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10 La Entrevista DOMINGO 9 4 2006 ABC ALESSANDRA ROMANA DEI PRINCIPI BORGHESE Alta representante de la nobleza italiana. Escritora. Conversa Nuestra religión no es filosofía, no es ideología. Es un encuentro de amor SEREGNO (ITALIA) He quedado con la atractiva princesa Alessandra Borghese (Roma, 1963) en el Colegio Ballerini de Seregno, un hermoso pueblo al norte de Milán. Allí, la muchachada escolar la recibe con vítores, igual que el rector, don Luigi, y los profesores. El día está nublado, pero a ratos luce el sol. La Borghese lleva pantalones de pana naranja y habla de su conversión, como en su obra Con ojos nuevos que dentro de unos días la pondrá a la venta en español Ediciones Rialp. En Italia acaba de publicar Sete di Dio (Sed de Dios) -Usted pertenece a uno de los linajes italianos más ilustres. Con ojos nuevos narra su conversión. ¿Le ha dado ahora a una representante de la jet set por el esnobismo de la religión, como ha ocurrido con otras figuras? ¿Qué otras figuras? -Podría mencionar, por ejemplo, a la princesa de Éboli, que tuvo relación con Santa Teresa de Jesús. -Sé muy bien que quien decide exponer sus sentimientos está siempre en el punto de mira de todos para ser criticado. La gente puede hablar de ese personaje porque ha llegado a ser un factor público. Yo quiero mostrar a los lectores el bien que hay en mí. La razón por la que escribo no es una razón de exhibicionismo, como diciendo: Ahora que lo tengo todo, voy también a por la religión Es algo más importante. Es verdad que hay una intimidad especial en nuestro corazón, entre nosotros y nuestro Señor. Pero hoy más que nunca, hablar de nuestra fe es importante. La religión es un hecho público. Por eso yo quiero hablar, con orgullo, con confianza, con mucho respeto, pero también con mucha alegría, del gran tesoro que es encontrar la fe. -De su libro bastantes, especialmente en Italia, han comentado que les ha cambiado la vida. ¿Qué escritos la han transformado a usted? -Hay un libro de mi amigo Leonardo Mondadori, Conversión que, cuando lo leí, me dio la fuerza para redactar Con ojos nuevos Hay otro libro que en estos años me ha ayudado muchísimo a profundizar en mi fe: La sal de la tierra del cardenal Ratzinger. Pero están también los Evangelios. Para mí, los Evangelios son una lectura muy importante, en la que hay que penetrar, que ayuda decisivamente a la reflexión. ¿Tiene usted ambición ahora de triunfar con sus libros? ¿Su campo profesional está orientado en este momento a la publicación? -Yo soy muy seria, pero no me tomo en serio. De ahí que quiera sorprenderme. Escribir libros para mí no es imponer un suceso o imponer mi persona. Su apellido campea con letras enormes, por voluntad del Papa Camillo Borghese (Pablo V) en la fachada de la basílica de San Pedro. Villa Borghese fue cedida por su familia a Roma TEXTO: JOSÉ GRAU El Papa habla con la princesa tras el encuentro con la juventud en Colonia Su pasión de adolescente, un chico guapísimo, fuerte, deportivo, sensible, con muchos amigos se pegó un tiro en la calle, en Roma, delante de ella Niarchos, el hombre de su vida J. G. Tiene poco más de 40 años pero la existencia no ha sido ciertamente fácil para la princesa Borghese. Y es que en tantísimas ocasiones no hay privilegios que valgan, por más dinero y alcurnia que se tengan. Su amor de adolescente, Marco Nesbitt, un chico guapísimo, fuerte, deportivo, sensible, con muchos amigos dice, se pegó un tiro en plena calle, delante de ella. Alessandra se traslada a Nueva York. Trabaja duro para la American Express pero no se priva de las juergas en las discotecas neoyorquinas. Busca autoafirmarse y el triunfo. Conoce a Costantine Niarchos, hijo del famoso y