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26 MARTES 4 4 2006 ABC Internacional Romano Prodi y Silvio Berlusconi, a su llegada ayer por la noche a los estudios de la RAI para su segundo y definitivo cara a cara REUTERS Prodi dominó a un Berlusconi hiriente y hosco en el debate final de la campaña Cruce de insultos de borracho o tonto útil en un choque en el que el Professore fue más astuto los comicios del día 9, Italia se verá abocada a volver a las urnas porque la posibilidad de una gran coalición es inconcebible JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Silvio Berlusconi perdió anoche la oportunidad de alcanzar a Romano Prodi en la intención de voto a medida que el Professore le ponía frente a los pobres resultados obtenidos en cinco años de Gobierno y mantenía una sonrisa imperturbable frente al talante hosco e hiriente del Cavaliere incapaz de respetar las reglas del debate. Berlusconi perdió los papeles hasta el punto de interrumpir las respuestas de su rival, obligando al moderador del debate, Bruno Vespa, a hacerle callar varias veces, sobre todo en un intercambio de insultos de borracho Hundiéndose en un tono de antipatía, Berlusconi le llamó también tonto útil de los comunistas, a pesar de su aire de cura bonachón El primer ministro se justificó diciendo que yo no puedo respetar a este señor que b Si se produce un empate en difama a Italia y a su Gobierno A pesar de su musculatura mediática, Silvio Berlusconi dio, desde el principio, una imagen tensa e incluso intolerante a medida que llamaba señor Prodi o incluso el pobre Prodi a su rival mientras que éste le trataba de presidente del Gobierno Aunque intentó varias veces presentar a Prodi como un candidato empeñado en aumentar los impuestos, el líder del centro izquierda aprovechó esas andanadas para repetir que lo hará sólo a los muy ricos, el uno por ciento de la población italiana. Quizá el mayor acierto del Professore fue llegar relajado y sonreír mucho más de lo habitual, rodeándose de una aureola positiva mientras Berlusconi permanecía hiriente en un debate en que las formas cuentan tanto como el contenido. El ex presidente de la Comisión Europea- -y del Gobierno italiano antes de ir a Bruselas- -mostró superioridad con bromas como que tenían razón nuestras respectivas esposas cuando nos aconsejaron ser menos crueles en los ataques o que a partir de una cierta suma, el dinero no da ya más felicidad, por eso nos da un poco de pena el hombre más rico de Italia. Aunque Romano Prodi ha mantenido cuatro o cinco puntos de ventaja en las encuestas durante las últimas tres semanas, el ministro de Asuntos Exteriores y jefe de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, aseguró ayer que ahora vamos lanzados como flechas y estamos realizando el adelantamiento pero nadie puede publicar sondeos, pues es ilegal en las dos últimas semanas de campaña. Estén como estén las cosas, varios líderes políticos se han referido ya a la posibilidad de empate con victoria de Prodi en la Cámara de Diputados y de Berlusconi en el Senado. En esa situación de pesadilla, ninguno de los dos frentes tiene la mínima posibilidad de gobernar, y el ambiente no es favorable, desde luego, a una gran coalición al estilo de Alemania. Inquietud en todos los frentes En Italia, las coaliciones entre partidos afines- -como por ejemplo la que ha gobernado esta legislatura- -se llevan la mayor parte del tiempo a puyazos cuando no a bofetadas verbales, por lo que una coalición entre rivales está fuera de cualquier horizonte realista. Curiosamente, los primeros que se manifestaron a favor de la vuelta a las urnas en caso de empate fueron dos líderes del centro derecha, Pier Ferdinando Casini, jefe de los democristianos, y Gianfranco Fini, jefe de Alianza Nacional. Ambos saben que en un segundo round el candidato a primer ministro no sería Berlusconi sino uno de ellos puesto que las encuestas auguran mejores resultados al centro derecha bajo la bandera de Fini o de Casini. El último que se ha sumado a la propuesta de volver a las urnas en caso de empate ha sido Romano Prodi, quien hasta ahora sólo admitía la posibilidad de victoria de su coalición. Silvio Berlusconi está todavía más inquieto, y hace unos días admitió que en el caso improbable de perder las elecciones no volveré a dirigir mis empresas sino que continuaré como jefe de la oposición Ambos candidatos están nerviosos e inseguros. Muchos votantes se sienten todavía indecisos. Para colmo, la mayoría de los italianos se confiesan descontentos con ambos candidatos.