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ABC LUNES 3 4 2006 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE AUSTRALIA 91 Button, varado a cincuenta metros de la meta cuando iba a ser quinto El inglés, que logró la pole rompió el motor en la recta de llegada JOSÉ CARLOS CARABIAS MELBOURNE. No era el resultado que vaticinaba su pole position pero Jenson Button iba a recoger un mal menor. Cuatro puntos en la mochila, guarismo correspondiente a su quinta posición en el Gran Premio de Australia. Camino de ese botín corría el británico cuando treinta segundos antes ya había cruzado la raya Fernando Alonso y ofrecía su rito gestual con las manos (los dibujos del Chavo del 8) y las palmas (ayer innovó con una especie de movimientos pendulares de las manos como si fueran las orejas de un caballo) Button giró a derechas con Fisichella pegado a su chepa y su Honda comenzó a echar humo y luego a arder. Todo Albert Park y hasta los aficionados que lo veían por televisión empujaban al vehículo del inglés, que comenzó a perder potencia, a ceder velocidad, a intentar un agónico aterrizaje en la meta- -ya superado por el italiano- -y, finalmente, a quedarse varado como una ballena en la playa. Button, el hombre de la pole suspendido en la calamidad a cincuenta metros de la raya. Fue como la reedición en idioma ingles del célebre ¡trata de arrancarlo, por Dios, Carlos, trata de arrancarlo! MADRUGÓN APROVECHADO FRANCISCO DEL BRÍO aquella frase de Luis Moya que machacó a Sainz en el RAC con la victoria del Mundial a la vista. O la torpeza inconclusa de aquel espectador que quiso fotografiar a Guerini mientras el escalador pedaleaba furioso hacia el triunfo en la cumbre de Alpe d Huez. El italiano paladeó la fatalidad de la caída por culpa del insensato aficionado que le tiró a menos de un kilómetro, pero no perdió el triunfo. Button ingresó en su box a través de una valla, la que comunica el campamento de los coches con la pista. Allí se quedó después de 56 vueltas y cinco kilómetros y doscientos metros. En la sexta línea de la parrilla, mascando la ruina sin más gas en su Honda. Empezó a fallar en la vuelta 13 Estoy muy contrariado, claro- -dijo el inglés flemático- Acabar así el fin de semana después de realizar esta carrera y haber conseguido la pole Pude intuir que algo no iba bien con el motor en la vuelta 13. Y fue una dificultad que me acompañó desde ahí hasta el final de la carrera en una dura batalla por conservar el coche Button había sostenido hasta la fecha la potente inversión de Honda en un equipo totalmente administrado por el fabricante japonés. Fue cuarto en el estreno de Bahrein y tercero en Malasia para un total de once puntos. Si hubiera terminado la carrera de ayer, sería el segundo en la general del Mundial con quince puntos, trece menos que Alonso. Y era el soporte porque Rubens Barrichello había ofrecido dos fiascos consecutivos, decimoquinto en Sakhir y décimo en Sepang. Y aunque ayer inauguró su casillero (dos puntos) en Honda todo giraba en torno al caso Button. Es realmente frustrante que Jenson no haya podido acabar la carrera dijo Barrichello. El implicado acotó el foco de algunos problemas en los Honda. El coche es fuerte cuando los neumáticos cogen temperatura, pero cuando no lo hacen tenemos muchos problemas de agarre a la pista. Ahora tenemos dos semanas para efectuar ensayos antes de Ímola (23 de abril) y espero que arreglemos los problemas El único consuelo posible para Button es que no será penalizado. Si su desgracia hubiera ocurrido cien metros más adelante, con el quinto puesto en su haber y el motor roto, hubiera sido sancionado con la pérdida de diez posiciones en la parrilla de San Marino dentro de dos semanas. D El otro Schumacher, primer podio de Toyota tras dos carreras calamitosas J. C. C. MELBOURNE. Desde de su desembarco en 2002 Toyota ha vivido en el reino de la abundancia- -presupuestos ilimitados, alta tecnología a disposición de su equipo de Fórmula 1, salarios indiscriminados para sus pilotos- -y en la carencia de protagonismo en las pistas. Más de 400 millones de presupuesto, según rezan los datos no oficiales. La rentabilidad del constructor