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ABC JUEVES 6 4 2006 61 Los frescos de Asís, restaurados tras el terremoto de 1997, se muestran de nuevo al público desde ayer Ami Tan relata en Un lugar llamado nada la peripecia de doce turistas occidentales en Birmania El Gato de la bohemia parisina saca las uñas a la Belle Époque más canalla La Fundación Mapfre reúne en una gran exposición 120 obras de Steinlen b El artista suizo da vida en sus lienzos, dibujos y carteles a prostitutas, mendigos, lavanderas, obreros, modistillas... Son los nuevos héroes modernos anónimos NATIVIDAD PULIDO MADRID. Montmartre, 1900. Antes de que Picasso inmortalizara la bohemia parisina de noches regadas de absenta y mujeres en algunas de las mejores obras de la Historia del Arte, un suizo nacido en Lausana en 1881 ya había recorrido los cabarets y burdeles de ese París luminoso y los había plasmado en obras deslumbrantes. De hecho, el artista malagueño llegó a la Ciudad de la Luz siguiendo los pasos de Théophile- Alexandre Steinlen. Éste no sólo se dejó seducir por las luces de colores de Le Mirliton o Le Chat Noir, sino que dio cabida en sus creaciones al lado más sórdido de esta bohemia: por sus lienzos y dibujos desfilan prostitutas, mendigos, lavanderas, obreros... Son los nuevos héroes modernos anónimos. Así lo apunta Dolores JiménezBlanco, comisaria de Steinlen. París 1900 primera retrospectiva de este artista en España. Patrocinada por Caixa Gerona, puede verse hasta el 4 de junio en las salas de exposiciones del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre. A través de 120 obras (óleos, dibujos, grabados, esculturas, libros, revistas y carteles) procedentes de instituciones como el Museo d Orsay o el Petit Palais de Ginebra, el visitante va recorriendo todos los temas que obsesionaron a Steinlen. Como los abrazos y besos furtivos de los amantes en la calle, tema MIGUEL MUÑIZ do y configuran un espacio unitario. A merced de esos axiomas quedan también, en esta exposición, abierta hasta el próximo 30 de junio, tres esculturas en acero cortén y una veintena de nuevos óleos en los que engarza la abstracción geométrica y la realidad. Cuatro soportes plásticos (acero, madera, óleo sobre lienzo y láminas de papel de hasta 10 milímetros de espesor, caso de los encapuchados) y un mismo mensaje; su ética plasmada con estética. Le Chat Noir Gaudeamus (1890) de Steinlen (fragmento) recurrente en la etapa azul de Picasso, en Munch... O los desnudos. Al igual que Bonnard y Degas, también fue un gran voyeur: se cuela en las toilettes y retrata a las mujeres en la privacidad del aseo. Y los gatos. Steinlen se identificaba a la perfección con este animal, emblema de la libertad, símbolo de Le Chat Noir, que a su vez inspiró Els Quatre Gats barcelonés. El artista más felino de la Historia del Arte, que llegó a hacerse cargo de un centenar de gatos, maulló, sacó las uñas y mostró el reverso del decorado de la Belle Époque: tras su cara festiva y colorista halló otra más cruda y canalla. Artista comprometido, se puso de parte de los más desfavorecidos. Dio voz e imagen por vez primera a las masas de obreros. Es el caso de Manifestación popular del Museo d Orsay. Especialmente sobrecogedora, una serie de dibujos de la guerra, de una intensidad emocional muy fuerte, donde los protagonistas son los soldados, los refugiados... La mirada de Steinlen, dice la comisaria, resulta desmitificadora y, por eso, más heorica. Para Pablo Jiménez, director del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, Steinlen es el artista de la vida moderna, que se implica con la realidad y toma partido por los nuevos parias, las masas proletarias del siglo XX La muestra se completa con talleres para niños y un librocatálogo, que incluye la traducción al castellano de un texto clásico de Werner Hofmann, La caricatura, de Leonardo a Picasso más de 40 años obsesionados con la tela, primero envolviendo objetos y edificios, después con proyectos más sofisticados. La exposición, comisariada por Josy Kraft y que permanecerá abierta hasta el 9 de julio, reúne un centenar de obras (técnicas mixtas, fotografías y objetos) Muchas de ellas las venden para financiar nuevos proyectos. La mayoría de las piezas expuestas responden a proyectos que nunca vieron la luz. Como envolver el monumento a Colón en Barcelona (1975) -tras las negativas de dos alcaldes, el tercero dio luz verde, pero entonces fueron Christo y Jeanne- Claude quienes se negaron- -y la Puerta de Alcalá de Madrid (1981) Nunca lograron los permisos pertinentes. Han envuelto museos, árboles, teléfonos, caballos, rosas, motos, coches... y hasta la caseta de Snoopy. Lástima que la muestra no se complete con las vecinas Torres Kio o el Depósito del Canal empaquetados. Proyecto sin realizar para envolver la Puerta de Alcalá de Madrid (1981)