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40 Madrid JUEVES 6 4 2006 ABC La Policía detiene a 32 personas en una gran redada contra un macrocentro del sexo en Tetuán En el club había cien prostitutas, 30 clientes, habitaciones, jacuzzi y spa b El 80 de las chicas declara en comisaría que el local se quedaba la mitad del dinero de las copas y los servicios por lo que los responsables podrían ser imputados CARLOS HIDALGO M. J. ÁLVAREZ MADRID. Martes. Once y veinticinco de la noche. Un rincón de Tetuán. El mercurio baja enteros fuera, en la calle. Pero, detrás de un gran portón, al fondo de una enorme sala, bajando unas sinuosas escaleras, el calor abruma al ritmo de las burbujas de un poblado jacuzzi. Tres chicas con sus respectivos clientes cambian sudor de contrabando por 900 euros. Piel contra piel. Hasta que el griterío rompe la escena: ¡Apaguen la música! Es la Policía, que les sorprende en cueros pidiéndoles que se vistan rápidamente y que suban a la planta principal del local. Quizá algunos de ellos sean una de las 32 personas que acaben la noche detenidas. A ocho se les incoará expedientes de expulsión de nuestro país. Mientras, los agentes del Grupo VII de la Brigada de Extranjería y Documentación, que dirigen la operación, apoyados por los Centauros van poniendo orden en los primeros minutos del dispositivo especial. Todas las chicas al fondo, a la derecha, y no quiero ver a ninguna con el móvil en la mano les dice uno de los agentes. El centenar de mujeres, embutidas en mínimos escotes y faldas, todas de origen extranjero, obedecen entre la indiferencia y el nerviosismo, dos estados que se mantendrán a lo largo de la noche. Mientras, la treintena de clientes de la gran sala apoyan un codo en dos de las tres barras del local y con la otra mano se llevan las copas a la boca. Los jóvenes se apostan a un lado, los mayores, al otro, como marcando su propio territorio. ¡Se creen que somos terroristas! se queja, violento, uno de los clientes, originario del Este de Europa. Anda, calla y no busques problemas le silencia uno de los camareros. den sus rostros sobre la tapicería barata de los sofás. ¿Has estado alguna vez detenida? inquiere un agente; Sí, en diciembre responde Vania, una chica rumana. Pues ven con nosotros La situación, las palabras, las excusas y hasta las lágrimas se repiten. Y, según los datos, en el 80 %o en el 90 de los casos, vienen de mujeres del Este, sobre todo rumanas. La simbiosis prostituta toxicómana no tiene nada que ver con la que existía hace 20 o 30 años en meretrices españolas. Ahora, la mayoría son extranjeras. Además, se está incrementando el sexo de pago en locales- -hay unos 200 legales en Madrid y otros tantos irregulares- las que aún hacen la calle están más desprotegidas y a merced de los chulos Dos claros ejemplos son Montera y Marconi, si bien la cantidad ha bajado bastante en el segundo caso, algo que no ocurre en el primero de ellos. Una joven brasileña, con la angustia clavada en la cara, no sabe explicar a la Policía qué hace en Madrid si en su documento figura que reside en Molina de Segura (Murcia) el carné de otra joven asegura que es instaladora eléctrica. De alto voltaje, eso seguro. Quienes no tienen a mano su documentación son acompañadas a un angosto pasillo, donde hay cerca de un centenar de taquillas, una para cada prostituta. En el interior guardan zapatos de suela plana, con los que llegan de la ca- lle, ropa traída de casa y demás pertenencias. Los modelitos minimalistas se los venderá allí mismo, por 80 o 90 euros, una chica brasileña embarazada. No temen las miradas frívolas. Son, al fin y al cabo, el pan suyo de cada día. Nunca mejor dicho. Una empleada con cofia, bandeja en mano, se dispone a bajar las consumiciones a la enorme piscina y el spa en donde los clientes se relajan ¡Vamos a salir en el Play Boy Bajo la enorme pasarela que recorre la sala, pasan y pasan más chavalas. El encargado observa con resignación. No es la primera vez. ¡Vamos a salir en el Play Boy bromea una al calor de los flashes Las escoltan unas enormes palmeras, decoración paradisíaca para este infierno. Las hay que no hablan. Y las hay que cantan Es la catarsis: Aquí el nivel de los clientes es medio- alto. Suele ser gente que vive en Madrid, aunque también hay ejecutivos que vienen de viaje. Por eso, los fines de semana es cuando menos se trabaja: están con la familia. Eso sí, los camioneros siguen yendo a locales de carretera de otras poblaciones argumenta otra de las chicas en un casi perfecto español. Quizá como los dos de Coslada, de los que salieron detenidos sus tres propietarios esta misma semana. La denuncia de una rumana fue la clave del caso. Las diligencias policiales, que de cabo a rabo son realizadas por los agentes del Grupo VII de Extranjería, arrojarán al término de la noche que el 80 de las chicas trasladadas a comisaría aseguran que el local se queda con la mitad del importe de las copas que con- La documentación de una de las chicas dice que trabaja como instaladora eléctrica sumen y de los servicios prestados Esto puede llevar a imputar a los dueños y responsables del local por un presunto delito relativo a la prostitución y otro contra los derecho de los trabajadores. Además de las chicas detenidas también se arresta a cuatro hombres como cuatro montañas- -uno de Serbia- Montenegro, otro de Kosovo y dos de Bulgaria- -por estancia ilegal; a uno de ellos, además, por falsedad documental. Son, siempre presuntamente, los chulos. Quienes las controlan. Sus verdugos. Los que un día les dijeron que sólo habían nacido para vender su dignidad. Y ellas se lo creyeron. Pero mentían. Dos años de alta en la Seguridad Social con papeles falsos Son dos armarios empotrados que apenas caben en el ascensor donde les han trasladado esposados. Nacieron en Bulgaria. Al menos, así lo dice el documento del único que lleva sus papeles encima. Para colmo, es falso. Como las palabras que salen de su boca. Dice que es portero de conocidas discotecas de moda. Su compañero, indocumentado, intercede: Habíamos ido al local a acompañar a un amigo. Mis papeles están... en curso. Se dice así, ¿no? afirma. Mientras, el más joven y corpulento de los dos le asegura a la Policía que años dado de alta en la Seguridad Social gracias a ese documento. Están en España, probablemente, para tener a las chicas a raya, sobre todo a las rumanas, que son las que más proxenetas tienen dice uno de los agentes. En total, dormirán en el calabozo 17 personas de Rumanía, siete brasileñas, los dos búlgaros, un kosovar, un serbio, una colombiana, una cubana y dos venezolanas. De ellos, ocho personas saldrán muy pronto de España, expulsadas: cinco rumanas, la brasileña, la colombiana y el serbio. El desprecio de los clientes ¿Qué ambiente hay aquí? ¿Qué tal son las chicas? ¿Venís a menudo? Las preguntas sólo obtienen una respuesta por parte de un grupo de chavales: una mirada despreciativa que acaba con un pregúntale a la Policía, que es quien mejor lo sabe que corta el aire. Los agentes organizan la situación llevando a un lado a las que presentan su documentación en regla; las que no la tienen se sientan, cigarrillo en mano, junto a una de las barras, la más escondida de las miradas curiosas. Algunas ya han empezado a llorar; otras escon- La Policía comprueba la falsedad de un carné su identificación no es falsa. ¡Si se la compré hace tres años a un abogado por 2.000 euros! ¡Nunca he tenido problemas con ella! exclama. Y, en parte, no miente, porque, según la Policía, lleva dos