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62 Cultura MARTES 4 4 2006 ABC FLAMENCO Duende y Revólver Cante: Tomás de Perrate. Guitarra: Antonio Moya. Lugar: Centro Cultural de la Villa. Madrid. Fecha: 30- 3- 06 Cante: Paco del Pozo. Guitarra: Andrés Heredia. Lugar: Centro Cultural de la Villa. Madrid. Fecha: 1- 4- 06 El Sónar funde a negro y apuesta por el hip hop y la electrónica nipona b El festival retoma su condición de espejo de la actualidad reduce la metralla techno y reivindica la música negra de la mano de Chic y Linton Kewsi Johnson DAVID MORÁN BARCELONA. Inabarcables las grandes estrellas y estancados los pesos medios de la escena electrónica más popular, el Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia, Sónar 2006, se encomienda en su XIII edición a la fértil cantera de la música negra para abordar el hip hop, el reggae, el jazz, el funk e incluso la música disco desde todas sus perspectivas. La célebre bola de espejos de Chic y el dub comprometido de Linton Kwesi Johnson serán las únicas concesiones a la nostalgia de un certamen por el que desfilarán los ritmos fundidos en negro de Digable Planets, Nightmares On Wax, Pole, Dj Vadim, Gilles Peterson, Razhel DJ JS- One, Diplo A- Trak y Eliot Lipp, entre muchos otros. El festival, que se celebrará los días 15, 16 y 17 de junio a caballo entre el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) y el complejo ferial de Montjuïc 2, reivindica así la condición de espejo de la actualidad de una edición sin más ganchos populares que Goldfrapp, Liars, Tiga, Dave Clarke, The MFA, Miss Kittin, Richie Hawtin, Herbert Danni Siciliano y, claro, el omnipresente Jeff Mills. No tiene sentido ir a buscar figuras populares en ámbitos que no son el nuestro argumentó Enric Palau, co- director de la muestra junto a Ricard Robles y Sergio Cabellero. De hecho, la organización del Sónar ha preferido este año investigar más allá de lo obvio para acoger el desembarco de la variopinta y desconocida escena musical japonesa. Capitaneada por Ruychi Sakamoto y Alva Noto, quienes protagonizarán el ya tradicional concierto inaugural en L Auditori, la representación nipona se materializará con la presencia de Dj Krush, Afra, Nobukazu Takemura, Tucker, Hifana, Sora, Yanagisawa Marina y media docena de nombres más. Con la sección expositiva dedicada a la cultura móvil y los proyectos de localización y el recinto nocturno rediseñado gracias a la incorporación de un cuarto escenario, los responsables del Sónar han buscado una vez más el impacto extramusical dedicando la imagen gráfica de esta XIII edición a la reinterpretación de las naturalezas muertas en el contexto contemporáneo Así, los carteles alternan imágenes de bodegones tradicionales con instantáneas de un matadero, imágenes de animales disecados e incluso un Elvis Presley de cera. LA GUITARRA DE MOYA Y EL CANTE DE PACO DEL POZO MANUEL RÍOS RUIZ n estos tiempos, el plantel de tocaores de calidad es más amplio que nunca, con la singularidad de que algunos de ellos son sumamente personales. En su actuación acompañando al cantaor Tomás de Perrote, Antonio Moya demostró una riqueza expresiva y técnica admirable, hasta el punto de convertirse, en nuestra opinión, en el protagonista de la velada, porque su música flamenca incluso estuvo más presente que el cante. Toda una guitarra señera. A su lado, Tomás de Perrate, rindiendo homenaje al desparecido tablao Duende hacía su presentación ante la afición madrileña. Hijo de El Perrate de Utrera, maestro de la soleá, y nieto del inmortal Manuel Torre, es lógico que se afane en decir los estilos jondos, especialmente las soleares y las siguiriyas, siguiendo las pautas de sus antepasados. Lo que no resulta lógico es que incluya en su repertorio canciones como La bien pagá y otras aflamencadas por bulerías, en una clara concesión a la galería, al público menos avezado. En los tangos del Piyayo y otros también de giros malacitanos fue donde más acertada nos pereció su actuación. Esperemos que conforme vaya