Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2 4 06 PRÓXIMA PARADA NUESTROS CORRESPONSALES Roma B. Aires Suecia Fiestas de divorcio Celebrar el divorcio parece una frivolidad, pero tal vez sea una de esas ideas que genera la sociedad para remediar males mayores. La fiesta con bendición religiosa incluida, parece tener efectos beneficiosos ivorciarse a la chita callando cuando la margarita no funciona entre suspiros, reproches, pulsos ecónómicos y broncas, ya no se lleva. En Suecia se ha impuesto el divorcio humanizado. Los cónyuges, de común acuerdo, organizan una fiesta por todo lo alto y juran ante Dios y ante los hombres no guardarse rencor. Y, luego, a organizar un buen sarao tras la ruptura. Tan pronto como se ha secado la tinta de la sentencia de disolución matrimonial, la ex pareja organiza una buena verbena parecida a la del día de su boda. Esta novedad, que cuenta con la bendición de la Iglesia Protestante, gana terreno y ya son muchas las parejas que celebran un matrimonio fracasado. El obispo Lennart Koskinen, entre otros canónigos, se presta a oficiar la recién inventada ceremonia de ruptura ante Dios y ante los hombres en el Altar Mayor. Según Su Eminencia, este rito, revestido de un carácter oficial tanto en lo social como en lo religioso, es una buena manera de enfrentarse a la nueva vída sín resquemores y de afrontar y sobrellevar una situación poco felíz No sabemos si la idea surgió de los pastores protestantes de los comerciantes que hacen su agosto, o si la misma sociedad sueca fue la inventora de este nuevo rito social. La realidad es que en esta nación, donde existe una verdadera plaga de divorcios, este hábito ha llegado para quedarse. Es un antídoto contra los sentimientos de fracaso y favorece el buen rollito con la familia, amigos comunes y los hijos. La ex pareja casi siempre solicita los servicios de una empresa de catering. Los recién separados cursan de común acuerdo las invitaciones, una forma de no perder amigos comunes. En la iglesia, se colocan amigos y familiares como indica el protocolo, a la derecha los del varón y a la izquierda los de la mujer. La forma de vestir depende de los anfitriones. Si es posible, interviene el pastor que en Bruselas París Rabat D su día celebró la boda para descasar a la pareja, a la que aconseja mantener una relación civilizada y generosa por el bien de todos, Termina dándoles la bendición. Hay flores y regalos. Amor y cifras Cada año se producen en esta nación de 9 millones de habitantes más de 30.000 separaciones o divorcios. De hecho, existen compa- Nueva York México Participaciones, banquete, regalos, ceremonia religiosa... El final del matrimonio tiene, según esta moda, un ritual complejo que siguen amigos y familiares ñías que ofrecen seguros de divorcio. En casi todos los casos los implicados viven su segunda o tercera separación, lo que supone que los hijos de amores sucesivos conocen una infancia con diferentes padres, madres, padrastos, madrastas, hermanos y abuelos. En más de un 70 por ciento de los casos el divorcio es amigable y los cónyuges mantienen una relación aceptable. Según el Centro de Investigaciones Sociales, son las mujeres las que rompen el matrimonio en un 75 por ciento de los casos. La rutina, las infidelidades y la intolerancia son las causas más aducidas. La mayor parte de las separaciones ocurren entre los cinco y siete años de casados. Según el SCB, Instituto Sueco de Estadísticas: Las separaciones atañen a unos 60.000 o 70.000 niños al año. Un 87 por 100 de las mujeres divorciadas ganan casi un 90 por 100 más que las madres casadas. Los divorcios cuestan a la sociedad sueca 10.000 millones de coronas al año (subsidios y ayudas) Un 60 por 100 de las parejas que han convivido antes de casarse se separan una vez casadas. Un 90 por 100 de las parejas rotas acuden a un terapeuta. Los hijos de divorciados se divorcian más que los educados en el seno de un matrimonio estable. Washington Berlín Atenas Londres Moscú Pekín Viena ESTOCOLMO CARMEN VILLAR MIR