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6 Opinión JUEVES 6 4 2006 ABC AD LIBITUM LA MALA MEMORIA DE ZAPATERO SEXO INFANTIL ONLINE E S inalienable el derecho que tienen todos los gallos a cantar en su propio gallinero, y, en ese sentido, José Luis Rodríguez Zapatero, empecinado en gobernar únicamente a media España, está en lo suyo cuando, en desprecio a la otra media, se siente continuador de la II República y reconoce en ella- -una gran catástrofe funcional- -el único periodo democrático que iluminó la actual Constitución. Sigue el presidente del Gobierno, erre que erre, en la obsesión de que, en este periodo de sesiones, llegue a las Cámaras un proyecto de ley de Memoria Histórica que, para prevenirnos de su sesgo, forma parte de los actos conmemorativos del 75 aniversario del M. MARTÍN muy próximo 14 de abril. FERRAND No es cosa, a estas alturas, de insistir en los muchos males que, con mezcla de pocos bienes, trajo a España la II República. De ella se deriva una tremenda Guerra Civil que, a juzgar por la insistencia revisionista de Zapatero, no ha debido concluir todavía, a pesar de que los ciudadanos españoles, muy mayoritariamente, optaron por la mala memoria, hasta llegar al borde de la amnesia, como camino para cuajar los frutos de la Transición. Los españoles de hoy, contra lo que Zapatero dijo ayer en el Senado, no miran a la España de la II República con reconocimiento y satisfacción Todo lo contrario, lo hacen con mucho recelo, dolor intenso y la irritada fatiga de saber que, aún superada, sigue siendo un lastre para circular con mayor seguridad por las vías del futuro. Quizás como invitación al sentido común, tan escaso en la conducta de Zapatero, acaba de aparecer, en edición de Xavier Pericay y con prólogo de Valentí Puig, La Segunda República Española Es, con el sello de Destino, la antología de todo cuanto Josep Pla escribió en los periódicos, especialmente en La Veu de Catalunya, a lo largo de los cinco años en que fue corresponsal en Madrid, de 1931 a 1936. Quienes conocíamos estos textos, indispensables para tomar la verdadera medida de la II República y de su fracaso, los habíamos leído en catalán; pero ahora, bien traducidos y en una inteligente edición, resultan especialmente aconsejables para que las nuevas generaciones, antes de formar criterio y dejarse seducir por los infundados cantos de Zapatero, se acerquen al conocimiento de los hechos a través de la inteligencia y la percepción de Pla, dos veces- -en castellano y catalá- -la mejor pluma periodística española del siglo XX. La teoría de Zapatero, la II República como luz de la vigente y renqueante democracia, supone el olvido sistemático y doloso de la media España que, aún no siendo la suya, existe y trabajó muy duro desde el 39 al 78 para que la España de hoy- -reconciliada antes de las teorías presidenciales- -fuera posible. Muchos quisieron renunciar a su propia memoria de ganadores y no se merecen ahora la imposición de la de los perdedores. I net es como la vida misma y reproduce luz y sombra de NFIERNOS y falsos paraísos virtuales acaban por la naturaleza humana, las malformaciones de lo humaser lo mismo agazapados entre los repliegues de no. Justin comenzó por exhibirse gratis y luego pasó a internet, donde el bien y el mal chocan como en la cobrar por mostrarse en una u otra forma de desnudez vida real. Las aceleraciones de la informática acogen ante la cámara que, de día, escondía de su madre. Sus de forma próspera vastas redes de pornografía infantil clientes, por mensajería electrónica, le pedían poses, y de abuso del menor. En España, una reciente operaque se duchase o se masturbase. ción de la Guardia Civil detuvo a unos veinte distribuiLas distintas alertas han generado el cierre dores de pornografía infantil por internet. Espade muchos portales de pornografía infantil peña es el segundo país del mundo- -y primero de ro pronto habrá métodos más sofisticados para la Unión Europea- -en consumo de pornografía burlar- -por ejemplo- -el control de número de infantil. El perfeccionamiento del correo eleclas tarjetas de crédito o los movimientos en la trónico permite transmitir- -imágenes de nired. El debate tan sólo inicia. De una parte, quieños de escasos meses, por ejemplo- -ese matenes exigen controles de contenidos en internet rial con precisión y celeridad. No pocos de los a sabiendas de que, al entrar en contradicción usuarios de las comunidades virtuales de pedoVALENTÍ las legislaciones nacionales, la única vía es de filia luego buscan dar realidad a lo que antes ha PUIG legislación global; de otro lado, los que ven la sido un contacto o una imagen virtual. Un 60 autorregulación como única forma practicable de conpor ciento de los portales de sexo infantil son de pago. trol. Una sociedad abierta tiene que valorar siempre Así circulan los veinte miles de millones de dólares ese equilibrio difícil entre libertad y seguridad, entre que son el giro mundial de la explotación sexual del control y privacidad. Cada día aparecen medio millar niño por internet. de nuevos portales de sexo infantil. En algunos casos, En los Estados Unidos, el caso de Justin Berry horroofrecen imágenes virtuales, con lo que la ley tiene proriza a una sociedad que vivía sin percibir la dimensión blemas inéditos a la hora de definir el delito. pavorosa de ese abismo casi sin fondo. Justin ha sido Aturdida por el bizantinismo de la política no siemuna estrella de la pornografía infantil, del videoporno pre puede la opinión pública acceder a debates de inteinfantil transmitido online por una web- cámara rés mucho más real. Ocurre con el sistema educativo, desde casa. Le siguió la pista un periodista de The por ejemplo. La lucha partidista distorsiona a veces New York Times y estos días se celebra una vista inlas categorías concretas de la crisis educativa y su inciformativa en el Congreso de los Estados Unidos. Jusdencia en la vida de las familias y en el desarrollo inditin Berry comenzó a los trece años y ahora tiene dieciovidual. En otro orden, sucede lo mismo con la prostitucho. En cinco años consolidó su negocio hasta el punto ción. El caso de la pornografía en internet es similar. de que incluso su padre le ayudó a administrarlo. The Resulta de tanta escabrosidad que sólo tiene cabida New York Times ha contado cómo Justin competía transitoria en los titulares y escasa en las páginas de con otros muchachos suministradores de sus propios opinión. Paradójicamente, aparentamos ser una sociecuerpos en el universo virtual de la red de redes. dad permisiva en la que tienen curso de naturalidad Sus más de mil quinientos clientes le adulaban, para no pocos experimentos de orden moral. Quizás sea que sentirse importante y deseado le hiciera más aseeso. Quizás es por esa razón que le ponemos un biombo quible. Querían verle de verdad, salirse de la irrealia la enormidad de la pornografía infantil online dad informática. Son depredadores salidos del ciberesvpuig abc. es pacio para buscar su presa en la jungla de lo real. Inter-