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ABC MIÉRCOLES 5 4 2006 11 Revelan al menos cuatro escalas más de aviones de la CIA, en los aeropuertos de Barcelona y Málaga Descubren un correccional ilegal para menores suizos con mala conducta en un bosque de Gerona Aunque mantiene la misma política en cuestiones sobre la familia, la vida o la educación, Zapatero ha decidido sacar a relucir su voluntad de diálogo con la Iglesia Cambios en las formas, pero no en el fondo LUIS AYLLÓN EFE Presidencia del Gobierno quiere fiscalizar a la Generalitat, que no lo acepta porque la organización es de su competencia exclusiva y sin más disuelve la reunión para perplejidad de todos Tras ser informado de lo ocurrido, el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, que no pudo asistir a la reunión ante la convocatoria extraordinaria del Consejo de Ministros, se puso en contacto con Juan Cotino, el consejero encargado de la organización de la visita, que se encontraba en Miami acompañando al presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Según la versión gubernamental, Cotino lamentó lo ocurrido y acordó reunirse el martes en Madrid con Moraleda para encarrilar la situación tras coincidir ambos en que no puede haber controversia en un tema como éste Las mismas fuentes, tras rechazar que se trate de fiscalizar subrayaron que es tradición que el Nuncio, con quien también se viene preparando la visita, recurra al Estado que visita el Papa para todo lo relacionado con la seguridad, la sanidad, el protocolo o la comunicación Por ello, el secretario general de Presidencia del Gobierno informó inmediatamente de lo ocurrido al Nuncio, a quien llamó poderosamente la atención la actitud del consejero de la Generalitat según estas fuentes. Uno de los motivos de choque fue la pretensión de la Generalitat de que la señal institucional de la retransmisión televisiva corriera en exclusiva a cargo del canal autonómico Canal 9, mientras que los representantes del Gobierno defienden que en acontecimientos de este tipo, con todos los gobiernos, la señal la ha dado TVE MADRID. Los afanes de última hora del Gobierno por no quedar descolgado de una visita que estará en el centro de la atención de los españoles durante varios días ponen de relieve que su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, no alcanzó a ver inicialmente la importancia de la presencia de Benedicto XVI en España. En el origen de esa falta de cálculo puede estar una percepción bastante equivocada del peso de la Iglesia Católica en nuestro país que, unido a las políticas desarrolladas por el Ejecutivo en cuestiones como la vida, la familia o la educación que afectan a las creencias de los católicos, ha terminado en posiciones enfrentadas muy claramente. Aunque el fondo de las políticas gubernamentales no ha cambiado, Zapatero comprendió que ese enfrentamiento no le convenía, sacó a relucir una de sus palabras favoritas- -diálogo- -y decidió hace meses modificar, al menos, las maneras en el trato con la Santa Sede. En La Moncloa, por fin, se dieron cuenta de que el Vaticano era un Estado pequeño, pero no un Estado cualquiera y que su diplomacia pasa por ser una de las más depuradas del mundo. Los meses anteriores se habían producido hechos como la presentación en Roma de manera intempestiva de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, para quejarse del apoyo de los obispos españoles a las protestas en España contra la Ley de Educación. Aquel paso precipitado no gustó nada en el Vaticano, que se mostró sorprendido por la manera de actuar del Ejecutivo español, de la misma manera que había considerado exageradas las dos convocatorias al Ministerio de Exteriores hechas al Nuncio en España por cuestiones menores, algo que no se producía en nuestro país desde hace muchísimo tiempo. Nueva estrategia A comienzos de año, Zapatero optó por una nueva estrategia, que incluyó algunos gestos relevantes. Primero, nombró un embajador político -Francisco Vázquez- a un socialista que siempre ha hecho pública su condición de católico, desmarcándose de algunas leyes impulsadas por los socialistas como la del aborto o la del llamado matrimonio de homosexuales y que aboga por la vuelta al modelo de relaciones que había en la época de Felipe González. Además, el titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, realizó una visita oficial a la Santa Sede, dentro de los cauces normales, y fue acogido con gran cordialidad por el cardenal Angelo Sodano. secretario de Estado vaticano. Luego el Gobierno no regateó esfuerzos para estar presente en la imposición del capelo cardenalicio al arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares. La propia Fernández de la Vega encabezó una delegación de la que formaba parte el ministro de Defensa, José Bono, y a la que se había apuntado también inicialmente Moratinos, pero que, al final se quedó en Madrid, porque a Zapatero debió parecerle demasiado enviar a tres miembros del Gobierno. Desde hace unos meses, el presidente se esfuerza en multiplicar los gestos amistosos hacia el Vaticano