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ABC DOMINGO 9 4 2006 Nacional REMODELACIÓN DEL GOBIERNO EN PLENO PROCESO DE PAZ 15 Si me arrepiento, iré al psicólogo y le pediré pastillas ¿De qué va a vivir a partir de ahora? ¿Cómo va a organizar su vida? -Soy abogado y espero encontrar trabajo en algún sitio. ¿Qué hay de que va a escribir libros y a dedicarse a negocios, como el de la Hípica que tiene en Toledo desde ya hace algunos años? -A los caballos no me voy a dedicar. Eso es cosa de mi hijo. Sobre lo de los libros, tengo cuadernos con notas de 14 años, tomadas día a día. -Usted lleva dedicado a la política con gran intensidad, todos los días, hasta para ir a Afganistán el de Navidad y dice que lo deja de golpe. ¿Y si se arrepiente? -Iré al psicólogo y le pediré pastillas. ¿No le da vértigo tanta normalidad, una vida común sin periodistas, sin cámaras, sin reuniones desde primera hora todos los días, sin tomar decisiones de gobierno, sin poder? -Ahora no sólo no me da vértigo sino que me da envidia, pero quizá dentro de un tiempo me resulte insoportable. Sería síntoma de que necesito las pastillas. ¿Volverá a Castilla- La Mancha? No le digo a la Presidencia, pero tiene un puesto esperándole en el Consejo Consultivo... -No tengo intención de ir al Consejo Consultivo. No por desprecio al Consejo, sino por la conveniencia de apartarme de las actividades políticas institucionales. ¿Qué planes tiene para su equipo de colaboradores? -Son muy valiosos y creo que se los rifarán. -A priori, ¿qué es lo que más va a echar de menos de su profesión de político, que siempre ha reclamado en voz alta? -Creo que echaré de menos el debate parlamentario. Me gusta el Parlamento. Llegaron a decirme que comparecía demasiado en las Cortes y quizá fuese verdad. También echaré de menos el trato con los militares, que son gente excepcional. ¿Qué ha sido lo más duro que ha vivido en esta carrera? -Lo más duro ha sido la muerte de soldados en acto de servicio. ¿A quién va a recordar especialmente, de quién aprendió más? -A quien más valoro por su trabajo eficaz, intenso e inteligente, es al secretario de Estado de Defensa, a Paco Pardo. No hay dos en la Administración como él. He aprendido de muchos: del Almirante Torrente, de mis ayudantes militares... El ministro, en una imagen tomada ayer en su casa familiar de Toledo, donde ahora espera pasar mucho tiempo ción entre José Luis y yo ha crecido en lo personal y en lo amistoso hasta agigantarse en los últimos meses, sin duda ninguna. El momento en que me comunicó que aceptaba mi dimisión no sólo fue amable, sino diría que entrañable. -Ahora que se va del Gobierno, ¿piensa en realidad que la aparición del término nación en el preámbulo no tiene ningún valor, como excusó cuando se incorporó esa palabra que usted aseguró que iba a quedar fuera? -No es nada nuevo lo que digo: desde el punto de vista Constitucional sólo hay una nación que es España. Todo lo demás son partes apreciables de un todo. ¿Cree que el diseño territorial de la España que encontró es mejor que el que queda hoy, fecha en que se marcha? -La España en la que Aznar hablaba catalán en la intimidad es la misma en la que Piqué casi no se habla con su camarada Vidal Quadras. -El anuncio de su marcha coincidió ayer con algo tan indeseable para usted como la excarcelación de Arnaldo Otegi. ¿Desesperanzador? -Cuando ayer vi que salía de la cárcel LAS DISCREPANCIAS Mi lealtad al presidente del Gobierno es mucho mayor que mi rechazo al Estatuto de Cataluña LA DIMISIÓN Si no hay dimisiones, dicen que nos aferramos al poder, y si alguien dimite, le atribuyen motivos torcidos EL DÍA A DÍA La normalidad ahora no sólo no me da vértigo, sino que la envidio, pero quizás dentro de un tiempo me resulte insoportable EL PRESIDENTE La relación entre José Luis y yo ha crecido en lo personal y lo amistoso hasta el punto de agigantarse en los últimos meses, sin duda ninguna Otegi a cambio de dinero, lo primero que pensé es de quién será el dinero, a quién se lo habrán robado, porque casi con seguridad ese es un dinero que tiene un origen ilícito o al menos muy sospechoso. ¿Se va del Ministerio de Defensa con alguna asignatura pendiente? -Sí, la de que los militares españoles puedan vestir el uniforme en la calle. Claro que antes hay que acabar con ETA. ¿De qué se siente más satisfecho de sus años al frente de Defensa? -En dos años se ha avanzado considerablemente. Hemos subido los sueldos, hemos incrementado en el último año en 5.000 el número de soldados, se aprobó la Ley de la Defensa Nacional y por unanimidad la Ley de Tropa. -A su llegada, usted confesaba que no conocía a militares ¿qué ha aprendido de ellos? -Mucho... sobre todo que son buena gente. En la medida que se les conoce, se les aprecia y se les quiere. Son leales, servidores, siempre dispuestos. ¿Qué tarea tiene por delante su sucesor, el ministro Alonso? -Tiene mucha tela que cortar. Hay que sacar la Ley de la Carrera Militar, la Ley de Derechos y Deberes...