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ABC MIÉRCOLES 5 4 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA HUMAREDA C VAMOS A LLEVARNOS BIEN N cuanto avancen más las investigaciones en el Ayuntamiento de Marbella, y los arqueólogos de la corrupción excaven el Nivel Gil como ahora los manuscritos del mar de vivos de Marisol Yagüe, encontrarán quizá el proyecto de blasón municipal que un día quisieron adoptar como armas de la ciudad, cuando alguien vino con el reparo de que la heráldica de los Reyes Católicos tenía, junto a la Torre de Puerto Banús, yugos y flechas; obsoletos aperos de labranza superados en el campo (de gules) por la mecanización constitucional. Sobre campo de billetes, billetes verdes, pero qué bonitos son, ese proyectado escudo heráldico municipal representaba a un egipcio en actitud trincante. -Será rampante... -No, no, trincante: un egipcio de perfil, con una mano detrás en posiANTONIO ción de cazoleta mangona, y otra deBURGOS lante, trinchante, para llevárselo calentito por suelo y cielo. Y no quedaba ahí el proyecto heráldico para la Marbella de Gil. Lástima que no fuera aprobado, como lo fue construir junto al hotel Don Pepe torres de no sé cuántos mil pisos para evitar a los huéspedes la siempre molesta contemplación del mar. Ahora contemplan unas terrazas tendidas de bañadores y de toallas puestas a secar que da gloria verlas. Pero sigamos con el escudo marbellero que nunca existió. Sobre el todo de las egipcíacas y trinconas armas municipales, una filacteria proclamaba el lema de la ciudad, que no le fue concedido a Marbella por Rey alguno, como en otros casos, sino que decidió la Mafia gobernante, en democrático ejercicio de mayoría absoluta. La filacteria llevaba un lema nada menos que de Cádiz, de la Cuna de la Libertad. Un pensamiento político más que adecuado a nuestros tiempos, que proclamó una noche de E Carnaval un extinto filósofo, El Peñita de Cai: Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse Ahí ha sido su perdición. Cuando Roca impulsó la moción de censura contra Muñoz y dejaron de llevarse bien, empezaron a no poder llevarse lo que había que llevarse. Mas ese lema, ay, campea hoy también, a modo de Plus Ultra, sobre las armas del Reino. Lo dice la España pasota que con la que está cayendo le trae absolutamente sin cuidado que lo de la ETA sea verdad o mentira, y le remanfinfla que el Estatuto catalán hunda la Constitución. Esa España pasota está preocupadísima... por pasarlo lo mejor posible en las vacaciones de Semana Santa, por la cervecita fresca y la gamba blanca. Esa España pasota del No Nada dice como los de Marbella: Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse A vivir, que son dos días proclama como espejo ético un programa de radio. Y Zapatero les dice la frase del Peñita de Cai a los etarras: Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse Y de momento se llevan Navarra, del tirón. Antes se la dijo, con nocturnidad y alevosía, a Arturo Mas en La Moncloa: Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse Y se llevaron a Cataluña fuera de las lindes constitucionales del Estado, ¿será por llevarse bien... lo que haya que llevarse? Pero nadie dice nada. No Nada. Quizá, sí, haya una preocupación, propia de estas fechas. Los hay muy preocupados porque en Soto del Real no haya ninguna de esas cofradías históricas que por privilegio de Carlos III liberan a un preso en Semana Santa. Sería precioso que se acercara la cofradía, ran, cataplán, y liberaran al preso Otegui. Con su capucha, claro, como todos los presos que liberan. Vamos, con el uniforme del cuerpo al que pertenece, según ordena la gala. Y como sería Jueves Santo, con la metralleta de la ETA a la funerala. UALQUIERA diría que se acaba de enterar todo el mundo, el Gobierno el primero, de que en Marbella había corrupción. Bienvenidos a la evidencia. Sin duda en La Moncloa no habían reparado, ocupados como están con la agenda de la Segunda Transición, el Estatuto catalán y el diálogo con ETA, en que la denostada Isabel García Marcos se presentó a las últimas eleccionesal frente de la candidatura del PSOE. Y mucho menos podían recordar los actuales gobernantes que Gil llegó a la alcaldía, en 1991, previo pago de un monumental cohecho, 200 millones de pesetas de entonces, a intermediarios del Partido Socialista. Se lo podía haber dicho Chaves, que ya era presidente de la Junta, pero también está muy liado el hombre dilucidando si Andalucía es o no es una IGNACIO nación. Marbella no es CAMACHO una nación, desde luego, aunque se había convertido, con su anuencia política, en una república bananera. Como algunos tenemos memoria, y además conservamos algunos papeles, no resulta demasiado difícil poner en marcha la moviola. El escándalo de Marbella viene muy bien como cortina de humo de otros grandes problemas nacionales (nacionales de España) y suelta una humareda francamente vistosa, pero si vamos a ello conviene que los bomberos vean el incendio completo. Y que se sepa que durante una década larga Jesús Gil y sus secuaces fueron personajes muy consentidos por el régimen andaluz, monocultivo electoral del PSOE. Que Chaves pactó con el alcalde de Marbella después de que éste sacara a la luz aquellos cheques que había pagado para que le recalificaran unas viviendas en un expediente de la Junta, y que hay fotos de aquella luna de miel en el Palacio de San Telmo, durante una fiesta autonómica, con Felipe González de testigo. De eso no hace tanto; ya había pedido Izquierda Unida la disolución del ayuntamiento, y se la habían denegado tanto la Junta como el Gobierno... del PP, para ser justos y exactos. También debe saberse que durante años los funcionarios del poder andaluz han estampado firmas y sellos al pie de los desmanes urbanísticos marbellíes, y que consejeros y consejeras de Chaves- -ay, ministra Magdalena... -aparecían muy encopetados en las fiestas de la Barataria del gilismo. Hasta tal punto era evidente el idilio que la propia García Marcos, antes de cambiarse de bando, fue expedientada por apretarle demasiado las tuercas a aquél con el que luego acabaría conchabada. Ítem más: a ver si hay valor de sacar a la luz el registro de visitas del palacio de San Telmo en los últimos dos o tres años, donde deben constar las visitas mediadoras de Isabel Pantoja, a la sazón compañera sentimental de Julián Muñoz. ¿O la metían por la puerta de atrás? Es comprensible que la vicepresidenta De la Vega no sepa estas cosas, con tanto trabajo como tiene. Pero debería hacer que se las cuenten antes de blasonar de limpialcantarillas. De su buena voluntad no hay duda, pero en ese pozo negro que ahora quiere desatascar estaban metidos muchos de los suyos hasta más allá del cuello.