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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE na, en una prosa exquisita, sobre la mecánica de la memoria y sobre la última guerra europea del siglo XX, la de Yugoslavia. No se entiende que los editores aún duden sobre ese libro Para mí tiene la dosis precisa de dureza y ternura, con unos personajes que respiran y nos hablan con encarnadura de realidad aplastante. Un alegato antibelicista que se hace extrapolable a cualquier otra guerra pasada, presente o venidera. Por más decir, es la primera vez que una mujer cuenta la guerra mirando los ojos de un niño. Si el texto lo cogiese la Coixet... Tampoco es nuevo que a veces a los editores se les escapen excelentes novelas como podríamos rememorar... Pues bien, uno de los personajes de esta novela aún inédita, esperemos que por poco, dice: Nadie muere mientras haya alguien que recuerde y eso es, precisamente, lo que convierte un obituario en la celebración de integridad, talento, de la vida y la obra de ciertos creadores. ERNESTO AGUDO ciones sindicales mediante. Especialmente Cándido Méndez, quien en Cataluña puso el grito en el cielo, muy alterado porque CC. OO. apoyó el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP en contra de la devolución del denominado patrimonio histórico de la central sindical, un importe de unos 150 millones de euros, similar al agujero- ¡oh casualidad! -que dejó la famosa PSV. Méndez no sólo atacó a Comisiones por estar, según él, en la esfera del PP, sino que también amenazó a los de Rajoy con un perdonamos, pero no olvidamos José María Fidalgo se ha puesto a fumar en pipa en el momento en que ha conocido las declaraciones de Méndez. Simplemente, se subía por las ramas del edificio de la Calle Lope de Vega de Madrid. Fidalgo, un hombre tranquilo, ha advertido de que la unidad sindical puede irse al garete. Todo ello en pleno diálogo social y con un contratito propuesto por la CEOE para permitir el acceso de los jóvenes al mercado laboral con ciertos parecido al francés, que tantos quebraderos de cabeza está provocando en el país vecino, la cuna, por cierto, del intervencionismo empresarial. Pues bien, estos señores, patronal y sindicatos que andan así a la greña son los que, por narices, nos representan. Son nuestros interlocutores para el famoso diálogo social. Un modelo de negociación que parece periclitado y en el que colectivos enteros como los tres millones de autónomos no se sienten representados por nadie. Que nos cojan confesados, porque por lo que se ve los agentes sociales tienen problemas para todas las soluciones. Así nos va. MARÍA DE LOS Primavera de la Muerte Cultura M. FRANCISCO REINA ÁNGELES, ROCÍO... aría de los Ángeles de las Heras Ortiz, Rocío Durcal para la posteridad, fallecía el pasado sábado apenas unos días después de la entrada de la primavera. Amén de su trabajo como actriz y cantante, su trayectoria profesional la avala con 50 años de éxitos. Reina absoluta de la canción mexicana y de Latinoamérica, su coherencia y dignidad personal es tan ejemplar como intachable. Insisto en esto porque, sin entrar en pormenores profesionales, como ser dirigida, jovencísima, por directores como Adolfo Marsillach o Torcuato Luca de Tena, o haber interpretado en el cine la más creíble y monumental Marianela en el año 1972, fue una mujer comprometida sin estridencias. Mientras muchos cacarearon las represalias por la huelga de actores del año 75, algunos con verdad, otros sin ella, Durcal fue junto con Tina Sainz de las pocas actrices que fueron realmente detenidas y llevadas a comisaría. Con la misma coheren (Pasa a la página siguiente) M La actriz y cantante Rocío Dúrcal legó la primavera, y no sólo con cambios horarios, equinoccios y promociones de premios en El Corte Inglés. Más nos hubiese valido que sólo se notara en los ímprobos esfuerzos de los jefes de comunicación de las editoriales, con sus novedades de temporada, que con los eclipses de pérdidas en el campo de las artes y las letras. La muerte también ha florecido su guadaña en estos iniciales días de la estación, convirtiendo las primeras flores en coronas fúnebres. Diría el poeta Carlos Bousoño con su versos, en el libro Primavera de la Muerte Hagamos entre todos la palabra grácil y fugitiva que salve el desconsuelo Ese es el argumento de la novela La Memoria del Alba de la periodista y escritora Regina Valenzuela, que fuera finalista del premio Luis Berenguer, y de la que, aún sin publicar, asegura Horacio Vázquez- Rial: La novela de Regina Valenzuela tendría que haber sido el suceso de 2005, porque es un texto espléndido, una mirada profundamente femeni- L Regina Valenzuela ha escrito un alegato antibelicista extrapolable a cualquier otra guerra. Para mí tiene la dosis precisa de dureza y ternura, con personajes que respiran... Nadie muere mientras haya alguien que recuerde y eso es, precisamente, lo que convierte un obituario en la celebración de integridad y talento de ciertos creadores