Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 6 4 2006 Internacional 31 CONFLICTO PALESTINO- ISRAELÍ LAS VÍCTIMAS COLATERALES Las arcas vacías, sin dinero para pagar a Haniyeh J. C. AL YAMOUN. Las arcas palestinas están tan vacías que ni hay dinero para pagar al primer ministro, Ismail Haniyeh, quien en un gesto solidario con los 140.000 funcionarios de la ANP se ha negado a recibir su salario. El nuevo Gobierno de Hamás constató ayer en su primer Consejo de Ministros los problemas que existen entre el departamento de Interior y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, por el control clave de los Servicios de Seguridad, y la escasez de fondos del Ejecutivo, que se ha visto obligado a aplazar hasta mediados de abril el pago de los sueldos a sus funcionarios. Sin duda, un debut por la puerta grande para el Ejecutivo de Hamás. Una madre palestina mira a su hijo herido en un hospital de Gaza tras el ataque de un blindado israelí en Beit Lahiya Cinco palestinos menores de 15 años han muerto por disparos y bombardeos del Ejército de Israel en apenas un mes, entre el olvido y el silencio. La asociación israelí de derechos humanos Betselem exige al Tsahal que explique sus órdenes de abrir fuego La muñeca, el balón y la muerte TEXTO: JUAN CIERCO. CORRESPONSAL. FOTO: AP AL YAMOUN (YENÍN) Ikram no ha vuelto a sonreír desde el 17 de marzo. Abdel no se atreve desde entonces a mirarse en el espejo oxidado que cuelga a la entrada de su desconchada vivienda en esta maldita aldea palestina, ahogada por el muro, los controles y redadas militares israelíes, los muertos inocentes y los muertos más culpables. Ikram tampoco ha vuelto a llorar desde hace muchos días. Se me ha secado el alma, se me han acabado las lágrimas dice mientras abraza ante el periodista intruso la foto de su pequeña Akaber. Abdel, 31 años, seis hijos, cinco vivos, Akaber muerta, se siente culpable aunque sabe que no tiene culpa alguna. La noche del 17 de marzo, Akaber, 8 años, pelo rizado, trenzas permanentes, boca desdentada, sonrisa angelical, muñeca de trapo... tenía cita con el médico, con el doctor Samara, no lejos de su casa para retirarle unos puntos. Días antes, Akaber se había caído por una escalera y se había abierto la barbilla. A Abdel no le hacía gracia ver sufrir a su pequeña y la envió al médico con su hermano Kamal, en su taxi. Mientras Kamal aparcaba su coche junto a la consulta del doctor, una patrulla de policías de fronteras israelíes (Yamas) se acercó al vehículo y abrió fuego a corta distancia. El taxi quedó hecho un coladero. Siete balas impactaron en Akaber, tres en la cabeza. Kamal resultó herido de consideración. La portavoz del Ejército hebreo aseguró que los soldados habían respetado las reglas disparando a las ruedas, aunque ninguna de ellas fuera alcanzada. Abdel oyó los disparos y temió por su hermano, nunca por su hija. Ikram se enteró de lo peor a través de Al Yasira, por la tele. El doctor Samara tenía que quitarle los puntos a la niña. Al final certificó su muerte. Una niña palestina más (en realidad árabe- israelí, nacida en Nazaret, como su madre) que sumar a la larga lista de menores árabes que yacen desde el año 2000 en los cementerios de Gaza y Cisjordania. En menos de un mes, otros cuatro. Dos hermanos en Gaza, el 6 de marzo. Raed al- Batch, de 10 años, y Alah, de 14. Junto a ellos, Ahmed Sousi, de 15. Los tres, muertos durante el asesinato, nada selectivo, con un avión sin piloto de dos destacados milicianos del Yihad Islámico en el barrio de Sahaiyeh. La madre de Raed y Alah, que les acompañaba, resultó herida. Víctimas colaterales que pasaban por allí. Olvidadas. Silenciadas. Obviadas. Como Mahmud Ziad, de 13 años, muerto de dos disparos en el pecho el 3 de abril en el campo de refugiados de Qalandia, cercano a Ramala. No estaba jugando al balón. Lanzaba con otros niños piedras a un vehículo militar israelí desde donde se respondió con munición real contra los chavales. Pronto no quedarán niños que enterrar. Pero a nadie le importa. La comunidad internacional anda preocupada por Hamás y el terrorismo árabe, pero mira a otro lado cuando se trata de denunciar a Israel por los muertos inocentes palestinos comenta con un hilo de voz apenas audible Abdel sin que Ikram suelte la foto de Akaber. Según la organización de derechos humanos israelí Betselem, desde septiembre de 2000 hasta marzo de 2006 han muerto 1.816 palestinos que no participaban en actos violentos, entre ellos 593 menores de edad. La remató en el suelo El Ejército de Israel- Tsahal -apenas ha abierto varios puñados de investigaciones: 131 casos hasta junio de 2005, con 28 acusaciones y 7 condenas. Una de las investigaciones, contra el llamado Capitán R quien mató a una niña palestina de 13 años en Gaza cuando iba al colegio por creer que llevaba explosivos en la mochila escolar, y la remató en el suelo. Sería absuelto por un tribunal militar, promovido a mayor (comandante) y recompensado con 14.300 euros por el acoso sufrido. Ante los últimos sucesos, Betselem ha exigido al Tsahal que explique las órdenes que reciben los soldados sobre cuándo pueden disparar. El Ejército se ha negado a hacerlo aunque grupos de soldados licenciados, reunidos en la organización Breaking the silence han denunciado a sus mandos no sólo por la permisividad sino por instigar a abrir fuego a discreción (ABC, 7- 9- 2005) Unas explicaciones que, en opinión de Betselem, se merecen los padres de Akaber, Raed, Alah, Ahmed y Mahmud. Y los de muchos otros, como éstos ya olvidados, silenciados, obviados. Desde septiembre de 2000, han muerto en circunstancias parecidas 593 palestinos menores de edad