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ABC DOMINGO 2 4 2006 51 La Plataforma LOE No reclama de nuevo una educación de calidad y prestigio Concluye la Cumbre de Biodiversidad con prometedores avances en conservación Los peregrinos que pasan ante la tumba son un muestrario de la Humanidad. Familias enteras, ancianos, niños En un año se han recogido diez sacos postales con los mensajes de los fieles que acceden al sepulcro bras: Dejadme ir a la case del Padre a las tres y media de la tarde del 2 de abril de 2005, seis horas antes de fallecer. Los peregrinos que pasan ante la tumba son un muestrario de la Humanidad. Hay familias enteras, niños y ancianos. Hay, curiosamente, muchos asiáticos. Pasan personas vestidas casi de gala, y otras con atuendo de turistas pero con la misma devoción. Muchas mujeres dejan flores. Cada poco rato, un chiquillo, una muchacha o una mujer dejan unas letras para Juan Pablo II, escritas en una página de cuaderno o bien un sobre como una carta normal. Con frecuencia, la persona que deja la nota la empuja después un poco más, para que quede más cerca de la lápida. Hace un año, los fieles rezaron en la plaza de San Pedro por la salud de Juan Pablo II Mensajes para la beatificación Ningún mensaje se pierde, pues van de un corazón a otro. Ninguna nota se destruye, pues el arzobispo Angelo Comastri, responsable de la basílica de San Pedro, las traslada al postulador de la causa de beatificación. Durante un año ha entregado muchos miles, en diez grandes sacos postales. En el libro Dejadme ir... que recoge los testimonios del secretario personal del Papa y de su médico de cabecera, Comastri revela algunos mensajes, sin identificar a los autores. Empiezan sencillamente con un Querido Papa Querido Juan Pablo o Querido Karol Algunos dan las gracias, otros señalan peticiones. Una mujer escribió en inglés: Ayúdame a mejorar mi salud justo lo necesario para cuidar a mi familia. Protege a mis hijos. Llevaré siempre en el corazón tus palabras: ¡No tengáis miedo AP El clamor de santidad no exime del proceso Aunque Benedicto XVI dispensó de la espera de cinco años previa al comienzo del proceso de beatificación, el sucesor de Juan Pablo II no dispensó del proceso, que está yendo adelante según el procedimiento normal. A efectos de confirmar la santidad, quizá todo sea superfluo, pero a Juan Pablo II le gustaba respetar las normas y un proceso tiene, además, la ventaja de reunir las declaraciones de los testigos de la vida, así como los testimonios de devoción popular y de favores recibidos. El problema con Juan Pablo II es que los testigos de su santidad heroica son innumerables, como lo son sus escritos. Aun así, el traslado a Cracovia de parte del tribunal de Roma ha permitido reunir los testimonios de quienes conocieron bien la juventud de Karol Wojtyla, así como sus años de sacerdote y obispo en esa ciudad polaca. A partir de ahora, el tribunal continuará recogiendo en Roma los testimonios más relevantes de su etapa como Pontífice. La comisión histórica, entretanto, sigue reuniendo documentos, mientras otros especialistas de la oficina del postulador- -el sacerdote polaco de la diócesis de Roma Slawomir Oder- -terminan de documentar la curación extraordinaria de una joven religiosa francesa, aquejada de la misma enfermedad que Juan Pablo II, que se presentará como posible milagro. Según Slawomir Oder, los síntomas del párkinson de esta religiosa desaparecieron instantánea y completamente a los dos meses exactos del fallecimiento de Juan Pablo II, tras las oraciones de toda la comunidad La triple documentación de los testigos, los escritos y la curación será examinada por el tribunal de la diócesis de Roma, que posteriormente la trasladará a la Congregación para las Causas de los Santos.