archirricachón armador griego Stavros Niarchos. Costantine esnifaba cocaína. Se divorció de él a los dos años. Poco después, en 1999, Costantine murió por abuso de drogas en Londres. De su marido confiesa en Con ojos nuevos Lo digo con pudor pero he de admitir la realiad: Costantine fue el hombre de mi vida. Era cultísimo, muy preparado y perspicaz Vuelve a Italia y se dedica a promover exposiciones artísticas. En 1998 pasa unos días en uno de los palacios de la princesa alemana Gloria von Thurn und Taxis ¿se acuerdan de Rilke? una íntima amiga de la época estadounidense. Gloria la invita a Misa. Comienza así un proceso de conversión que ha dado y sigue dando mucho que hablar. Yo, con mis libros, quiero hablar del misterio de la vida, quiero hablar de Jesucristo Nuestro Señor más que de mí. Yo uso mi persona, mi nombre, mi educación, mi talento para escribir y mi personalidad, para hablar de alguien más importante que yo, que puede cambiar la vida de cada persona, que se llama Jesucristo. -Se ha llegado a comentar que usted podría suceder a Navarro- Valls al frente de la Oficina de Prensa del Vaticano. ¿Le han hecho alguna oferta? -Conozco a Joaquín Navarro- Valls muy bien. Le tengo un enorme respeto. Pienso que es la persona justa, todavía ahora, con el Papa Joseph Ratzinger, en el lugar justo. Nunca he pensado en sustituirlo. No estoy lo suficientemente preparada para un trabajo tan im- portante como el suyo. ¿Pero le han hecho alguna oferta al respecto? -No, no me han hecho ninguna oferta en ese sentido. -De alguna manera se la está poniendo a usted como un ejemplo a seguir. ¿Teme no estar a la altura de las circunstancias, que algo la llevara a no tener la intensidad religiosa que ahora parece tener? -No, no. Yo no me pongo como ejemplo a seguir, sino que soy un instrumento. A través de mis libros, doy un testimonio, en un mundo tan complicado. Yo sólo digo: en mi vida ha acontecido de este modo. ¿Pero no teme no estar a la altura de las circunstancias en el futuro? ¿Que cambie y no responda al ideal que presenta en sus libros? -Usted sabe muy bien que un converso es un bocado muy apetitoso para el diablo. Si actúo mal, si caigo, no hago mal a Alessandra Borghese. En un mundo como el nuestro, Alessandra Borghese puede ser reinventada. Yo haría mal a la Iglesia y a Jesucristo. Para seguir en este camino, para estar cerca de la religión, rezo muchísimo. Yo creo en el poder de la oración. Con la oración se puede cambiar el mundo. -Había oído decir que el mismo Papa Benedicto XVI presentó su libro. ¿Es verdad? ¿Le consta si lo ha leído y lo que ha dicho al respecto? -No. No es verdad. Yo conozco muy bien al cardenal Ratzinger. Siempre ha sido santo de mi devoción. Desde hace años lo seguía: para oír sus conferencias, sus homilías... He tenido también el honor de comer con él y de conversar con él. ¿Sabe si ha leído su libro? -Yo se lo di en persona, pero entonces era cardenal. ¿No hizo ningún comentario? -En aquel momento, no. No sé si lo ha leído. Pero un hombre que tiene tanto que hacer, no pienso que tenga tiempo para leer mi librito. ¿Se puede confiar en Dios en un mundo en el que el mal se ve por todas partes y en el que la experiencia vital parece indicar que las cosas incluso empeoran con el tiempo? -Se puede ver un vaso medio lleno o medio vacío. Yo siempre lo he visto medio lleno. Hay mucho sufrimiento, hay mucho dolor, hay muchas complicaciones. Es difícil hoy ser católico. Somos una minoría. Es verdad. Yo trato de buscar el bien, y nunca de ver el mal. -La fe, la religión, la vida de fe, ¿es ajustarse a unas reglas? ¿es cumplir los diez mandamientos? ¿qué es para usted? -Diría, antes que nada, que es abrir el corazón a un misterio más grande. Pero sobre todo a una persona que toda-