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50 MARTES 4 4 2006 ABC Sociedad Benedicto XVI recuerda que la fe de Juan Pablo II se podía tocar con las manos El Santo Padre presidió la misa en el aniversario del fallecimiento de su predecesor b El Papa vivirá los próximos días no sólo su primera Semana Santa como Pontífice, sino también el primer aniversario de su elección como sucesor de Pedro JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. La presencia espiritual de Juan Pablo II se hizo de nuevo muy fuerte en la plaza de San Pedro mientras Benedicto XVI celebraba ayer la misa de primer aniversario en la certeza moral, compartida por todos los asistentes, de que su predecesor está en el cielo. A lo largo de la ceremonia, el clima de recogimiento era más intenso del habitual: se diría que todos pensaban en Juan Pablo II y cada uno revivía los propios recuerdos personales. Al hilo de unas palabras de la primera epístola de San Pedro- el oro se acrisola por el fuego -Benedicto XVI comentó que su predecesor pasó por el crisol de las fatigas apostólicas y de la enfermedad, apareciendo cada vez más como una roca de la fe Rememorando su propia experiencia como colaborador muy estrecho a lo largo de más de veinte años, el Papa afirmó que quien ha tratado de cerca a Juan Pablo II ha podido tocar con las manos su fe sincera y robusta, que impresionaba a sus colaboradores y que produjo un influjo benéfico en toda la Iglesia, llegando a su culmen en los últimos meses y días de su vida Según Benedicto XVI la fe de su pre- decesor era convencida, fuerte y auténtica, libre de miedos y de compromisos Por eso contagiaba el corazón de tanta gente, gracias a sus numerosos viajes apostólicos y, especialmente, gracias a ese último viaje que ha sido su agonía y su muerte Totus tuus Como el proceso de beatificación se inició el pasado mes de junio, el Papa le mencionó alguna vez como el Siervo de Dios Juan Pablo II alternando con otras expresiones como el amado Pontífice Le llamó sucesor de Pedro incluso cuando le comparaba especialmente con el apóstol Juan, el discípulo amado, que permaneció al lado de la Cruz junto con María en la hora del abandono y de la muerte del Redentor El Papa hizo notar que Jesús confió uno al otro con aquel Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre Juan recibió a María en su casa, y el lema de Juan Pablo II, Totus tuus resume bien esta experiencia espiritual y mística de una vida orientada completamente a Cristo por medio de María Los peregrinos, que habían cantado y habían hecho ondear banderas antes Benedicto XVI, ayer, en la plaza de San Pedro de la misa, seguían la homilía del Papa en un silencio total. Escuchaban con atención sus palabras y le interrumpieron tan sólo con dos aplausos al principio, cuando mencionó por primera vez los nombres de Juan Pablo II y también de Polonia, pues había muchos compatriotas entre los asistentes. El Papa estaba conmovido pero también físicamente cansado por la tensión emotiva de los últimos dos días. Entre otras razones porque vive en el mismo apartamento y duerme en la misma habitación donde falleció Juan Pablo II. La presencia del cardenal arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, que fue secretario personal de Karol Wojtyla durante casi cuarenta años, era otro recordatorio viviente de la grandeza y el heroísmo de Juan Pablo II el Magno El Papa concluyó su homilía confirmando que esta tarde, nuestro pensamiento vuelve con emoción al momento de la muerte del amado Pontífice pero, al mismo tiempo, el corazón siente un impulso a mirar adelante. Sentimos resonar en el alma sus repetidas invitaciones a avanzar sin miedo por el camino de la fidelidad al Evangelio para ser anunciadores y testigos de Cristo en el tercer milenio El Papa fue interrumpido con aplausos de los fieles en dos ocasiones al inicio de su homilía