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ABC LUNES 3 4 2006 27 El Frente Polisario rechaza en la ONU el plan de autonomía para el Sahara que prepara Marruecos Ollanta Humala se consolida en las encuestas como vencedor el domingo en Perú, pero habrá una segunda vuelta El Pentágono planea ensayar la madre de todas las bombas convencionales 700 toneladas de explosivos de alto poder, en el desierto de Nevada para estudiar la complicada destrucción de búnkeres subterráneos en países hostiles como Irán La Traca Divina contra Irán PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL AP riodista afirmó que sus captores la habían forzado a hacer declaraciones propagandísticas para liberarla. Asimismo, aunque nada más ser liberada dijo que había sido bien tratada, al verse fuera de Irak puntualizó que durante sus casi tres meses en cautiverio sus captores la amenazaron muchas veces Durante mi última noche en cautiverio mis captores me forzaron a participar en un vídeo de propaganda. Me dijeron que me dejarían ir si colaboraba. Yo vivía en un ambiente de amenaza, quería volver a casa viva. Y acepté señaló la periodista de 28 años en declaraciones hechas desde la base aérea de Ramstein, en Alemania. Las personas que me secuestraron y que mataron a mi traductor iraquí, Alan Enwiya, son criminales... Aunque por temor a represalias... por miedo, dije que no estaba amenazada WASHINGTON. En la Guerra Fría el desierto de Nevada sirvió como escenario apocalíptico para incontables ensayos de explosiones nucleares, tanto a cielo abierto como subterráneas. Pero el fin de la rivalidad entre Washington y Moscú no quiere decir que toda esa historia barrenera haya terminado. Un trozo de ese desierto acotado por el Departamento de Energía de EE. UU. va a servir el próximo 2 de junio para que el Pentágono ensaye una carga explosiva sin precedentes: 700 toneladas. El experimento, que tendrá lugar a unos 144 kilómetros al noroeste de Las Vegas, en un desértico valle rodeado por montañas, se centra en estudiar cómo atacar efectivamente búnkeres subterráneos, sobre todo los supuestamente utilizados por países hostiles a EE. UU. para producir y almacenar armas de destrucción masiva. Como parte de un pulso tecnológico contra la impunidad estratégica, los especialistas del Pentágono preparan esta masiva carga compuesta por una relativamente barata emulsión de nitrato de amonio y gasóleo. Ante el poder de esta madre de todas las bombas convencionales Washington ha comunicado oficialmente a Moscú sus intenciones para evitar malos entendidos por una detonación con un poder equivalente a 593 toneladas de dinamita. También se ha advertido a las autoridades de los municipios cercanos que la explosión crearía una nube de polvo y humo en forma de hongo, que podría alcanzar una altura de tres kilómetros. La Agencia de Defensa para la Reducción de Amenazas, a cargo de este proyecto, ha reconocido que la prueba podría recordar los ensayos nucleares de la Guerra Fría. Pero también insistió en que el experimento, Cartel de advertencia a la entrada del campo de pruebas de Nevada conocido como Divine Strake (que se podría traducir por algo así como Traca Divina no representa ningún peligro de radiactividad. Opinión no compartida por algunos de los principales representantes políticos de Nevada, Estado con más de un 80 por ciento de su territorio controlado por el Gobierno federal. ABC Partículas contaminantes El senador Harry Reid, líder de la minoría demócrata en la Cámara Alta, ha solicitado al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, detalles adicionales sobre una explosión de una magnitud equivalente a más de medio kilotón. A los líderes y activistas de Nevada les preocupa la posibilidad de que la detonación lance al aire partículas procedentes de una zona muy contaminada por los ensayos nucleares realizados en la Guerra Fría. Con lo que se califica como la mayor detonación química a cielo abierto, el Pentágono quiere superar sus inquietudes sobre cómo acabar con instalaciones recubiertas de granito y enterradas a gran profundidad. Para destruir estos objetivos, Estados Unidos se ha embarcado en el desarrollo de nuevos sistemas de penetración y destrucción, incluida la controvertida posibilidad de utilizar minicargas nucleares, rechazada por el Congreso. Todos estos proyectos se enfrentan a la realidad de que es mucho más fácil construir búnkeres a cada vez mayores profundidades que fabricar bombas para su destrucción. En la lista de lugares donde se va a sentir- -por lo menos simbólicamente- -la onda explosiva de esta Traca Divina destacaría Teherán, embarcado en un inquietante programa nuclear.