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24 MIÉRCOLES 5 4 2006 ABC Internacional Francia se vuelve a echar a la calle para oponerse al contrato de empleo juvenil Entre uno y tres millones de manifestantes exigieron ayer la derogación de la polémica ley b Más allá de la victoria evidente de los estudiantes y de los sindicatos, la crisis comienza a tener un costo político grave para Chirac y su primer ministro, Villepin JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Entre 1 y 3 millones de personas, funcionarios, estudiantes y sindicalistas se manifestaron ayer en París y más de un centenar de ciudades de Francia para pedir la derogación del Contrato Primer Empleo (CPE) promulgado y automáticamente enterrado por el jefe del Estado, Jacques Chirac, que comienza a convertirse en cabeza de turco de los cortejos de manifestantes. El Ministerio del Interior contabilizó poco más de un millón de manifestantes en toda Francia. Por su parte, los sindicatos estaban anoche convencidos de haber conseguido algo más de tres millones de manifestantes. A juicio del Ministerio del Interior, la movilización fue ligeramente inferior a la del martes 28 de abril. A juicio de los sindicatos, la movilización fue ligeramente superior La gran manifestación de París osciló entre los 100.000 y los 700.000 manifestantes, según los cálculos de unos y otros. En las capitales de provincias, como Marsella, Lyon, Burdeos, las manifestaciones oscilaron entre 50.000 y 250.000 manifestantes. Más allá de la tradicional batalla de cifras, todo el mundo coincidía en dos puntos capitales: movilización masiva en las manifestaciones, y participación decreciente en las huelgas de transportes, la enseñanza y los servicios públicos. Se esperaba una gran jornada de adiós del movimiento anti CPE. A última hora de ayer se tenía la impresión, por el contrario, de que el movimiento se ha consolidado, aunque quizá esté cambiando de signo para tomar un tono más abiertamente político, de fronda sindical y estudiantil contra el jefe del Estado y su jefe de Gobierno. Originalmente, el movimiento tenía un carácter corporativo, contra el CPE. Dinamitado el CPE, las manifestaciones de ayer cantaban la victoria sindical contra Chirac y Villepin, y pedían sus respectivas cabezas políticas. En París, los gritos más coreados, con mucha parafernalia de altavoces, eran los de ¡Chirac dimisión! ¡Chirac, Villepin, Sarkozy, os hemos jodido! ¡Villepin toma tu CPE y lárgate sin indemnización! ¡Adiós Villepin, se acabó su CPE. Buenas, Sarkozy: ahora vamos por ti! ¡Villepin, eres como papel mojado: no sirves para nada! En vísperas de las vacaciones escolares de Semana Santa y las vacaciones parlamentarias de mediados de abril, el Gobierno se pregunta si los sindicatos se tomarán un respiro, una vez que comience el posible diálogo con el grupo parlamentario de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) De entrada, la prueba de fuerza de ayer consolida el frente de rechazo; la CGT, la CFDT y la UNEF continúan pidiendo la derogación de la ley. Juegos de espejos Más allá de esa victoria evidente, la crisis comienza a tener un coste político grave. Un 45 por ciento de los franceses desean la dimisión de Dominique de Villepin, que ha perdido 14 puntos de popularidad en apenas dos meses. Un 64 por ciento de los franceses tienen mala o muy mala opinión de su primer ministro. Con un capital del 28 por ciento de opiniones negativas, Villepin se encuentra desautorizado por Chirac y derrotado por Sarkozy. Por su parte, el presidente Chirac continúa estancado con una cota de 60 a 66 por ciento de opiniones negativas. Y ha perdido el control de una crisis que ha agravado su falta de credibilidad personal. En apenas seis semanas, el jefe del Estado ha pasado de apoyar sin reservas el CPE a su promulgación y petición expresa de que no sea aplicado, antes de pedir a Sarkozy (su gran rival) que redacte una nueva ley que Varios manifestantes violentos rompen escaparates en la protesta de Lille La participación decreciente en las huelgas del transporte público fue la única nota de alivio Sindicatos y asociaciones de estudiantes se tomarán un tiempo antes de convocar más protestas Un joven es esposado por la Policía antidisturbios en Rennes EPA