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ABC DOMINGO 9 4 2006 La Entrevista 11 INSTRUMENTO Yo uso mi persona, mi nombre, mi talento para escribir y mi personalidad, para hablar de alguien más importante que yo, Jesús ORACIÓN Para seguir en este camino, para estar cerca de la religión, rezo. Con la oración se puede cambiar el mundo OPUS DEI Me gusta mucho y respeto mucho al Opus Dei. Me gusta mucho San Josemaría Escrivá de Balaguer, pero no pertenezco a ningún movimiento eclesial PORTAVOZ DEL VATICANO Nunca he pensado en sustituir a Navarro- Valls. No estoy lo suficientemente preparada para un trabajo tan importante SEXO El sexo no es la primera dificultad, la gran privación, que no es una privación, sino un don. La primera dificultad es comprender que sin Dios no podemos hacer nada Alessandra en su residencia de Roma vía vive hoy, que se llama Jesucristo. Jesucristo no es sólo el personaje palestino de hace dos mil años que nos dijeron que resucitó. Jesucristo está vivo aún en la Eucaristía. Allí se le puede encontrar, y ese encuentro puede cambiar la vida. Nuestra religión no es filosofía, no es ideología. Es un encuentro, un encuentro de amor, porque Él, Jesucristo, nos ha amado primero. ¿Por qué, al parecer, su vida ha cambiado tan radicalmente, y la vida de tantos cristianos, por el contrario, es tan tibia? -Yo entiendo muy bien a los cristianos que no cambian porque he sido uno de ellos durante muchos años. Tenemos miedo. Miedo de que al cambiar, al abrir el corazón al misterio más grande, al amor de Jesucristo, eso pueda implicar perder nuestra libertad. Yo probé y por eso escribí Con ojos nuevos Siguiendo a Jesucristo, a su enseñanza, nos convertimos en seres más libres. La vida se transforma en otra más bonita y más completa. Tenemos que hacer un pequeño acto de coraje, lo que dijo Juan Pablo II en 1978, cuando lo eligieron Papa: No tengáis miedo, abrid vuestros corazones a Jesucristo ¿Pertenece usted al Opus Dei? -No. No pertenezco a ningún grupo eclesial. ¿Qué le llama la atención de la espiritualidad del Opus Dei, si es que algo le llama la atención? -Me gusta mucho y respeto mucho al Opus Dei. Me gusta mucho San Josemaría Escrivá de Balaguer. Me gusta mucho don Luigi Giussani, de Comunión y Liberación. Respeto muchísmo a los Legionarios de Cristo. Estoy muy abierta a todos los movimientos eclesiales que nacieron después del Concilio Vaticano II, en donde los laicos están implicados en la vida de la Iglesia. Pero no pertenezco a ningún grupo en particular. ¿Por qué vale la pena vivir hoy como cristiano y cuáles son los nuevos valores que hay que descubrir y mantener? -Los valores son siempre los mismos. No hay nada nuevo. Tenemos sólo que continuar en lo que Jesucristo nos ha enseñado, de una manera renovada, quizá más moderna, pero es siempre la misma tarea, es siempre la misma y única verdad. -Usted dice que tener sentimientos religiosos, pensando en el budismo, el hinduismo, etc. quizá esté de moda, pero no lo está el ser católico consecuente, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia y del Papa. ¿A qué se debe, en su opinión? -Pienso que hay un poco de superficialidad, como si todo lo que viniera de lejos, todo lo que es exótico, fuera siempre más valioso. Muchas veces encontramos más interesantes las filosofías orientales, pero no sabemos quién es Jesucristo, no conocemos nuestra historia, nuestra cultura, nuestra tradición. Yo he tratado de descubrir nuevamente de dónde vengo, quién soy, a dónde voy y por qué camino marcho. Profundizando en mi religión he hallado un horizonte de belleza. ¿Qué ve con nuevos ojos -Veo un mundo difícil, porque seguir a Jesucristo no quiere decir que se tiene ya el camino