Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2 4 06 EN PORTADA Cita con las urnas La crisis sin máscaras (Viene de la página anterior) mansas colinas y planicies. Es un paisaje civil, de quien lleva más de dos siglos y medio sabiendo que conviene estar a bien con los dioses (o con el único Dios verdadero) cautela compatible con una amable residencia en la Tierra. El aeropuerto, envejecido como casi todo lo que Italia levantó durante los años del milagro económico que cerró las heridas de la Segunda Guerra Mundial, cuenta otra historia. La del imparable declive político e industrial, moral y financiero de un país que, pese a formar parte del exclusivo grupo de los siete más ricos, se ha convertido en el enfermo de Europa Trenes que se retrasan Los días 9 y 10 de abril vive una elección dramática entre Silvio Berlusconi, el hombre que controla el 95 por ciento del mercado que fabrica realidad- -es decir, la televisión- -y que hace cinco años ganó la presidencia vendiendo la especie de que haría ingresar a sus compatriotas en su club de potentados, y el profesor Romano Prodi, que pretende devolver al bello país de la dolce vita el prestigio perdido. ¿Hasta qué punto se ha resquebrajado la esplendorosa máscara carnavalesca de un país que adora el teatro y que lleva quince años a la cola de la UE en crecimiento y cuyo grado de competitividad es tan pobre que ocupa un vergonzante puesto 47, justo al lado de Botsuana? Aunque la alta velocidad existe, la mayor parte de los trenes recuerdan a los que circulaban por España hace veinte años. Un manual que difunde el Instituto Italiano de Cultura ironiza sin pudor en su primera lección sobre la legendaria impuntualidad de Trenitalia, y es fácil dar con un revisor que recorre el convoy dándose con la gorra en el muslo mientras hace la vista gorda. Como contrapartida, la lentitud permite disfrutar del paisaje incomparable, y del jugo de conversaciones ancladas en el tiempo. El país parece preso de una epidemia de menefreguismo un reiterado me importa un comino El melasudismo propicia un estado de amoralidad que impregna la administración, la banca y los negocios. Al expreso que amanece en Turín, junto a los Alpes nevados, y se acuesta en Calabria, en el profundo sur de mafias y padrinos, le lleva la friolera de dieciséis horas, aunque permite descubrir que entre la capital del Piamonte, que fue sede real, y la Nápoles que canta como pocos Erri de Luca hay por lo menos dos países convertidos en uno solo hace menos de 150 años. La máscara es clásica y reciente, y participa del innato talento italiano para Daniela Ariota, dependienta de las galerías Umberto I; Silvano Rossi, el barbero optimista; el abogado Chicco Ceceri; Ignacio Re, jubilado de Fiat; Cristiano Ruggiero, detrás de su caja vender sus deliciosos encantos. Sin embargo, el país más bello del mundo como lo define el barbero Silvano Rossi, lleva años atascado en el barro de su propio encantamiento. no lo duda: El país más bello del mundo. Y esto es Roma como si con eso estuviera dicho todo. Y lo cierto es que con eso está dicho casi todo, pese a los gatos, la suciedad, la decadencia. El síndrome de Stendhal sigue haciendo estragos en quien no tenga la sensibilidad adormecida. Silvano confía en el futuro. Soy optimista Es su forma de estar en el mundo: El futuro será bellísimo Este barbero es un esteta. Agita las manos como un pájaro de estirpe romana con jaula dorada en la Via dei Pianellari, no muy lejos del Tíber, del puente de Umberto I. Siempre vota. Dice que la democracia italiana goza de buena salud. Con reticencias más de banquero que de barbero, confiesa que le es simpático el cavaliere que es como muchos italianos se refieren a Berlusconi. En cuatro años ha hecho lo que muchos no han hecho en cincuenta. Pero es mejor no hablar. Porque la política nos vuelve irracionales. Para la barbería es mejor ser neutral Sabio barbero. El país más bello del mundo Nacido en Umbría hace 76 años, a Silvano Rossi se le ve en su salsa plantado en medio de una barbería centenaria. Con pajarita y bata impecables, el blanco del uniforme de trabajo ha ido perdiendo apresto y es hoy de un gris madreperla. Lleva cincuenta años mejorando cabezas romanas, siempre masculinas: Sólo hombres. El que atiende a todo no atiende a nada Como buen italiano, habla con el cuerpo y con las manos. Cuando se le pregunta por Italia Desde el punto de vista democrático- -dice Flores d Arcais- Italia es el enfermo de Europa Una situación propiciada, en su opinión, por el régimen de Berlusconi