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ABC DOMINGO 2 4 2006 77 Deportes El Barcelona se estrella en Casillas BARCELONA REAL MADRID 1 1 Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Oleguer, Puyol (Gabri, m. 87) Motta (Belletti, m. 39) Gio; Van Bommel (Giuly, m. 56) Iniesta, Deco; Larsson, Eto o y Ronaldinho. Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Cicinho, Sergio Ramos, Raúl Bravo, Roberto Carlos; Baptista, Guti (Pablo García, m. 89; Beckham, Zidane (Gravesen, m. 78) Robinho (Mejía, m. 33) y Ronaldo. Árbitro Medina Cantalejo. Expulsó a Roberto Carlos (m. 24) por protestas reiteredas teniendo ya tarjeta amarilla. Amonestó también a Guti, Van Bommel, Gio, Ronaldo, Mejía, Baptista y Beckham. Goles 1- 0. m. 20. Ronaldinho, de penalti. 1- 1. m. 36. Ronaldo. ENRIQUE ORTEGO BARCELONA. El choque número 200 resulto decepcionante con unas tablas que no contentan a nadie. El Barcelona salió abatido porque continúa negado ante el gol y no pudo amarrar el título de Liga. El Real Madrid, porque a pesar del empate no maquilló su imagen y se pasó la segunda parte colgado del larguero y pidiendo la hora. El partido quedó marcado por una jugada en el minuto 20. Todo transcurría hasta entonces dentro de la normalidad más absoluta. Ambos equipos se ajustaban a lo que se esperaba de ellos. El Barça, seguro de sus fuerzas, de su superioridad, atacaba y atacaba. Y el Madrid, reservado y un tanto desconfiado de sus posibilidades de plantar cara, se defendía y se defendía como mejor podía. El reloj se clavó en ese minuto. Casillas ya había pasado por al menos tres ocasiones de verdadero peligro, cuando Van Bommel fabricó en el área blanca una acción picaresca que contó con la inmediata colaboración arbitral. Penalti. No lo fue. Se equivocó Medina Cantalejo y desde ese momento el partido sufrió una profunda transformación, que, curiosamente, terminó por perjudicar al aparentemente beneficiado. Balonmano. El Portland y el Ciudad Real protagonizarán la cuarta final española en la Liga de Campeones El líder, muy superior, sólo marcó en un penalti inexistente y no pudo con un Real Madrid que jugó con diez durante setenta minutos por la autoexpulsión de Roberto Carlos Casillas, el mejor del Real Madrid, se adelanta en el salto a Larsson de gallitos siempre tenía las de perder. Su equipo reestructuró líneas sobre la marcha. Primero, Baptista se metió de central y Raúl Bravo de lateral izquierdo. Después entró Mejía para que Robinho fuera el sacrificado. Total tenía un hombre menos, pero tampoco había tanta diferencia con el principio del partido. Hasta el gol y la expulsión, los de López Caro, con once claro, también se habían situado por detrás del balón, con Ronaldo de palomero y un tremendo respeto al rival. Desconcertó al Barcelona, en cierta manera, la precipitación de los acontecimientos tras el penalti de marras. Le rompió el ritmo que había imprimido hasta entonces y, cuando intentaba adaptarse a la situación de jugar con uno más, un gran pase de Baptista dejó a Ronaldo sólo ante Valdés y el brasileño le levantó el balón con precisión. Inesperado empate, acompañado de la lesión de Motta, que en su afán de perseguir a su compatriota sufrió una lesión muscular. La segunda parte tenía que salir como salió. Si con once el Madrid se había limitado a esperar, con diez mucho más. El Barcelona volvió a empezar. Dominio absoluto, pero sin la fluidez del principio. Llegaba porque tenía que llegar, pero se defendía medianamente ordenado el Madrid gracias a la solidaridad de todos sus hombres, sobre todo de Baptista y Guti, que desde la posición de medios centros sujetaban bien las llegadas de los hombres de la segunda línea azulgrana. Eto o remató al poste después de que tocara Casillas y Rijkaard buscó un poco más de profundidad con la entrada de Giuly REUTERS Ataque sin gol Antes de que Ronaldinho engañara a Casillas, Roberto Carlos y Guti se habían ganado a pulso la tarjeta por sus reiteradas protestas. Tenían razón porque no había sido penalti, pero ya no servía de nada. Es más, el brasileño pudo ver inmediatamente la segunda por la forma en que le dio la espalda al colegiado para enseñarle el número y lo que no es el número. Desquiciado totalmente- -lo llevaba desde el principio de partido- -cuatro minutos después Roberto Carlos se autoexpulsó. Continuó buscando al árbitro y en la pelea por Van Bommel. Larsson se colocó como ariete, Ronaldinho por detrás y Eto o más a la izquierda. Sólo pudo salir una vez el Madrid en toda la segunda parte y fue Baptista quien lo intentó sin fortuna, antes de volver a sus misiones defensivas, las únicas a las que estaba dedicado el resto del equipo. Ronaldinho, desde esa posición más retrasada, comenzó a hacer de las suyas. Larsson falló increíblemente un mano a mano ante Casillas y el Madrid se multiplicó para achicar espacios y juntar sus líneas lo más lejos posible de su área. El Barça soltaba arreones en busca del tanto que le concediera la victoria y le acercara aún más al título. Pero el gol no llegó, y no sería porque no tuvo ocasiones, pero esta claro que no atraviesa ahora su mejor relación con el gol.