resuelto. La puerta puede ser muy estrecha. Pero yo sé que ya no estoy sola. Sé que alguien me acompañará en ese camino si tengo fe y confío en Él. Confiar en Él es más que creer, es sentirse hijo. ¿Se puede ser libre en la Iglesia? -Nosotros somos los más libres de todos porque podemos también renegar de nuestro Dios, aunque Él nos espere siempre. ¿Es un católico un fundamentalista, un intolerante, porque en teoría aspira a imponer su credo en la sociedad? -Decididamente: ¡no! Pienso en un ejemplo de católico, que vivió hace cien años, que se llama Charles de Foucault, y que el Papa ha beatificado hace unos meses. Es un gran ejemplo en nuestros días. Fue a evangelizar a la población tuareg, en África, al final de siglo pasado, cuando de verdad era muy difícil llegar hasta ellos. Pero él no impuso nada. Quería vivir entre la gente y demostrar cómo era un católico. Explicaba que tenía que dar ejemplo para que esa población concluyera: Mira qué bueno que es este hombre... ¡Pues imagina cómo tiene que ser su Dios! Nosotros, hoy, estamos llamados a ser testigos de nuestra fe, sin imponer nada, con mucho amor, respetando a los otros y también pidiendo que los otros nos respeten. ¿Tendría que enseñarse la religión en la escuela? -Yo pienso que es fundamental que haya clase de religión, porque nosotros somos cristianos, de raíz cristiana. Nuestra cultura viene de ahí. Es muy importante enseñar la religión a los niños. Creo que es un error que los padres digan: Mi hijo decidirá si quiere ser católico u otra cosa ¡También este problema! ¡Ya tienen tantos problemas, y también éste! Creo que dar los sacramentos a los niños es decisivo y facilita la vida. -Usted se divorció del multimillonario Costantine Niarchos. ¿Se había casado por la Iglesia? ¿Piensa en un futuro matrimonio? -No me había casado por la Iglesia. No estoy divorciada. ¿Piensa en la posibilidad de un futuro matrimonio? -Yo estoy abierta. Claro: encontrar a un hombre que tenga los mismos objetivos, que quiera festejar la verdad de la vida conmigo... Ahora tengo cuarenta años. Cuando tenía veinte era más fácil. Veremos. Los caminos del Señor son abiertos. -Por su libro desfilan, entre otros muchos personajes de relieve mundial, los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. ¿Qué es lo que destacaría de ellos? -Con Juan Pablo II crecí como mujer. Pienso que este Papa tiene un lugar muy importante en la vida de todos nosotros. En la mía en particular me ha ayudado muchísimo, también en la conversión, porque la conversión no es algo de una vez para siempre. Cada día hay que renovar el amor y decir que sí a nuestro Señor, que le queremos. Juan Pablo II dio un testimonio supremo en medio de su sufrimiento. Un testimonio enorme de fe. Benedicto XVI es un grandísimo de la Iglesia, un Santo Tomás de Aquino de nuestros días, no en el sentido físico, porque Santo Tomas de Aquino era muy corpulento, sino por su finura, por su sutileza. Es un Papa muy dulce, muy humilde. Con su palabra llega derecho al corazón de la gente. Es un Papa que está haciendo un grandísimo trabajo para la Iglesia. Yo me siento en manos seguras con Benedicto XVI, protegida como católica. ¿Es el sexo una dificultad para los católicos? -Se puede ver como una dificultad. Pero no es sólo el sexo. Y no es la primera dificultad. La primera dificultad es comprender que sin Dios no podemos hacer nada. Mucha gente habla del sexo pensando que es la gran dificultad. No es la gran dificultad. Si charla con los sacerdotes, con las monjas, verá que el sexo no es la dificultad, la gran privación, que no es una privación, es un don, un don para crecer. Le dirán que no es el sexo. Es convivir con los otros. Es ser fiel a la doctrina de la Iglesia.