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92 Los sábados de ABC SÁBADO 8 4 2006 ABC BELLEZA MALDITA 1 2 1. Marilyn Manson 2. Alaska 3. Napalm Death 4. Alice Cooper 5. Sepultura 6. Sex Pistols 5 3 4 6 gra sombra del tenebrismo siempre ha sido muy alargada en el mundo del rock. El primer impulso de rebeldía se muestra siempre en un rechazo hacia los convencionalismos de los adultos. Lo cual se traducía, en un inicial momento, en amor libre, drogas y cierto desmadre. Por tanto, asuntos asociados con el pecado, y que conducen, inevitablemente, a la condenación eterna. No resulta difícil adivinar el siguiente paso: el atractivo por el lado oscuro. Ya que hemos traspasado los límites de la decencia, sumerjámonos en la Estigia. Los propios Rolling Stones declaraban, rodeados de ritmos africanos y bailongos, su simpatía por el diablo Se abría la veda, y por ella entraron, a finales de los sesenta, gentes como Black Sabbath (el nombre ya lo dice todo) o Alice Cooper. El mismo William Blake era todo un icono para aquellos pioneros que empezaron a dejarse melena y hacer de la música su modus vivendi Cuenta la cantante Marianne Faithfull en su autobiografía que, después del concierto de Bob Dylan en Londres, en Lane La estética siniestra ha seducido a una infinidad de jóvenes de vestimenta oscura, cruces colgantes y pensamientos turbios. Su banda sonora: desde el goth rock hasta el heavy apocalíptico La voz del lado oscuro POR PABLO MARTÍNEZ PITA 1966, el poeta Allen Ginsberg preguntó a John Lennon si había leído a William Blake. Nunca he oído hablar de ese tío contestó. La esposa del beatle, Cinthya, tuvo que intervenir: Oh, John, no digas mentiras William Blake, William Borrough, Rimbaud, Apollinaire... todos ellos formaban parte del bagaje fundamental de cualquier adolescente moderno. Del punk al goth Pero si a finales de la década prodigiosa nació el rock duro con toda su parafernalia de calaveras, cuero negro, mensajes mefistotélicos y portadas inspiradas en las visiones infernales de los pintores medievales... fue con la llegada del punk, o más bien con su inmediata muerte, cuando empezaron a aparecer por las calles los componentes de esa tribu urbana y siniestra que se ca- racteriza por pelos llenos de laca, largos abrigos negros, caras maquilladas de blanco, botas llenas de hebillas, colgantes de cruces invertidas... Algunos afirman que se trataba del luto por la muerte del punk, pero el asunto del goth rock nació casi a la vez que los Sex Pistols, y antes de que llegara 1980 ya funcionaban bandas como The Dammed, Siouxsie and the Banshees, Joy División y Bauhaus, pilares de un movimiento de sonido y estética bastante fosca. Poco más tarde entrarían en escena Sisters of Mercy, Echo and the Bunnymen y The Cure, que fueron los que consiguieron una mayor repercusión mediática. Era la década de los 80, el auge de los sonidos épicos y atormentados. En España fueron Parálisis Permanente o los primeros Gabinete Caligari las representaciones más cercanas y populares del género. Alaska era el personaje más llamativo, pero su música resultaba más ligera. El norte tenebroso En la actualidad, desde el final de los noventa, hay en Europa una especie de resurrección de la vestimenta lúgubre, sobre todo en los países del norte. Formaciones como Whithin Temptation, HIM, Evanescence, The Rasmus... logran superventas pero espantan a los puristas de la línea gótica. Sin embargo, han conseguido que por cualquier ciudad escandinava sea frecuente observar a pandillas de jóvenes con los pelos de punta, lectores de Lovecraft y convencidos de que la vida no es más que un tenebroso tránsito hacia la muerte. Existe también otra modalidad que no tiene que ver específicamente con el goth, pero sí con las pesadillas producidas por el sueño de la razón. Infinidad de subgéneros del heavy, como el trash metal, el death metal, el black metal, el doomdeath metal, el progressive death, el grindcore... resuenan entre fronteras que casi nadie es capaz de dilucidar. Grupos como Sepultura, Cradle of Filth, Anathema, Napalm Death, Paradise Lost. Rhapsody, Entombed... pertenecen a uno u otro estilo, pero todos parecen empeñados en asustar a la buena gente con el Apocalipsis. Un caso particular es el de Marilyn Manson, ruidoso reverendo satánico que hereda y exagera la pose de Alice Cooper, y que ha hecho de la provocación su mejor estrategia promocional. Romper biblias en público o simular crucifixiones en sus conciertos son algunas de las actuaciones con las que se asegura las portadas de los diarios conservadores norteamericanos y las iras de los telepredicadores. Incluso fue acusado de inducir, con su música, a dos jóvenes a entrar a sangre y fuego en un instituto, lo que dio pie al documental de Michael Moore Bowling for Columbine