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34 MARTES 4 4 2006 ABC Madrid Atraco a una sucursal bancaria en Vallecas A Puente de Vallecas, M- 30 Lóp ez 1 14,14 h. Dos Nueva Numancia Enriq ue V elas co Interior del banco a Sucursal BBVA A Pico s de E atracadores armados ingresan en la sucursal bancaria Director de la sucursal 2 Los delincuentes, al verse rodeados por la Policía, concentran en el despacho del director a los rehenes urop ne ra vd rbo a. Ca de la San z Ra so Bale ares Pu ert od el M Portazgo on ast eri A o de lC ad i lb uf er Arr oyo de l Sie a rra 3 Un negociador de la Policía entra en el banco para intentar convencer a los atracadores Oli va r Estadio de Vallecas María Teresa Rivero Coche de gran cilindrada pedido por los delincuentes LAS ARMAS DEL ATRACO 17,25 h. Los 4 delincuentes, cubiertos por unas mantas, se entregan Cordón policial FERNANDO RUBIO- ELENA SEGURA Revólver Pistola simulada Dos delincuentes mantienen en jaque a la Policía más de tres horas en un atraco con rehenes en Vallecas Exigieron drogas y un vehículo para huir, hasta que al final se entregaron b A cuentagotas, fueron liberando Momentos claves del asalto Comienza el atraco. Dos individuos, armados, entran en una sucursal bancaria. Gritan: ¡Esto es un atraco y exigen el dinero a los empleados de la entidad. Dos personas dan la voz de alerta desde el exterior. A los dos minutos llega el primer coche patrulla. Los asaltantes se atrincheran con once rehenes. Les quitan el móvil. Cuatro rehenes son liberados por los asaltantes. La Policía toma literalmente la zona por aire, tierra e incluso subsuelo. Luego, salen tres mujeres, y más tarde, un hombre. Entra el negociador a la entidad, Aún quedan tres retenidos dentro, entre ellos el director de la entidad. El riesgo persiste y él funcionario intenta transmitirles tranquilidad. Se rinden. Piden unas mantas desde dentro, y poco después, salen los dos atracadores tapados con ellas. Todo el mundo ha sido liberado. No ha habido heridos ni disparos. a la mayoría de los retenidos. El tiempo fue haciendo mella en los asaltantes y el miedo y la incertidumbre en las víctimas M. J. ÁLVAREZ M. I. SERRANO MADRID. ¡Esto es un atraco! ¡Tranquilos, que sólo queremos el dinero! Con esas palabras se dirigieron ayer dos individuos, esgrimiendo sendas armas de fuego, e intimidando al puñado de empleados y clientes que se encontraban en el interior de una sucursal del BBVA, situada en el número 81 de la avenida de la Albufera (Puente de Vallecas) Eran las 14.14 horas y los asaltantes, de entre 30 y 40 años, tenían intención de que todo acabara cuanto antes, aprovechando que estaba próximo el cierre. Sin embargo, lo que parecía que iba a durar minutos, se prolongó por espacio de tres largas horas, manteniendo en vilo a la Policía, a los retenidos y a sus familias. Fue cuando un transeúnte desde la calle vio, a través de las ventanas, cómo uno de los asaltantes sacaba un revólver, y, casi al mismo tiempo, un usuario que estaba haciendo una gestión telefónica fue informado por quien le atendía de que estaban siendo víctimas de un atraco. De ahí que dieran la voz de alerta al 091. De inmediato, comenzaron a sonar las sirenas en el exterior, no en vano la comisaría de Policía se encuentra a escasos metros del lugar de los hechos. ¡La habéis cagao El primer coche patrulla llegó a los dos minutos. Y con él, los nervios comenzaron a aflorar entre los asaltantes. ¡La habéis cagao ¡La habéis cagao! repetían sin cesar en voz alta. Uno de ellos, el más bajito, llevaba una gafas de sol y una peluca de color oscuro, a fin de evitar ser reconocido. Su excitación iba en aumento, mientras, su colega de cabello rubio, intentaba que reinara la calma. En vista de la que habían organizado y de que los agentes no cesaban de acudir hasta allí, se dirigieron a los once rehenes, según explicaron fuentes de la Jefatura Superior. ¡Rápido, al despacho! indicaron a su estupefacto auditorio, tras arrebatarles sus móviles. Ambos decidieron atrincherarse en el establecimiento, tras encerrar en una de las habitaciones a los retenidos, salvo al director de la sucursal, al que le exigían el dinero. Sin embargo, la situación se les había ido de las manos. En el exterior, un amplio cordón cortaba la avenida de la Albulfera desde la avenida de Buenos Aires hasta el Puente de Vallecas, mientras las inmediaciones de la sucursal eran tomadas literalmente, por los efectivos policiales: por aire- -un helicóptero sobrevoló la zona sin parar- por tierra- -antidisturbios (UIP) Geos y la brigada de la Policía Judicial, entre otros- e, incluso, por el subsuelo. Quince minutos después del inicio del asalto, la puerta se abrió y salieron los cuatro primeros liberados. Aunque aún quedaba el resto. El tiempo pareció detenerse y los minutos transcurrieron muy lentos a partir de entonces. En la populosa vía, huérfana de coches, reinaba el silencio, roto por el ruido del helicóptero. Sólo detrás del amplio dispositivo se escuchaban murmullos de curiosos y gente del barrio que volvía a casa para comer. Algunos comprobaban que no podían llegar a sus domicilios, mientras que otros se veían obligados a dar un rodeo. En esos tensos minutos los asaltantes pidieron droga- -heroína- -y un vehículo, colocado frente al banco. Ése es el mediador de la Poli dijo al-