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52 Sociedad EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE KAROL WOJTYLA DOMINGO 2 4 2006 ABC Juan Pablo II no fue un experto en Teología, sino en pastoral. Sin embargo, su producción teológica ha sido la más fecunda en la historia de la Iglesia. Cuatro reputados teólogos españoles hacen balance, a un año de distancia, del Pontificado de Karol Wojtyla El Papa y los teólogos TEXTO: JESÚS BASTANTE MADRID. El Pontificado de Juan Pablo II El Grande pasará a la historia por muchos aspectos. El primer Papa planetario falleció en loor de santidad. Prueba de ello son las inmediatas peticiones de canonización, y un proceso que fue cerrado ayer en su fase diocesana y que seguramente culmine, en breve, con su ascenso a los altares. Un año después, cuatro reputados teólogos contestan al cuestionario de ABC sobre el legado de Juan Pablo II a la Iglesia y al mundo. Se trata de opiniones diversas y plurales, aunque todas mantienen un profundo respeto a la obra del Pontífice polaco y resaltan la importancia histórica de su Pontificado. Ninguno de ellos duda de su pronta canonización. Los aspectos más positivos que se han recalcado hacen referencia a su carácter de adelantado en lo referente a la justicia social, así como en su espíritu conciliar. Entre los debe de su Pontificado, los teólogos consultados destacan la cuestiones relativas al papel de la mujer en la Iglesia, los retos planteados por la moral sexual y reproductiva, la cuestión de las vocaciones y la tan ansiada unidad entre los cristianos, amén de sueños no realizados, como los viajes a China o a Rusia. 1. ¿Cuál es el legado de Juan Pablo II a la Iglesia, un año después de su muerte? 2. ¿Qué puntos destacaría de su Pontificado y de las enseñanzas de sus encíclicas? 3. ¿Qué aspectos cree que quedaron sin resolver durante su pontificado? 4. ¿Cree que llegará pronto a los altares? zón donde reivindica el ejercicio de la razón y del diálogo, y alaba a filósofos que fueron condenados en el siglo XIX, como Antonio Rosmini, y los teólogos ortodoxos fuera de la Iglesia, como los skij Esta encíclica fue alabada por un filósofo tan crítico con la religión como Fernando Savater. 3. Quedó sin resolver la reforma de la Curia romana y de ciertas leyes que el Papa Pablo VI estaba dispuesto a modificar para abrir la Iglesia hasta algunas peticiones de modernización y ecumenismo, en su encíclica Ecclesiam suam 4. Yo creo que es muy posible, dado que fue un Papa muy popular en sus numerosos viajes y manifestaciones a millares de personas. Augusto Sarmiento Vicedecano de la Facultad de Teología. Universidad de Navarra Se entregó sin reservas a los demás 1. Me resulta difícil contestar a esta pregunta en pocas palabras, dada la relevancia del Pontificado de Juan Pablo II en la historia de la Iglesia. Una tarea que Benedicto XVI, con su propio estilo, continúa y desarrolla con eficacia. Aún así, yo destacaría sobre todo el espíritu de renovación y fidelidad del Concilio Vaticano II en los diversos ámbitos de la vida de la Iglesia. Lo que Benedicto XVI, con su propio estilo, continúa y desarrolla. 2. En primer lugar, el profundo amor al hombre de nuestro tiempo, con sus problemas, alegrías y dificultades. Una consecuencia necesaria del amor de Cristo. Lo dejó claro en su primera encíclica, Redemptor Hominis Y esa es, en mi opinión, la clave de relectura de todo su magisterio, no sólo de las encíclicas. Una muestra clara es la doctrina que nos dejó sobre la familia. El hombre será lo que sea la familia. Proteger la familia es proteger y defender al hombre. 