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ABC LUNES 3 4 2006 Cultura 59 ROCK Pereza Intérpretes: Miguel Leiva (bajo y voz) Rubén Pozo (guitarra y voz) Roberto Aracil (batería) Alfredo Gil (guitarra) Lugar: La Riviera, Madrid. Fecha: 1- 04- 06 PEREZA, ANIMALES DE ESCENARIO PABLO MARTÍNEZ PITA deaban de colegas que han intervenido en su más reciente disco, Los amigos de los animales Por allí fueron desfilando Sidonie- -que hacen una versión de Niña de papá realmente brillante- Xoel López (Deluxe) Johnny Cifuentes (Burning) Coque Malla, Quique González, Carlos Tarque, Alba Molina (Las Niñas) y Amaral. Pocos grupos tienen esa capacidad de convocatoria. Deben de caer simpáticos entre el gremio. Herederos de Tequila El asunto es que, así las cosas, el dúo madrileño estaba especialmente motivado, al igual que el público. La combinación de música acelerada con estribillos pegadizos cobra su plena eficacia en directo. Han recibido la herencia de Tequila- -a quienes homenajearon con algunos compases- y todos corean y saltan y celebran las, incluso, pueriles formas de jalear que se gastan los dos madrileños. No importa. Tampoco importa que su mensaje vaya poco más allá de algo así como ven para acá, nena, que te como Princesas Madrid Animales Superjunkies suenan como auténticos himnos para una generación que ronda los treinta años. Están en una etapa feliz y seguirán escalando posiciones. e aquí un grupo capaz de devolverle a uno la fe en el futuro del rock español y de la industria musical en general. Se han ganado una legión de seguidores trabajándoselo desde los garitos más innombrables, desde hace más de cinco años, dejándose la piel en cada actuación y sumando uno por uno a cada fan. Su éxito se basa en esa operación de marketing infalible: el boca a boca. Existe entre su público verdadera adicción por unos conciertos que siempre, siempre, terminan en una fiesta descontrolada. A estas alturas, Rubén y Leiva tienen en su interior programada una bomba que activan cada vez que suben a un escenario. Les da igual que la inusitada frecuencia con que ofrecen conciertos sea buena o mala para su carrera. Ellos disfrutan como enanos y la gente también. Pero lo del sábado (y también el domingo) en La Riviera era algo muy especial. No sólo se daban un baño de multitudes- -dos días seguidos- sino que se ro- H A estas alturas, Rubén y Leiva tienen en su interior programada una bomba que activan cada vez que suben a un escenario FLAMENCO Pa Canasteros Interpretación: Salomé Pavón y su grupo. Lugar: Centro Cultural de la Villa. Madrid. Fecha: 31- 3- 06. Quique González, durante la grabación Enrique Urquijo: Aunque tú no lo sepas me he acostado a tu espalda... inventamos mareas... tripulábamos barcos... encendía con besos el mar de tus labios Quién pudo aquí impedir una lágrima, aunque sea furtiva. Entre los técnicos, el público y los directivos de la compañía asoman los rizos de una cabeza, la de Enrique Bunbury, que por unos momentos iba a dejar de ser un héroe del silencio. Y se apuntaba a lo de siempre: Un pequeño rock and roll La extraña pareja, porque pocas veces se ve sobre un escenario a dos artistas tan distintos: el histriónico (y genial Bunbury) y el melancólico (y genial Quique) Una tras otra, canción tras canción. Y luego, a recoger los bártulos, a visitar y saludar a los conserjes de noche, como juglares, con la música a otra parte. Es curioso, pero estos músicos son de esas personas que cuando bajan de un escenario siguen siendo personas. Quique ya ha hecho su Ajuste de cuentas Cuando lo escuchen comprenderán que tenía sus razones. En la noche un estribillo queda prendido del alma: Pequeño rock and roll, yo sé que estás a punto de decirme adiós Será hasta pronto, no te parece, Quique. LA VOZ FLAMENCA DE SALOMÉ PAVÓN MANUEL RÍOS RUIZ E No falta una lágrima cuando Quique apura el cigarrillo del recuerdo: Esta es Aunque tú no lo sepas y se la dedico a Enrique Urquijo vocar a un tablao de las características que tuvo Los Canasteros regentado por el inmortal Manolo Caracol, es un reto en toda la extensión de la palabra. Salomé Pavón lo ha intentado con todo su mejor afán, formando un elenco familiar, pero simular lo que ocurría sobre las tablas de aquel ámbito tan enjundioso creado por su abuelo, se convertirá siempre en una utopía. No obstante, la voluntad merece siempre un respeto. Y en el contexto del homenaje a Los Canasteros lo que verdaderamente tuvo altura fueron los cantes de Salomé Pavón, junto a la guitarra personalísima del jerezano José María Molero, que le ofreció un acompa- ñamiento a lo preciso, a lo justo, magistral. La cantaora gitana tiene una voz tan bellamente flamenca que cautiva enseguida al buen aficionado, tanto cuando se enmela con los ecos pavones, como cuando se queja o retornea caracolamente. Sobre todo, cuando sostiene ortodoxamente los tercios o levanta el estilo con donaire y jondura. Salomé Pavón dio comienzo a su breve recital con los tientos del caracolero Romance de Juan de Osuna (Quintero, León y Quiroga) Lo bordó con donosura y entrañamiento. Luego, cantaría largo por siguiriyas, ligando acertadamente los cantes de cambio. También lució su decir en la soleabulería, para finalizar con sevillanas para escuchar, rematadas con la debla de su tío abuelo: En el barrio de Triana ya no hay pluma ni tintero, para escribirle a mi mare que hace tiempo que no la veo Superior. Lo que pasa es que echamos de menos los tangos y las cantiñas, algo más. Nos congratula que la trayectoria de Salomé Pavón se vaya configurando hacia arriba. La próxima vez, nos gustaría escucharla solamente con la guitarra molera y dos palmeros punteros. No le hace falta más para expresar su arte y merecer los aplausos de los cabales.