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6 Opinión SÁBADO 8 4 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA LOS CAMBIOS DE ZAPATERO ENCESLAO Fernández Flórez, mi muy admirado paisano, publicó aquí, en ABC, una semblanza de Alejandro Lerroux, gran maestro español en las malas artes de la demagogia, retratándole como un extraño ser con cabeza de león y cuerpo de cordero. José Luis Rodríguez Zapatero, tres cuartos de siglo más tarde, invierte la definición política de Lerroux y se nos presenta con cabeza de cordero, como la de Norit- -todo talante- y cuerpo de león. De ahí que al menor descuido cualquiera, próximo o distante, pueda sentir el daño de sus garras. José Bono, simpático de oficio, populista de vocación y más fuerte en vanidades que en sabiduM. MARTÍN ría, acaba de comprobar FERRAND en sus propias carnes los efectos de las garras de su jefe y antagonista. Luciendo la mansedumbre del corderito, Zapatero le ha dejado a Bono hecho unos zorros y creo que, salvo Eduardo Zaplana y Alberto Ruiz- Gallardón, no serán muchos quienes lloren su ausencia gubernamental. El manchego, gran generador de ruidos y escaso productor de nueces, vuelve a sus cuarteles y deja en paz a lo que queda de los de verdad, los que mantienen el Ejército en espera de que brote una epidemia de amor castrense capaz de alistar, cuando menos, a la tropa que marca la plantilla establecida. También hay que despedir, con el pañuelo blanco de las alegrías, a María José San Segundo, que puede ser clasificada, con todo lo que ha conocido el Ministerio de Educación desde los tiempos de Villar Palasí, la titular más fofa y endeble de la Casa. Su relevo, Mercedes Cabrera Calvo- Sotelo, seguro, lo hará mejor. José Antonio Alonso no se despide, lo suyo es una mudanza. Deja Interior para, en Defensa- -supongo- aportar el mínimo de seriedad, sosiego y discreción que merece la especialidad y no aportó su polémico predecesor. Lo más notable, por trascendente, de la decisión del león con cabeza de cordero que ocupa la presidencia del Gobierno reside en el nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba como titular de Interior. El cántabro, dos veces ministro con Felipe González y atleta acreditado como velocista en sus juveniles años universitarios, se pasa ahora, ya cincuentón, a las carreras de fondo y acometerá la más difícil de las que están pendientes en la agenda de los asuntos prioritarios del Estado: la solución del problema terrorista. No es Rubalcaba santo de los de mi especial devoción; pero debe reconocerse que su capacidad para la negociación y la mistificación le convierte en el hombre idóneo para el cargo al que se le promueve. Zapatero paga por ello el precio de perder a su mejor agente y valedor en el Congreso; pero, supongo, confía más en su cuerpo de león que en su cabeza de tierno cordero. Los leones, como se sabe, son tan fuertes por su capacidad para el ataque como por su resistencia al dolor. LOS TULIPANES tras duran, gozosamente apátridas, tan insolenteA han llegado a Bruselas los tulipanes. Mi mamente previsibles, por fin están ellas, las flores, dre, que de vez en cuando se sube a estos paídonde todo era bruma y desgana. Y ya van los amanses bajos a inyectarles un poco de cordura a tes, por las calles, cargados de pensamientos. Buslas furias atlánticas y a ejercer a mi vera su indesmacan los niños, en estos jardines del Norte todavía yable oficio de ángel flamígero y custodio, me ha encharcados y a punto de rebrotar, la abstracción llenado la casa de flores. Tras un febril acopio de muy concreta de los huevos de Pascua. Crujen los jarrones, hemos puesto unas rosas de crema- -tan celofanes y se les rompen las orejas a los conepálidas, casi, como las camelias- -junto al rejitos de chocolate. Anochece muy tarde y, cotrato de un uomo in frac que las amaba, un mo por milagro de la última brisa marina, a expansivo tiesto de azaleas en el comedor, pala ciudad se le encienden las mejillas cuando ra aliviarle el luto a nuestro riguroso apetito, se mete en la cama- -a saber qué caricias esun rubor de peonías en el alféizar de la ventapera de la noche- y hay un escándalo de pana, por si un sol forajido y medio alegre se jarillos en los corros del alba, y ya queda meanimara a raptarlas, y tulipanes, una mínima nos para que nos invadan las gaviotas, que paz de tulipanes, en el salón color tabaco donLAURA aquí marcan el calendario con un ritmo de de siempre despedimos, abrumados por las CAMPMANY oscuras golondrinas, y ya no veo la hora de noticias del satélite, lo que queda del día. que se desperecen los helechos, y revienten las freAhora que media Europa se inunda sin preaviso sas, y de contarle a mi cuaderno de bitácora que de en la estación templada, que arde Francia por las algunos sepelios extrae la vida su más dulce promecuatro esquinas de un contrato asocial, que Italia se sa. dispone en las urnas a cerrar la temporada de operePor cada año que transcurre, por cada proyecto ta y a abrir sus libros por la página uno, que es donque clausuro, por cada edad que culmino, por cada de empiezan los profesores, quei prodi a escribir invierno que me dejo en la larga historia del frío, la historia a su manera; ahora que en nuestros huerpor cada carta de amor que rubrico y embuzono, por tos germinan las naciones como tallos que acabaran cada trozo de mi corazón que embalsamo, también de conocerse y reclamaran la intimidad de un esquepor cada puerta que abro, por cada cita que me imje; y hasta el Guerra, no sé por qué, tan a toro pasapongo, por cada nueva sal que espolvoreo, hay una do, ha saltado a la arena para decir lo que todos llevafloración de savia nueva, sucesiva y eterna, que mos en la boca; ahora que ni los jueces más audaces siempre acaba cuadrando los balances. Tiene este se toman a sí mismos la palabra, ni el vino sabe a viaje la dureza del minuto y la blandura del tiempo. vino en los cálices mixtos de una juventud que se Los hombres pasamos, con nuestro desfile de impaahoga, ni ancha es Castilla, ni los Bonos son buenos, ciencias e importancias. Pero siempre habrá un muni la Mar es bella, el único recurso de los patios canro blanco para otra hiedra. Pero siempre habrá una sados es blindarse de flores. primavera para otros labios, para otros vuelcos, paFieles a su reloj hasta el misterio, livianas como ra otros tiernos deseos. O para otra pasión de gavilauna pluma sin fiebre, intensas como una nota de jazz, nes. Y es justo que así sea. Que aunque a mí ya me azules o rosas como un Picasso, desordenadas como falte quien los vea, regresen, en abril, los tulipanes. un Miró, abiertas como un Degas, perfectas mien- W Y