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56 Sociedad JUEVES 6 4 2006 ABC Comunicación Varios trabajadores de RTVE protestan en Torrespaña contra la reducción de plantilla planteada por el Gobierno y la dirección del Ente público CHEMA BARROSO Los huelguistas de RTVE obligan a suspender el Telediario- 1 cuando llevaba 14 minutos Los sindicatos culpan a la dirección del Ente, que califica la protesta como indecente e impresentable F. M. B. MADRID. Catorce minutos llevaba ayer la primera edición del telediario en TVE- 1 cuando Ana Blanco tuvo que improvisar una noticia sin precedentes; la veterana presentadora anunció que en esas condiciones no podía seguir dio el informativo por terminado y pidió disculpas a los espectadores, a quienes se debe todo el respeto, por esta interrupción ajena a RTVE Decenas de trabajadores de la cadena golpeaban en esos momentos las puertas del plató de Torrespaña donde se realiza el programa y celebraban una cacerolada, que los espectadores podían oír sin dificultad. Algo parecido ocurrió el pasado verano durante la emisión de España directo pero la suspensión de un telediario no tiene precedentes en TVE. El apagón de la señal provocado desde el repetidor de Navacerrada en 1988 estaba relacionado con una huelga general. ñía toda la responsabiliad de la interrupción. Según fuentes sindicales, en las negociaciones mantenidas entre ambas partes se había acordado reducir el telediario a la mitad (25 minutos, frente a los 15 que pretendían los trabajadores y los 35 que proponía la empresa) así como incluir dos explicaciones, al principio y al final, sobre su anómala duración, además de una pieza con los motivos de la huelga. En el último momento, siempre según la versión de los convocantes, Fran Llorente, director de informativos de TVE, se negó a que le impusieran los contenidos y se retractó, con lo que empezaron las protestas. Fuentes cercanas a los empleados ofrecieron a ABC una posible explicación a la falta de previsión de la empresa: por la mañana, los manifestantes se habían dividido, de modo que los de UGT (la línea dura) se encontraban en su mayor parte en Prado del Rey, mientras que los de CC. OO. habían acudido a Torrespaña, lo que quizás originó que la dirección se confiara durante la emisión del telediario. De hecho, fue el desacuerdo de última hora, comentan estas fuentes, el que originó que a los afiliados de Comisiones se les fuera la mano El PP, por su parte, medió en la polémica para tildar de arrogante, soberbia e injustificada la posición de la directora general de RTVE, Carmen Caffarel. La portavoz popular Macarena Montesinos añadió que la falta de diálogo es una actitud premeditada para reducir al Ente público a su mínima expresión No fue el único desacuerdo de la jornada, en la que se sucedieron las habi- SERVICIOS MÁXIMOS JESÚS LILLO Vergüenza ajena de la dirección La dirección del Ente público no ahorró en calificativos al hablar de lo acaecido. Lamentable, indignante, indecente e impresentable fueron los más repetidos. En una nota pública, sus responsables añadieron que habían sentido vergüenza ajena al tiempo que recordaban que por primera vez en la historia, la cadena había ofrecido al comité de huelga la reducción del tiempo dedicado a los informativos y que los servicios mínimos eran los más bajos aplicados nunca en una situación así. El Comité Intercentros, por su parte, achacó a la dirección de la compa- ON la cantidad de asociaciones de espectadores, consejos audiovisuales y chiringuitos de consultoría con que cuenta el mercado televisivo, tuvo que ser el Tribunal Supremo el que ayer dictaminase que la retransmisión en directo del F. C. Barcelona- Benfica, partido de vuelta de cuartos de final de la Liga de Campeones, representa un derecho esencial, amenazado por una huelga que muy pocas horas antes se llevó por delante a la mismísima Ana Blanco, símbolo de la resistencia a las cíclicas mudanzas que el turno de partidos- -políticos, de C interés general- -desencadenan cada cierto tiempo en los carteles de la cadena pública y heroica superviviente de coberturas tan dramáticas como la del 11- S. Torres más altas que las gemelas no han caído, pero un piquete de TVE es para echarlo a pelear con la célula islamista mejor adiestrada para la guerra de civilizaciones. Con una oferta pregrabada que se congela y descongela a diario para servirla donde mejor convenga, son muy contadas las ofertas que TVE realiza actualmente en directo y que, llegado el caso de una huelga como la de ayer, pudieran ser, como el fútbol, objetivo preferente de unos sindicatos cuya principal misión es la de hacerse notar al otro lado de la pantalla. Sin embargo, la catalogación, suprema, del Barcelona- Benfica como derecho esencial del público establece un blindaje ridí- culo y notablemente exagerado, por no entrar en comparaciones odiosas e incluso humillantes: según los cálculos registrados por Sofres y sin contabilizar el reciente derbi del Nou Camp- -en el que parece obligado repartir los méritos audiométricos a medias con el Real Madrid- -el encuentro del Barça más visto de este curso fue el que disputó en el estadio del Chelsea en la anterior eliminatoria europea, seguido por el 18,3 de la población española, minoría que legitima la discutible protección del partido frente a la acción de los piquetes. Bajando de ahí, que ya es mucho bajar, se entiende que el desinterés general arramble, entre cacerolas, con el 7,1 por ciento de Ana Blanco, víctima de un devaluado concurso en el que el Supremo no pasa de ser el jurado que decide quién tiene el interés más grande.