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2 4 06 EN PORTADA italiana no está enferma, hay energía y deseo de cambiar. Hay esperanza En clave de desilusión Basta desembocar en la estación de Garibaldi- -antes incluso de ponerse en manos de un taxista local- -para entender que decir de Nápoles que es caótica es decir poco como reconoce el prestigioso abogado Giuseppe Ceceri, al que todos conocen como Chicco. Mientras a la estudiante de turismo Manuela Ariota, de 25 años, le desespera el maltrato que reciben los visitantes, víctimas de robos y abusos, Ceceri cree que la decadencia moral y física de Nápoles es innegable A sus 38 años no descarta regresar a la política, que ya experimentó como concejal de la Democracia Cristiana. Su crítica hacia el legado de Berlusconi, dueño de un ego hipertrofiado es severa: Hemos perdido credibilidad y prestigio internacionales. Su Gobierno fue recibido con grandes esperanzas, y sólo ha cosechado desilusión Desde Nápoles, Ceceri ve que la sólida sociedad del norte, más emprendedora, ha fomentado el egoísmo mientras que en su amado sur, mucho más pobre aprecia más inteligencia y dinamismo Un análisis que desde el lejano norte y por teléfono comparte Philippo Manti, director de Promemoria, una empresa puntera en muebles. Manti cree que sería saludable que Berlusconi fuera derrotado, pero considera una generalización injusta decir que Italia ha perdido creatividad y sentido ético, porque hay muchas pequeñas empresas que están haciendo un gran trabajo, son honestas e innovadoras Falta el impulso político que inyecte nueva vida a la máscara, cambie su rictus. Aunque otros preferirían arrancársela. Tantas veces hemos visto a los bandidos italianos a través del melodrama, que tenemos ideas muy falsas sobre el tema. En general, puede decirse que estos bandidos fueron la oposición contra los gobiernos atroces que, en Italia, sucedieron a las repúblicas de la Edad Media. El nuevo tirano era generalmente el ciudadano más rico de la difunta república, y, para seducir al pueblo bajo, decoraba la ciudad con magníficas iglesias y bellos cuadros Además de dar nombre al síndrome de Stendhal que comparte todo el que se deja abrasar por la belleza que Italia atesora, Henry Beyle demostró que para conocer y amar Italia hay que vivir aquí. Su retrato del país que incluye al inicio de sus Crónicas italianas acaso despierte ecos en la Italia de hoy. Pero el país es un palimpsesto. Tiene demasiadas capas. Interpretarlo es una osadía. Mejor tratar de imitar a Stendhal. Maltratados carteles electorales de diferentes formaciones en las calles italianas Cita con las urnas La crisis sin máscaras (Viene de la página anterior) Pero no es fácil encontrar a partidarios de Berlusconi en Turín, la capital piamontesa, un primor de racionalismo romano embellecido por el barroco y bañada por el Po. Beppo Marchetti nació en Milán hace 31 años, donde se licenció en filosofía. Después de probar suerte como periodista en Roma, acaba de instalarse como librero turinés. Cree que el país ya ha tenido bastante de Berlusconi, y que cualquiera, incluso Prodi, sería bueno para Italia, donde muchas industrias han cerrado y la división entre el sur y el norte se ha acentuado Aunque los recientes Juegos Olímpicos de invierno le han devuelto parte del esplendor pasado, la ciudad de la señera Fiat, emblema de la Italia renacida de la posguerra, está muy lejos del esplendor pasado. Ignacio Re- -tiene 80- -dejó en la empresa automovilística de los Agnelli sus mejores años. Elegante, con corbata y gorra a juego, ve pasar la tarde en una de las principales avenidas de Turín. Jubilado desde comienzos de los ochenta, fue siempre operario Recuerda los años buenos, los sesenta y los setenta Del presidente del Consejo como se refiere a Berlusconi, dice que es un payaso Pero no le entusiasma la política, es cosa bruta (sucia, desagradable) Cristiano Ruggiero, de 49 años, atiende a otro personal desde la barra y la caja del Caffé Mulafsano, fundado en la segunda mitad del XIX, ornado con mármoles rouge de Var, ónice de Piamonte, verde de los Alpes, rojo de Francia y amarillo Imperial Se cura en salud diciendo que Turín siempre ha sido rosso (rojo) y por eso Berlusconi no es muy apreciado aquí Entre Turín y Roma, Génova trata de aplicar el formidable proyecto de Aldo Rossi para reformar el puerto y la ciudad. Allí reside desde hace seis años la actriz Anne Serrano, santanderina de 41 años, criada en San Sebastián. Da clases de español en la universidad y ha experimentado en carne propia el endurecimiento de la máscara. Hemos ido a peor. Esto es un putanaio Palabra que se podría traducir por putiferio, o Casa de Tócame Roque. Ahora cobra una vez al año y la mitad de lo que solía, y la burocracia parece un calco de la soviética. Pero a pesar de todo, alegría no falta Lo único que le pide a su compañero, el forense genovés Ernesto Palestrini, de 44 años, es que no se lleve trabajo a casa. Palestrini, que gasta un humor sutil, admite que el país está bastante postrado, aunque no es todavía un cadáver. Para el poder, es decir, para Berlusconi y su entorno, toda oposición es comunista. Creo que estamos mal. La mayoría tiene dificultades para llegar a fin de mes Pero cree, como el diseñador milanés Philippo Manti, que la sociedad Hay muchas pequeñas empresas que están haciendo un gran trabajo, son honestas e innovadoras Falta el impulso político que inyecte nueva vida a la nación