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4 Opinión SÁBADO 8 4 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EMPIEZA EL PULSO CON HAMÁS E UNA CRISIS A LA MEDIDA DEL PROCESO OS relevos en los ministerios de Interior y Defensa van a proporcionar a José Luis Rodríguez Zapatero dos beneficios inmediatos para el proceso de diálogo con ETA: la supresión de la discrepancia interna y el control absoluto de los servicios de información. Éste era el objetivo de la crisis. José Bono representaba, al margen de la sinceridad de sus intenciones, una voz crítica que generaba frecuentes titulares incómodos para el presidente del Gobierno en sus dos principales proyectos, es decir, el nuevo Estatuto catalán y el llamado proceso de paz Sin duda, los socios nacionalistas del PSOE verán con buenos ojos la desaparición política de Bono, quien tampoco llevó su disparidad de criterios más allá de lo necesario para consolidar una imagen de izquierda nacional, aunque los acontecimientos probablemente hayan desbordado sus previsiones. No hace mucho, Bono anunció que el término nación no aparecería en el preámbulo ni en el articulado del Estatuto catalán y, al final, está en los dos sitios. Tampoco se recataba a la hora de recordar que Otegi tenía antecedentes terroristas y que estaba procesado por dirigir el entramado ETA Batasuna, mientras el presidente del Gobierno decía del portavoz batasuno que ha venido manteniendo un discurso a favor de la esperanza de paz Por tanto, el mensaje de esta crisis se resume en la determinación de Rodríguez Zapatero de embridar férreamente todos los resortes del Gobierno ante un futuro que se prevé como una sucesión de trances para los proyectos de su presidente. José Antonio Alonso y Alfredo Pérez Rubalcaba son personas de absoluta confianza del presidente del Gobierno, aunque el nuevo ministro del Interior no merezca la del Partido Popular por razones comprensibles. Los recelos populares, expresados ayer por Mariano Rajoy, no deberían ser, en este momento, cuestión menor. L Para que la oferta de cooperación hecha por Rodríguez Zapatero a Rajoy sea sincera y, sobre todo, eficaz, el jefe del Ejecutivo habrá de asegurar que no se produzcan circunstancias que acrecienten esa desconfianza. En todo caso, estos nombramientos demuestran que Zapatero sitúa el proceso de diálogo con ETA como prioridad absoluta de su Gobierno. El hecho de no haber aprovechado la crisis para elevar la imagen del Ejecutivo es una prueba irrefutable de que Zapatero va a crear un núcleo duro dedicado principalmente a gestionar la etapa abierta tras el alto el fuego de ETA. En este sentido, le resultaba necesario asegurarse una dirección de confianza en el Centro Nacional de Inteligencia. Los informes del CNI- -dirigido por un hombre de Bono- -desempeñarán un papel esencial en la verificación del carácter definitivo del alto el fuego de ETA y, por tanto, en las decisiones políticas del Gobierno, como la de acudir al Congreso de los Diputados a pedir autorización para que Rodríguez Zapatero negocie con los terroristas. Ahora se abre un período de transición para que los nuevos ministros formen sus propios equipos de confianza y para calibrar las consecuencias políticas directas de estos cambios en los diversos frentes de la lucha antiterrorista. Por ejemplo, el judicial, cuyas decisiones, sobre todo cautelares, se apoyan sustancialmente en los informes de los servicios de información de la Policía y de la Guardia Civil. No obstante, los criterios establecidos por Rajoy y Zapatero en su encuentro de La Moncloa deberían ser suficientes para conjurar cualquier tentación de jugar a dos bandas. Todo presidente de Gobierno tiene derecho a remodelar su equipo según crea conveniente, pero en las actuales circunstancias Zapatero deberá tener en cuenta algunas cosas más si realmente ha decidido contar con el PP en un posible fin del terrorismo. LA CONSTATACIÓN DE UN FRACASO USTITUIR a la ministra de Educación y Ciencia al día siguiente de la aprobación definitiva por las Cortes General de la Ley Orgánica de Educación supone el reconocimiento de un fracaso sin paliativos. No es, por supuesto, culpa personal de María Jesús San Segundo, aunque haya sido una ministra de perfil bajo, que ha desempeñado un papel muy deslucido en la negociación de una ley tan polémica. El problema se sitúa en la opción política que pretende el cambio por el cambio. Con tal de modificar las decisiones adoptadas por el Ejecutivo anterior, el Gobierno socialista manifestó desde el principio su planteamiento revisionista, que añade un nuevo hito al vaivén permanente al que está sometido el sistema educativo español. Existe desde hace