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74 DOMINGO 2 4 2006 ABC Economía JOAQUÍN ALMUNIA Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea En un mercado común, las estrategias empresariales tienen que ser globales MADRID. Joaquín Almunia muestra la destreza del alquimista con las palabras. Su discurso sobre el patriotismo económico de algunos gobiernos sirve lo mismo para guardar las esencias de su cargo de comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Comisión Europea que para justificar las decisiones de su partido en la opa de E. On. Es político desde hace más de treinta años. -Ha dicho que el actual patriotismo económico devuelve a Europa al Siglo XVII. ¿Cree que el Gobierno español ha gestionado bien la opa de E. On? -No hay que mezclar cosas. Hay una reflexión que hacemos muchos responsables y observadores del mercado interior en Europa, y es que en los últimos tiempos hemos apreciado la reaparición de actitudes proteccionistas que no contribuyen en el avance de lo que debe ser un mercado común de los europeos, que es no perder el ritmo ante el desafío de la globalización y ante la evidencia de que las estrategias empresariales tienen que ser globales. Muchos responsables políticos coinciden con este análisis, pero antes o después ceden a la tentación de actitudes proteccionistas. ¿Y cómo valora el real decreto del Gobierno para conferir más poder a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) ante la opa de E. On? -La Comisión está actuando en el ámbito de sus competencias y en función de sus obligaciones. La comisaria de Competencia ha escrito a las autoridades españolas diciendo que el caso es de dimensión comunitaria y que debe ser la Comisión, y no las autoridades españolas, la que decida sobre si esa opa puede llevarse a cabo o atenta contra las reglas de la competencia. Por otro lado, en aplicación de las reglas de funcionamiento del mercado interior y del derecho a la libre circulación de capitales, el comisario de Mercado Interior también ha pedido información. -Pero... ¿usted está a favor o en contra de la actitud del Gobierno? -Soy comisario europeo. La Comisión tiene la responsabilidad y la obligación de aplicar las reglas, y debemos aplicarlas. -Usted dijo el jueves que está dispuesto a emitir un voto en contra del dictamen de la Comisión sobre la opa de E. On. -Lo que expliqué fue cómo se adoptan las decisiones en el Colegio de Comisarios y que, en el supuesto de que alguna llegue a pasar por dicho colegio, cualquier comisario puede expresar una opinión argumentando la divergencia. -Parece que la Comisión se ha fija- Almunia afirma que en Bruselas se apunta como riesgo de la economía española el ajuste del sector de la vivienda, porque no existen garantías de que vaya a ser progresivo TEXTO: COVADONGA FERNÁNDEZ FOTO: JULIÁN DE DOMINGO Joaquín Almunia mantiene que la Comisión tiene la obligación de aplicar las reglas do en España y que países como Francia pueden dictar leyes anti opas o fusionar empresas sin que pase nada. -Eso es una impresión que fácilmente se disipa viendo los casos concretos y observando qué hace la Comisión ante cada caso, que es aplicar las reglas por igual. Lo que sucede es que no todos los casos de fusión y opas son iguales. No admito esa afirmación de que la fusión entre Suez y GDF esté recibiendo un trato diferente. -Pero está claro que las circunstancias del mercado energético español son bien distintas a las de otros países europeos, y de ahí las asimetrías. -Sí. En la medida que no ha habido una política común de energía, muchos aspectos de la política energética de los estados miembros no se han visto determinados por normas o estrategias comunitarias y las situaciones de partida son diferentes. Pero las normas de competencia se tienen que aplicar por igual a empresas de titularidad pública o privada. ¿Quizá hubiera convenido acometer la liberalización del sector energético con unas reglas mejor definidas? -No, porque si algo se puede decir es que la liberalización tenía que estar hecha y que las directivas están aplicándose, aunque, viendo las circunstancias y los desafíos, probablemente el proceso debería haber corrido más. -El último país en sumarse a la dialéctica de los campeones nacionales ha sido Polonia... -Conviene salir de ciertas actitudes proteccionistas que además se autoalimentan, ya que en la medida que uno es responsable de un país y ve que en otros aparecen esas tendencias, tiende a imitar o a pensar que se protege con ese tipo de tentaciones. En el mundo en que vivimos la mejor defensa es un buen ataque, y éste consiste en conseguir colaboradores fuertes, eficientes y competitivos, y a la vez velar para que no lo sean a costa de reducir la posibilidad de que los usuarios puedan elegir el suministrador que quieran. ¿Y qué le parece esta apuesta por los campeones nacionales en los sectores considerados estratégicos? -Conviene descender a los casos concretos, pero si nos mantenemos en las definiciones creo que estamos actuando en una dimensión europea y en el marco de una economía global, donde los competidores no sólo son de otros países de Europa o de otras empresas, sino que en muchos mercados son competidores a escala global. Hay que fijarse metas ambiciosas y que Europa pueda tener empresas capaces de competir a escala global. Hay que aspirar a jugar la liga de verdad, que es la europea, y, probablemente, la mundial. -Primero fue el no de Holanda y Francia a la Constitución europea, y ahora la ola de nacionalismo económico. ¿Está en duda Europa? -Los datos del referéndum francés y del holandés suponen una dificultad objetiva para acabar el proceso de ratificación del tratado constitucional y todavía no se ha encontrado la fórmula para salir de ese callejón. Otra cosa muy diferente son los problemas que se plantean con el funcionamiento del mercado interior en algunas áreas. Mirando la historia europea, vemos que hemos asistido en muchas ocasiones a dificultades para avanzar en la radicalización del mercado interior, y al final se acaba imponiendo el convencimiento de que nos interesa eliminar barreras entre nosotros. ¿Qué opina de la política del BE respecto a los tipos de interés? -Analizando la situación de la economía europea, en este momento no se aprecian motivos de restricción monetaria, más bien se aprecia lo contrario, unas condiciones de financiación bastante favorables.