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92 Deportes BARCELONA- REAL MADRID EL DÍA SIGUIENTE LUNES 3 4 2006 ABC Ha sido expulsado en cinco ocasiones y dos de ellas han sido en el Camp Nou. Para encontrar la primera hay que retroceder hasta la temporada 98- 99. En aquella oportunidad fue por una entrada a Figo. La última, el sábado Territorio comanche para Roberto TEXTO JULIÁN ÁVILA El Barça creó más de 30 ocasiones y sólo marcó un gol en tres partidos ENRIQUE YUNTA BARCELONA. Puede presumir el Barcelona de ser el equipo con el mejor promedio goleador de Europa. Lleva setenta en 31 jornadas de la Liga (2,25 por partido) y en Europa ha mantenido el listón (19 tantos en ocho encuentros, a 2,11 por duelo) Pero anda con problemas de ejecución últimamente. En 270 minutos (es decir, tres partidos) sólo ha visto puerta en una ocasión y merced a un penalti inexistente que Medina regaló al conjunto azulgrana el sábado contra el Madrid. No es que el Barça haya cambiado su dinámica de juego, todo lo contrario. Ante el Málaga, el Benfica y el Madrid el equipo creó innumerables ocasiones, especialmente ante los dos últimos, pero ha quedado en evidencia que el conjunto de Rijkaard padece un síndrome extraño que ha mermado la efectividad del equipo. Contra el Málaga, los azulgrana remataron hasta 24 veces a la puerta de Arnau. El Barça dispuso de 11 saques de esquina y, ya con el tiempo cumplido, Eto o- -se le anuló un tanto- -remató al larguero. Larsson tuvo las oportunidades más claras, pero perdió la esencia de goleador que presentaba. Más escandaloso fue lo de Lisboa. El Barça se hartó de atacar y dispuso de diez ocasiones muy claras, entre ellas dos balones al palo y varios mano a mano con Maretto, portero del Benfica que tuvo la suerte de cara. Van Bommel también falló como nunca. Y en el clásico, más de lo mismo. Hasta 37 remates azulgrana, trece de ellos a puerta y uno al palo- -de nuevo de Eto o. en un disparo que despejó Casillas, el verdugo de los de Rijkaard- Larsson tuvo un uno contra uno y un remate a bocajarro que no supo materializar. El miércoles no hay margen de error. Visita el Benfica el Camp Nou con todo igualado y sin goles. Si no marcamos las ocasiones el miércoles estaremos fuera de Europa dijo ayer Gio. Una verdad impepinable, toca estar certero. MADRID. El Camp Nou nunca ha tenido especial cariño a Roberto Carlos. Mas bien todo lo contrario. El brasileño las ha pasado canutas cada vez que el Madrid ha visitado el estadio que regenta el eterno rival. Pese a que ya lleva diez temporadas en el fútbol español- -casi quinientos encuentros- -y es un jugador que ha logrado reconocimiento a nivel mundial, siempre ha estado en la diana de los seguidores azulgrana. Ha sido agredido físicamente, insultado de gravedad con motivos racistas, pitado, abroncado... Su primer roce serio con la grada se registró en el verano de 1997. En el partido de ida de la Supercopa de España, un bárbaro, arropado por la mugre, lanzó un mechero que impactó en la cabeza afeitada del defensa. La violencia del impacto le provocó una pequeña brecha, que comenzó a sangrar. Precisó atención médica, pero pudo continuar. Por entonces, Roberto señaló que son gajes del oficio. Soy joven y estoy en un club que te enseña a vivir. Y Roberto Carlos no va a perder la cabeza por un mechero. Cuando hay sangre siempre hay tristeza El Comité de Competición de la Federación Española castigó al Barcelona con medio millón de las antiguas pesetas, multa que no sedujo a los violentos. En 1999 el brasileño fue expulsado por primera vez en su carrera en el Camp Nou por una entrada desproporcionada a Luis Figo. Iturralde González le mandó a la ducha en el minuto 20, cuando el Madrid perdía 1- 0 (el encuentro acabó 3- 0) Dos temporadas después, en el primer año de Luis Figo con el Madrid, asistió al récord de decibelios en un campo de fútbol. Y al siguiente, en noviembre de 2002, también vio, en el mismo campo, el lanzamiento de una cabeza de cochinillo y a una lluvia torrencial de objetos que obligó al colegiado a interrumpir unos minutos el partido. Su último episodio negro lo sufrió en sus propias carnes. Fue el sábado. Según el colegiado, le expulsó porque le insultó a él y a uno de los asistentes. El jugador pidió perdón al final del partido, pero no reconoce esta acusación. Según ha comentado en su entorno, lo que les recriminó a los jueces fue que tú y tú (por el asistente) no nos estáis ayudando una mierda La última expulsión, la quinta de su carrera en España y segunda en el Camp Nou, llega en un momento crítico para su relación con el club y con la grada. El presidente blanco, Fernando Martín, se cruzó con Roberto en el aeropuerto antes de embarcar de regreso a Madrid y le tiró del moflete en un gesto típico destinado a un hijo mal criado. La charla fue tan distendida como corta y la sangre no llegó al río. Sí espera una multita Roberto Carlos se dirige a Medina Cantalejo en el partido del sábado EFE EL MADRID NO LE HA GANADO A NADIE ENRIQUE ORTEGO N i con Luxemburgo ni con López Caro. Ni en la Liga ni en la Champions El Real Madrid no ha sido capaz de ganar a ningún equipo medianamente fuerte esta temporada. Los datos no engañan. En Europa no pudo con el Olympique de Lyon (3- 0 y 1- 1) ni tampoco con el Arsenal (0- 1 y 0- 0) y en la Liga no conoce la victoria ante los cuatro primeros del Campeonato a falta de visitar Pamplona en próximas fechas. A saber, perdió en el Bernabéu ante el Barça (0- 3) y el Valencia (1- 2) sacó un empate con el Osasuna (1- 1) y fuera no pasó de las tablas en Mestalla (0- 0) y en el Camp Nou (1- 1) Nueve partidos son muchos como para hablar de casualidad, mala suerte o errores arbitrales. Simplemente es la pura realidad. Este Real Madrid se ha convertido en un equipo más, del montón, muy lejos del potencial que debería exigírsele por el presupuesto que le respalda y por la presunta calidad de su plantilla. Un equipo que gana, pierde y empata, como todos, que normalmente juega mal y a veces, las menos, bien. El sábado, más allá de que el árbitro le machacara con el penalti que no fue y con tarjetas absurdas- -Roberto Carlos se buscó su expulsión a pulso- se comportó como un equipo pequeño, vulgar, de los que amontonan hombres por detrás del balón y se encomiendan a un gran portero (Casillas) y un gran goleador (Ronaldo) Mención aparte merece Zidane. ¡Quién le ha visto y quién le ve! Quiere, pero no puede. Su físico le hace arrastrarse hasta técnicamente, faceta en la que es un superdotado. Una auténtica pena. El síndrome del gol azulgrana Málaga: El conjunto de Rijkaard remató 24 veces, quince de ellas entre los tres palos, ocho fuera y una al poste. Sacó once saques de esquina y Rodríguez Santiago anuló un tanto de Eto o. Benfica: Dispuso de un sinfín de oportunidades, pero lo falló todo. Tuvo ocho ocasiones clarísimas. Madrid: Disparó 37 veces a la puerta de Casillas, trece entre los tres palos y una a la cepa del poste. Sólo pudo marcar de penalti.