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90 Los sábados de ABC SÁBADO 8 4 2006 ABC BELLEZA MALDITA (Viene de la página anterior) han aprendido a reírse de Drácula, Frankenstein o el hombre lobo, gracias, entre otros, al cineasta Tim Burton, al dibujante Edward Gorey o al cantante Marilyn Manson. Hacia finales de los cincuenta aparecieron publicaciones sobre monstruos dirigidas a adolescentes; comenzaron a comercializarse unas réplicas de juguete de los monstruos más populares, que se convirtieron en compañeros inseparables de bastantes quinceañeros; y pronto se emitirían series como Los Monster y La familia Addams en las cuales se mostraba la vida diaria de dos clanes de muertos vivientes. Puede decirse que a partir de entonces los monstruos se instalaron en nuestras existencias. La libertad del monstruo Durante años, hubo un gran número de adolescentes que se criaron en un ambiente en el que los padres despedían a sus hijos deseándoles que pases un buen día, no vaya a ser el último ahora, en los colegios y en los institutos se obliga a los alumnos a participar John Galliano, el diseñador de Dior, vestido para matar Kate Beckinsale, algo vampira y protagonista de Underworld Evolution en ensayos para actuar en caso de incendio, terremoto o cualquier tipo de catástrofe, como si, en lugar de entrar en un aula segura, fuesen a realizar un viaje en avión en el que conviene saber cómo reaccionar en caso de accidente. No es difícil entender que muchos niños y jóvenes idolatren a seres que ponen en duda las normas y las leyes de los mayores. La idea cristiana según la cual un ser monstruoso sólo puede ser alguien que hubiese pecado se ha transformado por completo, dando paso a la creencia de que los monstruos son unos libertadores, la alternativa a un universo deshumanizado e histérico, la parte oculta y más saludable de una sociedad. Cuando uno ha crecido en un mundo triste y gris, coagulado, cualquier cosa que tenga color le llama la atención, incluso la sangre. De ahí que los jóvenes se sientan atraídos hacia temas truculentos, relacionados con la muerte y el asesi- La estética tenebrosa requiere cualquier cosa, menos improvisación. Entran en juego el maquillaje, la peluquería- -cortesía del movimiento punk- la ropa, el maquillaje, los complementos barrocos en plata y metal... Y junto a ello, el juego de las máscaras, los difraces y el placer del miedo que hoy empieza muy pronto. Aunque a los niños siempre les han gustado los cuentos de terror