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44 Madrid JUEVES 6 4 2006 ABC MADRID AL DÍA CASPIUS IGNACIO RUIZ QUINTANO E El nuevo Barajas seguirá activo, aunque se ponga en marcha el aeropuerto de Campo Real IGNACIO GIL Fomento retoma la idea de construir un segundo aeropuerto en Madrid Campo Real es la mejor opción para el nuevo aeródromo cuyas obras comenzarían en 2020 b El Gobierno descarta echar el Segundo aeropuerto regional Base aérea de Torrejón Aeropuerto de Barajas Torrejón de Ardoz A- 2 Alcalá de Henares San Fernando Vicálvaro Río Jara Mejorada Loeches Campo Real ma cierre a Barajas, tras la última ampliación, y ahora apuesta por un proyecto del que se viene hablando desde hace más de ocho años J. M. CAMARERO MADRID. Dos meses después de que se pusiera en marcha la nueva terminal del Aeropuerto de Barajas, la T- 4, el Ministerio de Fomento ya tiene en mente la construcción de un nuevo aeropuerto en la región, que serviría para cubrir las demandas de tráfico aéreo, negocios y turismo que soportará la Comunidad a partir de 2020, cuando Barajas se quede pequeño Así lo confirmó ayer la titular de este departamento, Magdalena Álvarez, quien explicó en el Pleno del Senado que su Ministerio, en colaboración con Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) ya está realizando los estudios de compatibilidad de operaciones para la apertura de un segundo aeropuerto en Madrid que servirá de apoyo a Barajas. Incluso se apuesta por una ubicación concreta, la del término municipal de Campo Real, a la que se considera la mejor opción desde el punto de vista técnico, según informa Servimedia. Pero no se trata de ninguna novedad. Porque desde el año 1998, ya se viene barajando esta posibilidad. Incluso, se hablaba por entonces de que en 2005 podría estar hecho; de que se financiaría con las plusvalías generadas por las urbanizaciones de Barajas; y de que los costes de los terrenos no serían excesivos, ante las primeras protestas de los agricultores del pueblo. Ahora, desde Fomento aseguran que, antes de elegir la ubicación de Campo Real, el Ministerio barajó un total de 37 enclaves en la región y es el citado el que más y mejores posibilidades técnicas ofrecía. Sin embargo, estas mismas fuentes ministeriales señalaron que aún quedan por estudiar las rutas que podrían seguir las aeronaves en este segundo aeródromo comercial para evitar coincidencias con las que salen y entran en Barajas. No obstante, el aeropuerto madrileño de Barajas no se quedaría pequeño hasta dentro de 10 o 12 años, por lo que la construcción del nuevo aeropuerto no comenzaría antes de una década. A- 3 Línea 9 del Metro Aeropuerto Campo Real Arganda Infografía ABC Margen de 12 años La ministra aseguró que la hipótesis del anterior Gobierno de cerrar Barajas en 2020 para sustituirlo por otro aeródromo ha sido inicialmente abandonada ya que con la última ampliación la capacidad de pasajeros del aeropuerto madrileño ha crecido hasta los 70 millones, lo que a su vez aumenta el margen operativo hasta 2020. Por ello, la ministra Álvarez aseguró que Madrid tendrá un segundo aero- puerto para esas fechas, porque hasta ese año hay margen para estudiar y tomar la mejor decisión para garantizar que en el futuro no haya cuellos de botella y que la capacidad aeroportuaria de Madrid sea ya la adecuada según explicó la titular de Fomento. Así, la ministra reiteró que el actual Gobierno parte de la idea de que Barajas siga operativo por su magnífica ubicación, por sus excelentes accesos, por la modernidad de sus instalaciones y por la inversión de 6.200 millones de euros que se acaba de realizar Asimismo, explicó que se está considerando un escenario de operación conjunta y complementaria del actual aeropuerto con otro nuevo, al que se vayan trasladando gradualmente los tráficos cuando los niveles de congestión de Barajas lo hagan aconsejable Por su parte, el senador Eduardo Cuenca, del Grupo Mixto, reiteró la necesidad de un segundo aeropuerto en Madrid, tanto para atender a la calidad como para impulsar el desarrollo económico y social en la Comunidad de Madrid y pidió a la ministra no perder más tiempo l que busca, encuentra. En eso, ya ven, la sabiduría popular no se equivoca. El fiscal buscaba corrupción en Marbella, y la ha encontrado, ante la sorpresa del mundo entero. ¡Corrupción en un Ayuntamiento! ¡Y por obra del urbanismo! Un profesor buscaba el tesoro de Madrid- -el tesoro de que habló Danny de Vito a la vista de las excavaciones en la capital- y lo ha encontrado: una deposición de lince en los feraces labrantíos que hollará la M- 501. ¿Para cuándo un monumento al lince en la capital? Burgos tiene erigido un bronce al perdiguero, tótem de la tierra. Y Madrid, además de al oso, ha de adoptar al lince como criatura totémica, una vez comprobada la autenticidad de... ¿cómo decirlo? ¿Qué vocablo designa la parte de su peso que pierde un lince cuando se pone en cuclillas junto a una mata? En fin, ya me entienden. ¿O no, profesor Cuspius? Según Fernández Flórez, Cuspius es el autor de los pasmosos estudios acerca de la que fue antigua y famosa capital de España antes de que los vientos gélidos del Guadarrama convenciesen a sus moradores de que era una tontería vivir allí y la trasladaran a Castellón. Contra la opinión de sus antecesores, a quienes insultó con la arrogancia tradicional entre eruditos en desacuerdo, Cuspius sostuvo que lo que abundaba en Madrid no era el elefante, sino el oso, animal verdaderamente totémico que aparecía en escudos y distintivos agarrado a un árbol como si lo quisiese tirar: A este plantígrado se le rendía culto y se le ofrecían sacrificios vegetales que consistían preferentemente en que todo el mundo derribase cuantos árboles pudiese, bajo el comando de un Gran Sacerdote denominado como Hortulanus maior suponiendo que así se hacían gratos al oso patrono y ganaban su protección, además de las pesetas de la leña En este punto, todo el mundo piensa en Gallardón, pero yo pienso en ese Cuspius todavía anónimo, al menos para mí, eminente profesor (y senderista, claro, lo que lo convierte en sospechoso de krausismo) de la Universidad Rey Juan Carlos I, que ha tenido la potra de pisar la parte de su peso que pierde un lince cuando se pone en cuclillas junto a una mata, con las consiguientes deducciones fascinadoras. Ese Cuspius, ¡al escenario!