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ABC SÁBADO 8 4 2006 Cultura 61 New Order y Rufus Wainwright se suman al festival Summercase b Barcelona y Boadilla del Monte PALOMO LINARES Novillero (Madrid) comparten un cartel de ida y vuelta en el que figuran Daft Punk, Keane, Belle Sebastian, Massive Attack y Primal Scream J. LILLO MADRID. Alrededor de sesenta bandas participarán en la primera edición del Summercase, festival de rock alternativo que el 14 y 15 de julio programará en dos recintos- -instalados en Boadilla del Monte y Montjuic- -sendos carteles reversibles. El puente aéreo entre Madrid y Barcelona es el símbolo gráfico y el medio de transporte que sirve de argumento a un certamen por el que desfilarán New Order, Keane, Daft Punk, Sigur Rós, Chemical Brothers, Massive Attack, Super Furry Animals, Happy Mondays, Maxïmo Park, Spinto Band, Two Gallants, Rufus Wainwright, Primal Scream y Hope Of The States, entre otros. Los grupos que actúen en Barcelona el 14 de julio lo harán al día siguiente en Boadilla del Monte, y viceversa. Con una capacidad de 50.000 espectadores en cada uno de los dos recintos, la organización espera cubrir la mitad del aforo en la primera edición de una muestra que pretende consolidar en el cada vez más apretado circuito festivalero. No queremos ser una alternativa a la falta de salas que afecta a Madrid, pero creemos que el público de la capital necesitaba un certamen como éste, dedicado al rock alternativo, para no tener que desplazarse a otras ciudades, como ha tenido que hacer en los últimos años señalan a ABC fuentes de la organización, también responsable del ya veterano festival Wintercase, su más discreta versión invernal. Somos conscientes de que los comienzos son duros, pero con el tiempo subsanaremos los errores que podamos tener y esperamos rentabilizar nuestra inversión concluyen las mismas fuentes. El apellido no vale para nada: en la plaza seré yo quien dé la cara Un nuevo Palomo irrumpe en los ruedos y quiere volar alto. Con 28 años y dos carreras, Derecho y Empresariales, debuta hoy en el coso alcarreño de Brihuega junto a otros dos toreros de dinastía: Julio Benítez El Cordobés y Cayetano Rivera Ordóñez TEXTO: ROSARIO PÉREZ FOTO: HERAS ¿Cómo afronta su presentación con caballos en Brihuega? -Con responsabilidad e ilusión. Es uno de los días más importantes de mi vida, porque es lo que llevo esperando desde hace mucho tiempo. -El cartel lo completan otros dos novilleros de dinastía: Julio Benítez El Cordobés y Cayetano Rivera Ordóñez. -Y es un lujo y un orgullo compartir cartel con ambos, los más importantes del escalafón. -En la actualidad hay una nueva hornada de toreros con genes taurinos. En su caso, ¿qué le impulsó a aventurarse en esta profesión? -Es una idea que rondaba por mi cabeza desde pequeño, lo que sucede es que, por distintas circunstancias, ha sido ahora cuando he dado el paso adelante. ¿A qué viene este nuevo Palomo Linares a los toros? -Aspiro a lo máximo. ¿Está entonces dispuesto a volar alto, al precio que sea? -Para ponerse a medias tintas no se está aquí. Lo que me han inculcado desde niño es que hay que tomárselo en serio, ya que el público merece todo el respeto del mundo y, de manera especial, uno tiene que respetarse a sí mismo. Por lo tanto, es preciso estar al cien por cien y asumir todas las consecuencias. ¿Incluso la de dejarse matar? -Estoy dispuesto a jugarme la vida todas las tardes. -Resulta chocante que un chico de 28 años, con dos carreras, Derecho y Empresariales, abandone todo por el toro... -Es difícil de explicar. Dejé mi trabajo Sebastián Palomo Linares como abogado el pasado agosto y empecé a centrarme en esta nueva carrera. Lo consideraba necesario. En el poco tiempo que llevo entrenándome he conocido cosas mías que ni siquiera sabía que existían. Es lo que más me llena. Tal vez torear sea sinónimo de vivir. ¿Qué le cautivó del toreo? -Siempre tuve el ejemplo de mi padre. Y cuando realmente me di cuenta de lo que entrañaba fue al ponerme por vez primera delante de una becerra. Sólo era un chiquillo, pero pensé: Palomo, esto es distinto a todo Después, empecé a estudiar y trabajar; sin embargo, la idea no se apartó de mi men- te. Pero me faltaba ese paso de decir: Ahora va a ser Y ahora ha sido. ¿Cómo reaccionaron en su casa? -Con inquietud, aunque me apoyaron. ¿Qué consejos le da su padre? -De todo tipo, tanto toreando de salón como en la preparación física. Yo admiro muchísimo a mi padre, que salió de la nada, se hizo a sí mismo y se ganó el respeto de todo el mundo. ¿Qué ha heredado de su maestro? -No sabría decir, eso debe comentarlo la afición. Puede que haya cositas en las que nos parezcamos, pero creo que no hay una similitud muy grande. -Cuentan que valor tiene un rato. -Eso es lo importante. ¿Qué es el valor? -Ponerse delante del toro y expresar lo que se siente, sin importar nada más. ¿Cuál es su mayor miedo? -Lo que más me impone es estar delante del público, pero supongo que irá mermando poquito a poco. ¿Considera que los toreros de dinastía lo tienen más fácil o que, al final, pesa más la presión del apellido? -En principio, puede que ayude a que se acerque más gente a la plaza, pero después, a la hora de la verdad, el que tiene que dar la cara es uno y el apellido no vale para nada. Lo fundamental es lo que se hace dentro del ruedo. -Su progenitor se anotó el hito de ser el último matador en cortar un rabo en Madrid. ¿Aspira a algo similar? -Eso es lo máximo que uno puede conseguir, porque hablamos de un rabo en la primera plaza del mundo. ¿Su meta más inmediata? -Mi sueño más cercano es ser torero y ganarme el respeto de la gente.