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32 Internacional EL FINAL DEL TERRORISMO EUROPEO FRANCIA Y LOS NACIONALISMOS ARMADOS DOMINGO 2 4 2006 ABC Los sucesivos gobiernos franceses acertaron a acabar con Iparretarrak, con el Frente Nacional de Liberación de Córcega y con los minúsculos frentes bretones... hasta con la OAS, por medio de la persecución policial y la guerra sucia Bastó una implacable presión policial JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL PARÍS. En Francia, los nacionalismos vasco, corso y bretón nunca tuvieron la misma dimensión política que en España. La persecución policial, sin ninguna negociación de fondo, puso fin a las tentaciones terroristas que estallaron en los años 60 y 70 del siglo pasado. Los grupúsculos armados franceses también fueron víctimas de incontables divisiones internas, incluso del rechazo y la traición de ETA. El equivalente francés de ETA fue Iparretarrak (Los del Norte) fundado entre 1973 y 1974, y prácticamente liquidado en 1988. ETA y el movimiento abertzale español nunca han deseado hablar por extenso de Iparretarrak. Se trata de una historia oscura con algunos capítulos siniestros. El origen último de Iparretarrak data de una crisis laboral de diciembre del 73. Meses más tarde aparecía Ildo, la legendaria publicación animada por la izquierda revolucionaria vascofrancesa, más radical que el movimiento Enbata, ilegalizado por Georges Pompidou. Antes siquiera de sus grandes acciones con el balance final de una docena larga de asesinatos, Iparretarrak fue declarado ilegal por Valery Giscard d Estaing en 1978. Iparretarrak negoció en varias ocasiones su fusión con ETA, proyectando muchas acciones comunes. Pero ETA rechazó y traicionó a Iparretarrak. Por aquellos años, los últimos gobiernos de Giscard y los primeros de Mitterrand (entre 1981 y 1986) aceptaban lo que por entonces se llamaba el santuario etarra en territorio francés. ETA rechazaba hermanarse con Iparretarrak y, a cambio, era aceptada en Francia de manera inconfesable. Fallidas sus negociaciones con ETA, Iparretarrak se radicalizó, aventurándose por la oscura senda de una lucha armada pronto sofocada a través de la represión policial. Activistas del FLNC daban una rueda de prensa clandestina en la Colina Corsa en julio de 1997 como base de operaciones, donde era prudente no enfrentarse al Estado para no sufrir la represión policial que comenzó en 1986, cuando Charles Pasqua lanzó la ola de expulsiones masivas con la que se respondía al final del GAL, que el mismo Pasqua negoció con José Barrionuevo y Rafael Vera. En el caso corso, las tentaciones terroristas datan de finales de los años 60 y primeros 70 del siglo XX y son indisociables del florecimiento de los movimientos tercermundistas. El Frente de Liberación Nacional de Córcega (FNLC) nace entre 1975 y 1976, con dos acciones espectaculares en Aleria y Marsella. Siempre hubo amagos de diálogo entre varios gobiernos franceses y numerosos grupúsculos más o menos independentistas. Nunca llega- REUTERS La Baader Meinhof, las Brigadas Rojas, el IRA... quedaron atrás En los próximos días, ABC publicará una serie de informes sobre el final del fenómeno terrorista europeo en países como Italia, Reino Unido, Alemania y Grecia. Exterminio de Iparretarrak Philippe Bidard, un antiguo seminarista convertido al marxismo- leninismo revolucionario, fue detenido en 1988. Todavía está en la cárcel cumpliendo dos cadenas perpetuas y una tercera condena a veinte años de cárcel. ETA y los nacionalistas vasco españoles guardaron un silencio sepulcral sobre la persecución y exterminio policial de Iparretarrak, florecido en un seminario y sepultado en la cárcel en apenas quince años. Los orígenes y el fin de Iparretarrak son una historia negra para ETA y sus sucesivas coberturas más o menos políticas. Iparretarrak intentaba llevar a la práctica, a través de la lucha armada, la unificación política de Euskalerría. Con prudencia sibilina, ETA y las distintas familias del nacionalismo vasco español rechazaban el derramamiento de sangre en Francia, utilizada ron a existir negociaciones propiamente dichas. La represión policial y las divisiones de los sucesivos frentes nacionales de liberación corsos desembocaron al final de los años 80 en una miríada de organizaciones militares que rozaban lo mafioso y protagonizaron numerosos enfrentamientos fratricidas, con mucha sangre de por medio. A partir del año 2.000, la crisis, las divisiones y sucesivos planes gubernamentales de descentralización terminaron por balcanizar un movimiento independentista que entró en crisis agónica con el referéndum regional de julio de 2003, cuando una amplia mayoría de corsos rechazaron la concesión de nuevos poderes locales. En el caso bretón, existieron varios y minúsculos frentes y ejércitos de liberación de la Bretaña, durante los primeros años 70 del siglo XX. Su vida fue cortísima. La Policía terminó con ellos en menos de una década. ETA encontró en numerosas ocasiones cierto apoyo logístico entre algunas de las familias radicales del nacionalismo bretón, que, finalmente, oscilaría hacia reivindicaciones culturales, con una base política muy limitada. El antiterrorismo del general De Gaulle, inspirador del GAL J. P. QUIÑONERO PARÍS. Entre 1962 y 1963, Francia y Argelia fueron el escenario de una guerra civil entre partidarios y adversarios franceses de la independencia de la colonia, que concluyó con la ejecución sumaria, el 11 de marzo de 1963, del teniente coronel BastienThiery, símbolo de los civiles y militares agrupados en la Organisation de l Armée Secrète (OAS) La OAS comenzó por reunir a los generales, oficiales y tropa partidarios de una Argelia francesa, traicionados por el general de Gaulle, que aceptó la independencia tras los acuerdos de Evian (1962) Un año antes, varios generales intentaron derrocar a de Gaulle. Fallido el intento, la OAS desencadenó una ofensiva terrorista en la metrópoli y en Argelia. De Gaulle respondió de manera implacable en todos los frentes. Los militares que no huyeron a España o entraron en la clandestinidad fueron condenados a gravísimas penas. Contra los clandestinos, el ministro del Interior, Roger Frey, creó organizaciones igualmente clandestinas en las que participaban militares sin grado, delincuentes, asesinos... Le Monde escribiría más tarde: El Gobierno socialista español se inspiró en aquellos métodos para crear el GAL, encargado de liquidar a los terroristas de ETA Entre los gaullistas que liquidaron la OAS a tiros, con bombas, asesinatos y torturas, ya se encontraba Charles Pasqua, quien, como ministro del Interior, negociaría con José Barrionuevo el fin de los GAL. Entre 1962 y 1963, la OAS intentó varios atentados contra De Gaulle, que supo imponer el orden de las tumbas y las cárceles en quince largos meses de terrorismo y anti terrorismo de Estado.