años un clamor social (especialmente intenso en la comunidad educativa) acerca de la necesidad de un pacto escolar más allá de las coyunturas políticas. El camino emprendido conduce, sin embargo, a la dirección contraria. De hecho, el apoyo parlamentario a la nueva ley ha sido el mínimo imprescindible para su aprobación y no es aventurado suponer que la LOE, refrendada después de una larga tramitación, nace como una ley muerta. En el ámbito de la ciencia, la gestión de la ministra ha sido valorada también negativamente. Por todo ello, parece lógico que no lograra sobrevivir a esta primera S crisis en el Gobierno, a pesar de que otros colegas suyos hayan dado tantos o más motivos para su relevo. Mercedes Cabrera, fichaje estrella de Rodríguez Zapatero en las pasadas elecciones, ha pasado inadvertida como diputada en la comisión de Educación en la primera parte de la legislatura. Es el momento de que ponga en valor su buen currículum académico y la confianza del presidente del Gobierno. Casi toda la tarea está por hacer. El desarrollo reglamentario y el calendario de aplicación de la LOE son tareas urgentes, que deberían matizar- -dentro de lo posible- -algunos errores flagrantes. Sigue pendiente una reforma de la ley de Universidades, cuyas expectativas no son buenas, puesto que ni los rectores ni los diferentes estamentos universitarios parecen muy conformes con los proyectos ya elaborados. La nueva ministra debería prestar especial atención a la ciencia para superar la desmoralización que afecta al colectivo de investigadores y científicos. Pero el problema principal no son las personas, sino las decisiones políticas. En este sentido, no es fácil salir bien parado de un cargo ministerial cuando predomina un enfoque errático de la educación y de la ciencia, muy alejado, por desgracia, del esfuerzo especial que dedican los países más desarrollados a esta materia trascendental. UROPA y Estados Unidos coincidieron ayer al apoyarse mutuamente en un gesto que contribuye claramente a aumentar la presión sobre los responsables del nuevo Gobierno palestino. Aunque se trataba solamente de confirmar que los dos principales miembros del Cuarteto mantienen firmemente el principio de no tener ningún contacto con Hamás mientras este grupo no dé los pasos necesarios para ser borrado de la lista de organizaciones terroristas, el hecho de comunicarlo con todas sus letras sirve para recordar a los responsables palestinos que la única solución para cambiar las cosas está exclusivamente en sus manos. La reacción de los palestinos, rechazando el principio de rebajarse a ceder a lo que consideran un chantaje era de esperar, sobre todo después de ver que ellos mismos habían abierto el debate al anunciar que las arcas de la Autoridad Nacional Palestina están vacías, de manera que arrojaban públicamente al lado de los donantes la responsabilidad de las inevitables estrecheces a las que se verán sometidos en las próximas semanas. Da la impresión de que su voluntad de resistir a las presiones es por ahora muy firme. A partir de este momento, los ministros de Asuntos Exteriores europeos que se reúnen el lunes en Luxemburgo deberán tomar una decisión más concreta, teniendo en cuenta que, en ausencia de avances por parte de los dirigentes palestinos, el campo de maniobra se va estrechando cada vez más y que, tal como están las cosas, ya no se puede descartar que en el futuro la situación se pueda agotar completamente y lleguemos al punto en el que la ruptura total sea inevitable. Lo que no sería aceptable en ningún caso es que fuera Europa la que cambiase sus principios a favor de un pragmatismo mal entendido. Históricamente, a los palestinos no les han faltado ni ayudas políticas ni económicas por parte de la Unión y sus 25 Estados miembros; no tenemos nada que reprocharnos ahora por el hecho de que se exija al nuevo Gobierno que cambie sus posiciones maximalistas en la dirección que favorece la solución negociada para el conflicto de Oriente Próximo y que se ajuste a los principios democráticos internacionales. Por si acaso se llega a ese punto de bloqueo, tanto Europa como Estados Unidos quieren dejar abierta la línea de asistencia a la población palestina, porque, en efecto, aunque haya sido esa misma población la que ha elegido a Hamás masivamente para que ocupe el Gobierno, las democracias occidentales no pueden dar la impresión de que se disponen a castigar a un pueblo entero, atribuyéndole una responsabilidad política que ya no está en sus manos. Para ello, lo que Europa ha de dejar claro es que los responsables de lo que suceda en Palestina son solamente los dirigentes de Hamás, en ningún caso la Unión Europea.