japonés se puede medir en cualquier país. Dicen los indicadores que Toyota es la firma que más coches vende en el mundo. Tal vez sea así, pero en la F- 1 su ausencia de experiencia frente a gigantes con más tradición le ha penalizado. Ayer, Ralf Schumacher alivió los agobios que surcaban por la escudería rojiblanca. Y lo hizo el hermanísimo sin síntomas que anunciasen la reacción. Hasta la fecha, los Toyota de Ralf Schumacher y Jarno Trulli habían sido carne de cañón en las contrarrelojes de los sábados. Eliminado en la primera ronda o, como mucho, en la segunda alguno de los dos coches. Ahí estaban los poderosos Toyota peleando por no caer en las rondas de configuración de la parrilla frente a los Su- El podio: Raikkonen, a la izquierda; Alonso, en el centro, y Ralf Schumacher per Aguri de Sato e Ide, los Midland de Monteiro y Albers o los Toro Rosso de Liuzzi y Speed. Aunque no se rompía, evidentemente el coche no funcionaba. Y los resultados en carrera, tampoco. Trulli acabó decimosexto en Bahrein y noveno en Malasia. Ralf Schumacher fue decimocuarto y octavo (un punto para el casillero) Ayer realizó una buena carrera, siempre de menos a más, y terminó en el podio. Uff resoplaba el hermanísimo cuando se le preguntaba en la sala de prensa por el desarrollo de la prueba. Ufff de satisfacción o alivio que rápida- AFP mente se transformó en mal humor cuando alguien inquirió por la salud de Michael, su abandono en Australia y su lentitud en la pista. No sé- -contestó seco- Pregúntale a él Un sobresalto sin más. Ayer fue un día feliz para él. Estamos en el buen camino para entrar en el grupo de los grandes y yo no tengo dudas de que lo vamos a conseguir. Somos gente muy fuerte y trabajaremos duro para conseguirlo. Ya estoy deseando que lleguen las próximas carreras para comprobar que hemos evolucionado en positivo os madrugones consecutivos, y en fin de semana, para seguir la Fórmula 1 me parece excesivo, pero al menos hemos visto una carrera de mérito. Después de los entrenamientos pensé, una vez más, que este circuito no me gusta nada, ni las curvas, ni las protecciones laterales, ni los pianos tan anchos ni la multitud de rayas pintadas en el asfalto, que parece la M- 30. Lo cierto es que el sábado fue todo un presagio de lo que ocurrió el domingo, sobre todo para el equipo Ferrari, del que ya no se pueden aceptar más disculpas, los chasis no dan más de sí y a los motores les falta rendimiento, en especial a la mitad de sus revoluciones. Ya no puede poner como disculpa los neumáticos Bridgestone y hasta el Kaiser Schumacher comete errores imperdonables. Sólo se vislumbran dos posibles causas: o Jean Todt ha perdido autoridad o falta presupuesto. A Fernando Alonso quizá no le guste la fabada, pero de las deidades astures no ha dicho nada y parece que el Diañu burlón y la Xianas le acompañan siempre y conjuran a todos, incluido a su compañero Fisichella. Es tan seguro que Fernando no va a cometer errores que incluso los realizadores de la televisión, a veces, se olvidan de él. Pero aunque no le hemos visto demasiado sí es cierto, como reconoció, que para él fue una carrera sencilla. Un día escuché que Button era en Gran Bretaña el Beckham de los circuitos. Lo decían por su popularidad y fama de guaperas, pero ahora veo que también son igual de resolutivos en la competición (también vi el Barça- Madrid) Al margen de la mala suerte de la rotura del motor el inglés, una vez más, no estuvo a la altura de su Honda. Toyota parece que empieza a despertar de su absurdo letargo (aquí seguro que no faltan medios) y la mejor prueba es que incluso Ralf ha podido subir al podio. Pero, por el momento, el principal equipo con poderes para plantar cara a Renault es McLaren- Mercedes, al que sólo le falta que sus dos pilotos tengan primero más suerte y segundo, muy claro que juegan en el mismo equipo desde el primer día de entrenamientos. El segundo rival, BMW Sauber, perdió fuelle, Heidfeld llegó a rodar en una segunda posición que su motor no pudo mantener, y el canadiense Villeneuve, al menos, dio muestras de querer estar en la lucha. Tengo mucha confianza en que en Europa comenzará la verdadera competición.