3. Si la misión de la Iglesia consiste en continuar la obra salvadora de Cristo en la Tierra, resulta evidente que únicamente al final de los tiempos tendrá lugar su plena realización. Mientras tanto siempre se podrá impregnar de una mayor fe y caridad la vida de los cristianos y de la entera sociedad. Uno de los afanes de Juan Pablo II era que los laicos católicos estuvieran cada vez más presentes, con una actividad viva, en los diversos ámbitos (la política, el mundo intelectual, de los medios de comunicación, etcétera) de la sociedad. 4. Sin duda que sí. El juicio sobre la heroicidad de su santidad pertenece a la Iglesia. Pero, como se sabe, la santidad se mide por la caridad y entrega a los demás, y Juan Pablo II se entregó del todo, sin reservarse nada, con tal de servir a los demás. Augusto Hortal, jesuita Profesor de Ética en la Universidad Pontificia de Comillas Josep- Ignasi Saranyana Closa Miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas Invitó a los hermanos a abrir las puertas a Cristo 1. Ante todo destacaría de su persona su condición de creyente completamente fiel a la Iglesia, así como su capacidad de comunicar y comunicarse a los hermanos invitando con gran vigor y valentía a abrir las puertas a Cristo sin miedo, como dijera nada más salir al balcón de San Pedro, una vez elegido Papa. También destacaría su capacidad viajera para entroncar con los jóvenes, pero también con los mayores. 2. En su primera encíclica Redemptor Hominis proclamó que el hombre es el camino que la Iglesia ha de recorrer para anunciar a Cristo. Son también muy importantes las encíclicas sociales con la denuncia simultánea y creíble tanto del comunismo como del capitalismo y también las referentes al Milenio, así como la Fides et Ratio en tiempos en los que hay quienes pretenden hacer de la religión un cierto sentimentalismo subjetivo. 3. Restablecer una profunda comunicación y comunión eclesial en las cuestiones de moral de la persona, de la acogida eclesial de los divorciados y vueltos a casar, del papel de la mujer en la Iglesia, de la relación entre Teología y Magisterio. 4. Creo que sí, habida cuenta de la profunda huella que dejó su persona, su testimonio y su capacidad de sintonizar con la juventud. Ha sido el Papa de la esperanza 1. Ha sido el Papa de la esperanza. Esperanza en el futuro de la Iglesia, porque es de Cristo y, por eso, indefectible; y esperanza en el futuro de la humanidad, porque el hombre, también el del siglo XXI, ha sido salvado y puede aspirar a la felicidad eterna. He aquí la razón de tantas canonizaciones. 2. Hay muchas cosas notables en un pontificado tan largo y rico. Destacaría la solemne ceremonia de marzo de 2000, en la que Juan Pablo II pidió perdón a Dios y a los hombres, por los pecados que los cristianos hemos cometido en nombre de la fe. Ha sido un gesto profético liberar a la Iglesia de su pasado menos luminoso. Aligerada de esa ganga, puede mirar adelante sin ansiedades. 3. El Papa alentó, con poco fruto, las vocaciones sacerdotales y las vocaciones a los institutos religiosos. Esta cuestión es vital para la Iglesia. Otro tema que aguarda es la solución de algunas propuestas del feminismo radical, que debe ser encaminado. Se empeñó también en recuperar la práctica del precepto dominical y del cumplimiento pascual, y aquí hay aún mucha tela que cortar. China es otra asignatura pendiente. 4. Pienso que será beatificado pronto. Se necesita un milagro tangible, físico, como señal de Dios, además de ese otro milagro diario: las colas interminables de gentes diversísimas que van a rezar ante su tumba. Enrique Miret Magdalena Teólogo. Autor de ¿Dónde está Dios? Reivindicó el ejercicio de la razón y del diálogo 1. Las primeras encíclicas sociales que publicó criticando las injusticias del capitalismo que había sufrido Polonia hace años y la apertura a una mayor justicia social que papas anteriores. También su encíclica Ante el Tercer Milenio pidiendo a los católicos que critiquen las formas de antitestimonio y de escándalo que ha dado la iglesia en su historia, y algunas también hoy. 2. Destacaría su encíclica Fe y Ra-