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ABC MIÉRCOLES 5 4 2006 Sociedad 51 Tecnología Ser la competición de vela más antigua del mundo no le ha anclado en la nostalgia. La Copa América es hoy en día la Fórmula 1 de la vela y el desafío se vive tanto en mar como en tierra, en un reto tecnológico por ser los más veloces. Analizar millones de datos obliga a contar con las herramientas más innovadoras, que permitan incluso modelizar el impacto de una gota de agua en el casco El desafío de la Fórmula 1 del mar TEXTO: LUZ DERQUI VALENCIA. Ser extremadamente fuertes y asombrosamente ligeros. Ese es el verdadero desafío de la Copa América, una competición deportiva que se convirtió desde sus inicios en un deporte de alta tecnología. La legendaria Jarra de las Cien Guineas será para la mejor tripulación pero, sobre todo, para el barco mejor diseñado. Una tarea nada fácil, ya que influyen decenas de variables que es necesario obtener, analizar y valorar. Es decir, procesar millones de datos y hacer miles de cálculos hasta conseguir el barco más rápido en todas las condiciones. La semana pasada el sindicato americano BMW Oracle desvelaba ante quinientos invitados el USA 87, el barco con el que competirán en la 32 edición de la Copa América que se celebrará en Valencia en 2007. Es el resultado de 37.000 horas de trabajo y el estudio y combinación de millones de datos, ya que, al igual que ocurre con la construcción de un coche de Fórmula 1, el desarrollo de un barco para la Copa América representa un enorme reto de diseño que requiere unas herramientas potentes y altamente eficaces. Para conseguir que los componentes del barco sean lo más ligeros posible, pero que además puedan resistir las tremendas tensiones que se producen durante la competición, es necesario que informáticos, ingenieros y diseñadores colaboren. Prueba de una maqueta en el túnel del Viento de BMW Oracle ABC Barcos a la carta Se trata de un deporte de alta tecnología en el que nada es estándar, lo que le diferencia de los coches de la Fórmula 1, ya que no existen prototipos, sino que cada componente se fabrica a medida, según Ian Burns, coordinador de diseño del BMW Oracle. Así, se hacen pruebas virtuales en ordenadores para analizar las resistencias y la aerodinámica y después se modelizan para conseguir barcos a escala en tanques de agua, con una dimensión de 15 veces una piscina olímpica. Gracias a innovadores programas se modelizan todos los elementos posibles para estudiar cómo afecta al rendimiento del barco, incluso la posición de la tripulación, para conocer el impacto que tiene si alguien está sentado y si está en cuclillas, según explicó Burns en unas jornadas sobre transferencia tecnológica. En el futuro, programas para analizar todos los componentes del barco a la vez El gran salto dado en el análisis de cada una de las partes del barco, procesando las diferentes variables que influyen en su comportamiento, ha permitido mejorar el rendimiento de la Copa América. Si en esta edición de la competición se ha conseguido reducir a unos pocos minutos el tiempo que se tardaba en introducir un diseño modificado, en el futuro el reto se centrará en analizar conjuntamente toda la embarcación. Esto permitirá estudiar cómo una variación en uno de los elementos (jarcias, velas, casco... influye en el resto, algo que ya es posible pero para lo que se necesitan ordenadores de enorme potencia. Los investigadores confían en que en los próximos años se mejore el sistema y pueda ya aplicarse al diseño de barcos, según Carsten Hochmunth, director partner program de PTC. Las nuevas tecnologías han permitido reducir de varias semanas a sólo unos minutos el análisis de cualquier modificación del diseño sólo unos minutos. En ese sentido se crean modelos en tres dimensiones de alta precisión en los que se prueban diferentes variaciones en tiempo récord. Aplicaciones posteriores Los avances tecnológicos aplicados a los barcos de la Copa América no son una novedad. En sus 155 años de historia esta legendaria competición de vela ha servido de banco de pruebas para ensayar materiales y tecnología que más tarde se han aplicado a otros ámbitos. En las investigación para conseguir barcos más rápidos están implicados Gobiernos y universidades y sus resultados han sido aprovechados por industrias como la aeronáutica. Así, el Kevlar se inventó en 1970 para conseguir unas velas totalmente planas y actualmente se utiliza en los aviones y en la Fórmula 1. El carbono se utilizó por primera vez en 1992 para sustituir la madera o aluminio de los mástiles y ahora se aplica en muchas facetas industriales. Las imágenes se analizan de forma digital y se modelizan todos los componentes, incluso la posición de los tripulantes Así, los programas informáticos deben tener gran capacidad y ser capaces de analizar todos los datos que se van obteniendo, desde las fuerza de las velas, al arrastre del barco o la deformación del casco en distintas condiciones de viento y mar, incluso el impacto del agua en el bulbo del barco es analizado y modelizado para determinar su diseño final. En el caso del BMW Oracle se ha contado con el soporte y la tecnología aportada por la multinacional PTC, que colabora también con 40.000 empresas de todo el mundo. Concretamente con el sistema Pro ingeneer para todas las actividades de diseño, desde el desarrollo de la forma del casco y la quilla, hasta el de los componentes estructurales del mástil. Además, se ha conseguido automatizar numerosas tareas de diseño, para poder ir introduciendo modificaciones y, en cuestión de minutos, generar modelos detallados para su análisis en el tanque de oleaje. El sistema permite, además, propagar todas las modificaciones a los componentes estructurales del barco, consiguiendo el mayor número de interacciones posibles del diseño. Este proceso, que antes se hacía manualmente y solía durar varias semanas, se ha reducido a