando del número cuatro al numero tres en el ranking de la coalición del centro derecha. Gianfranco Fini, que es el político más apreciado de Italia, sabe muy bien que la coalición de centro derecha habría ganado arrolladoramente si Berlusconi le hubiese propuesto a él como candidato a primer ministro. Pero eso era pedir demasiado al Cavaliere y ahora hay que atenerse a las consecuencias. Por eso Fini afirmaba que yo deseo la victoria del centro derecha, pero también espero que Alianza Nacional sea el partido más votado Las últimas encuestas, publicadas hace dos semanas, daban a Forza Italia un 21 por ciento de la intención de voto y a Alianza Nacional tan sólo el 12 por ciento, pero Fini confía en que el abuso de insultos por parte de Berlusconi haya sido contraproducente. Un italiano hace jogging en Milán junto a varios carteles electorales Nada es lo que parece El futuro de Italia estaba ayer en manos de los indecisos, que seguían en torno al 10 por ciento y que tendrán que decantarse hoy por alguno de las dos coaliciones. El exceso de hostilidad en la campaña ha dejado mal sabor de boca en general, y muchos electores terminarán dando su voto al candidato menos detestado o a la coalición menos despreciada. Ayer, en la jornada de reflexión, las El vencedor recibirá un regalo envenenado porque las nuevas reglas le hacen rehén de sus pequeños aliados Si el partido de Berlusconi sale malparado de las urnas, sus socios de coalición se echarán sobre él paradojas de ambas formaciones salían de nuevo a la luz. Un chiste de hace un par de meses en un periódico de Roma ironizaba respecto a los nombres de las coaliciones: Una se llama Casa de la Libertad porque manda sólo Berlusconi. La otra se llama Unión porque se pelean por todo Al final, esos nombres ni se usaban. El enfrentamiento entre los dos jefes de fila se hizo tan fuerte que el país se dividió en berlusconianos y prodianos Y en los últimos días, cuando la pelea superó los límites de la decencia democrática, el enfado hizo aflorar sobre todo vo- Pocas candidatas y pocos jóvenes J. V. B. ROMA. Un elemento anómalo en la política italiana es la escasísima presencia de mujeres y de jóvenes. Las elecciones de hoy y mañana no resolverán la anomalía pues el centro izquierda incluye tan sólo un 27 por ciento de mujeres en sus candidaturas mientras el centro derecha se queda en un 18 por ciento. Como no están en los primeros puestos, Las cuentas internas Casini era consciente de que Berlusconi jamás volvería a entregarle la Presidencia de la Cámara de Diputados, y por eso hace unos días reveló que he madurado una decisión definitiva. Gane quien gane estas elecciones no puedo volver de nuevo a ser presidente de la Cámara porque durante la campaña la presencia de mujeres en el Parlamento continuará en torno al 12 por ciento, una miseria en comparación con casi un tercio en España o casi la mitad en Suecia. El Gobierno de Silvio Berlusconi incluye sólo dos mujeres entre 24 ministros, una proporción inferior a la de cualquier país de la Unión Europea excepto Grecia, consuelo habitual de Italia para evitar el último lugar. En el cierre de campaña, Berlusconi prometió nombrar vicepresidente del Gobierno a una mujer, pero era ya demasiado tarde. La promesa llegaba en una traca final que incluía desde la abolición de dos tercios de los impuestos municipales hasta la eliminación de las colas en las consultas médicas. Sonaba tan descarado como uno de los últimos resultados que Berlusconi se apuntaba en su activo: Mi Gobierno ha aumentado ya la esperanza de vida de los italianos de 78 a 80 años para los hombres y de 81 a 83 años para las mujeres En realidad, Italia sufre un grave problema de envejecimiento de población y, por desgracia, se nota también en las listas, sobre todo del centro derecha.