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ABC VIERNES 7 4 2006 Internacional 50 ANIVERSARIO DEL RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA DE MARRUECOS 31 Los medios en español: el semanario oficialista La Mañana y un telediario en la televisión pública Se acusa a los españoles de estar guiados por los prejuicios y de desconocer la realidad del vecino del sur lias. Lo mismo ocurre con las miles de hectáreas de cannabis que elevan a esta región al primer puesto entre los productores mundiales de hachís, que en su mayoría viaja al mundo a través de España. Más allá de este lucrativo tráfico y el de emigrantes clandestinos, los marroquíes acusan a los españoles de estar guiados por los prejuicios y de desconocer la realidad del vecino del sur. Escaparate de la librería Alcaraz abierta en Tetuán durante el Protectorado Los hispanistas, castigados Antes de la asombrosa multiplicación de las parabólicas, los canales de televisión españoles tenían entre los marroquíes del norte una fiel audiencia, que poco a poco están absorbiendo canales vía satélite como Al Yasira. Esto aleja cada vez más a los jóvenes de la lengua que amamantó a muchos de sus mayores. Los hispanistas estamos castigados. Sólo piden licenciaturas en francés o marroquí. Mi título de Sociología de la Universidad de Granada aquí no tiene valor denuncia Ahmed Megara en la oficina bancaria en la que trabaja. Las autoridades marroquíes mantienen en español un semanario oficialista, La Mañana, y un telediario en la televisión pública. La intención es buena pero la calidad es mala asegura Megara, encargado del suplemento Mohamed Lmrabet muestra el documento en que el Gobierno español certifica que fue herido cinco veces, luchando en el bando nacional, durante la Guerra Civil en castellano que aparece en la revista editada en lengua árabe Tamuda. El recuerdo de aquellas cuatro décadas de presencia hispana se mantiene en la actualidad más rancio que fresco en el territorio que va desde Larache, en la costa atlántica, hasta Nador, al este del Reino de Marruecos. Por eso hoy, cincuenta años después, los marroquíes y el puñado de españoles supervivientes a aquel periodo no tienen nada que celebrar. pecto de guiri al que hacen sentir cual flautista de Hamelin. Por cualquier esquina se puede observar cómo a cualquier hora del día se descargan de los maleteros de los coches las mercancías llegadas de la vecina Ceuta y que dan de comer a centenares de fami-