avanzando su trayectoria aquilate más sus cualidadades. Y El madrileño Paco del Pozo, evocando los inolvidables conciertos flamencos celebrados en la discoteca Revólver llevó a cabo un recital importante en su interesante trayectoria. Con la excelente guitarra de Andrés Heredia (hijo) se templó por malagueñas, rondeña y verdial, con donosura y buen manejo de los tercios, llevando y meciendo el cante con sutileza y saberes. Seguidamente, cantó largo y variado por cantiñas, entonando coplas tradicionales, algunas un tanto olvidadas, pues una de sus virtudes es su buen gusto para elegir las letras. A continuación dijo con entrega una tanda de soleares, para seguir por Levante, parcela del acervo en la que luce lo suyo; sus cantes mineros pueden adjetivarse de magistrales, por decirlo así de claramente. Y remató su actuación con tientos y sus clamorosas siguiriyas, rematadas con la cabal. En definitiva, una actuación dignísima. E Una imagen de la obra de O Neill, dirigida por Álex Rigola ABC TEATRO Largo viaje hacia la noche Autor: Eugene O Neill. Dirección y adaptación: Àlex Rigola. Traducción: Ana Antón- Pacheco. Escenografía: Max Glaenzel y Estel Cristià. Vestuario: Berta Riera. Iluminación: Maria Domènech. Intérpretes: Chete Lera, Mercè Aranega, Israel Elejalde y Oriol Vila. Lugar: Teatro de la Abadía. Madrid. A FUEGO LENTO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN C on lágrimas y sangre decía haber escrito Eugene O Neill este drama, que en julio de 1941 ofreció a su esposa Carlotta Monterrey como regalo con motivo del duodécimo aniversario de su boda, según la nota que figura en el programa de mano de la función. Una obra de antiguo dolor, precisaba el escritor norteamericano, quien ajustaba cuentas con sus fantasmas con este texto en carne viva, edificado con ladrillos arrancados de sus propios y dolorosos recuerdos: un padre avariento, autoritario y bebedor empedernido, una madre morfinómana, un hermano devastado por el alcohol... y él mismo, tuberculoso y dipsómano, que, aferrado a la tabla de la escritura, pudo escapar de la tormentosa espiral familiar con la memoria devastada por cicatrices de viejas y hondas heridas. Todas estas piezas arroja O Neill sobre el tapete de este Largo viaje hacia la noche que es un tránsito hacia lo más oscuro de sí mismo, hacia la progresiva aniquilación de una familia con la convivencia anegada por rencores inaplacables y el peso de antiguas culpas: un hermano pequeño murió a causa del sarampión que, tal vez inten- cionadamente, le contagió el mayor, pese a que su madre le había prohibido entrar en su habitación; ella, que acompañaba al padre actor en una gira, les había dejado con una abuela; ninguno ha podido olvidar aquellos hechos que lastran y condicionan sus relaciones. La adaptación de Rigola ha limado más o menos la mitad del torrencial texto, concentrando en unas dos horas la médula del drama que en este montaje se va cociendo a fuego lento. Los personajes se devoran imperceptiblemente, no gritan demasiado, apenas se crispan hasta la escena final, se dedican frases feroces sin descomponer el gesto. Una lectura de deliberada frialdad en cuyo seno se agitan los terribles demonios familiares; controlado el explosivo carrusel de las emociones, en la intensa coherencia íntima del espectáculo vibra una terca sensación de angustia. Rigola ha concebido este Largo viaje hacia la noche con un marcado acento hiperrealista subrayado por la escenografía de Glaenzel y Cristià: una caja que contiene el salón de la casa familiar y que gira en ocasiones sobre su eje permitiendo atisbar a los personajes tras los cristales de las ventanas, como ensimismadas alimañas en la jaula de un parque zoológico o pirañas en los confines de un acuario. Dentro de la heladora intensidad del montaje, los actores realizan un sutil y matizado trabajo para dejar traslucir que bajo las voraces máscaras laten corazones fieramente humanos. Dentro de la heladora intensidad del montaje, los actores realizan un sutil y matizado trabajo