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54 MIÉRCOLES 5 4 2006 ABC Cultura y espectáculos La huella de Chillida en el arte contemporáneo marca el homenaje del Guggenheim de Bilbao Cuarenta y cinco artistas crean piezas en su honor, que acabarán con un lugar fijo en el País Vasco Kosme de Barañano, destaca que la reunión de estas obras supone una exquisita antología del arte de la última mitad del siglo XX M. LUISA G. FRANCO BILBAO. Una monumental obra de Eduardo Chillida, Buscando la luz ha sido instalada en la explanada exterior del Museo Guggenheim de Bilbao, compartiendo espacio con el Puppy como punto de partida de una original exposición, en la que lo más granado del arte rinde su homenaje a Eduardo Chillida. Son cuarenta y cinco esculturas, pinturas y acuarelas realizadas por los más importantes artistas contemporáneos, entre ellos Anthony Caro, Ellsworth Kelly, Antoni Tàpies, RafolsCasamada, Pablo Palazuelo, Sol LeWitt, Ron Kitaj, Pierre Alechinsky, David Hockney, Robert Rauschenberg, Zao Wo Ki y Richard Serra. Las obras creadas pensando en Chillida, a quien todos ellos conocieron en vida, llaman la atención por su diversidad. Hay quienes han interpretado su rostro, en bronce pintado, como Markus Lüpertz, o en óleo, como Eduardo Arroyo, y quien ha buscado otros referentes, como Miquel Barceló, que ha reflejado unas caracolas que para él representan la música de Bach que inspiraba a Eduardo Chillida. También hay quien ha pretendido un diálogo con la obra de Chillida, como Jaume Plensa, con dos piezas de alabastro iluminadas desde dentro, de color verde en una y azul en otra, en contraste con la luz natural que Chillida siempre buscaba en el interior de sus piezas. Anthony Caro ha realizado una mesa de arcilla, material utilizado por Chillida, con el maestro ceramista Hans Spinner en el sur de Francia, en memoria de la mesa de carnicero que el escultor vasco tenía en el salón de su casa. El artista franco- chino Zao Wou Ki ha creado un paisaje de casi dos metros de longitud con una visión de los Peines del Viento de San Sebastián titulado Homenaje a Chillida Algunos han elaborado obras en sintonía con las series creadas por Chillida, aunque la mayoría han preferido una vinculación más abstracta con el artista vasco. No puede hablarse de conjunto, pero sí se percibe transitando entre las esculturas y los cuadros la personalidad del creador vasco que tantas veces tituló sus obras homenaje a otro artista, un filósofo, un poeta o un amigo. En Chillida- Leku se exponen, paralelamente, los homenajes b El comisario de la muestra, De artista a artista La muestra Chillida se puede visitar en el Museo Guggenhein de Bilbao hasta el próximo 11 de junio. Muchos de los cuarenta y cinco artistas que han participado en la muestra de homenaje a Eduardo Chillida son figuras de gran perfil internacional. Entre ellos, Sol LeWitt, Robert Rauschenberg y Zao Wo Ki. También su familia le rinde homenaje en esta exposición. Hay obras de su hermano Gonzalo, de sus hijos Pedro- -que representa un puño de acero- -y Eduardo- -que evoca la entrada de la casa paterna- de Carlos Lizariturri, su ayudante durante años, y de Andrés Nagel, gran amigo y vecino. que en su día Chillida dedicó a Calder, Braque, Miró y otros artistas. La muestra pasará dos o tres años en distintos emplazamientos, todavía sin negociar, para volver luego a una ubicación definitiva en el País Vasco, que tampoco está decidida por el momento. No será fácil encontrar un lugar acorde con la categoría de la colección de obras dedicadas a Chillida, algunas de las cuales, como Momentum de Richard Serra, son de unas proporciones considerables. Hasta el punto de que esa obra de Serra ha sido colocada en la explanada exterior del museo, donde estará hasta que la exposición sea retirada del Guggenheim, el próximo 11 de junio. Proyecto de cuatro años El proyecto se gestó tras el fallecimiento de Eduardo Chillida en agosto de 2002. La galería Colón XVI de Bilbao tuvo la idea de reunir tributos al escultor realizados por artistas que sentían afinidad hacia Chillida y su obra, y consiguió el patrocinio de la fundación del Grupo Urvaso, al que pertenecen todas las obras de la muestra. Respondieron positivamente a la iniciativa tanto artistas de una primera generación coetánea de Eduardo Chillida, que convivieron con él antes de alcanzar el prestigio que tienen en la actualidad, como Anthony Caro, Antoni Tàpies, Rafols- Casamada, Pablo Palazuelo, Sol LeWitt, Robert Rauschenberg y Zao Wo Ki, como otros que ya se encontraron con un gran artista reconocido internacionalmente. Todos ellos han hecho posible un homenaje que se basa no en la retórica de las palabras, sino en la sencillez de unas obras desde las que hablar a Chillida en el lenguaje particular de cada uno, según explicó ayer el director del Guggenheim de Bilbao, Juan Ignacio Vidarte. Hierro y titanio, una obra de Chillida, junto al edificio de Gehry, ayer en Bilbao EFE