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24 Nacional CORRUPCIÓN EN MARBELLA DOMINGO 2 4 2006 ABC Juan Antonio Roca ABC El hombre de los diez teléfonos móviles Automóvil intervenido a Juan Antonio Roca, valorado en unos 190.000 euros Un bolso de Prada o la llave del tejemaneje. Era frecuente hasta hace unos días ver a Juan Antonio Roca en ciertos lugares de Marbella y Madrid con una bolsa inseparable. Dicen quienes cuentan secretos y ocultan nombres que ahí guardaba el asesor su herramienta de trabajo. Entre seis y diez teléfonos móviles de Nokia idénticos, salvo por el color. Cada uno tenía uno diferente porque cada uno era utilizado para un negocio distinto. La Policía corrobora la información y eleva a quince los celulares que el poderoso desplegaba sobre la mesa de su despacho como si fuera instrumental quirúrgico. Ésa es la forma convencional de actuación de cualquier narco que se precie, aunque Juan Antonio Roca nunca haya tenido que ver con las drogas. Las escuchas policiales, autorizadas por el juez Miguel Ángel Torres, han sido complicadísimas. El galimatías de llamadas dejaba a más de uno sin aliento. Por supuesto, por el hilo telefónico no viajaban palabras blancas sino una maraña de ideas y órdenes camufladas en el lenguaje sibilino de quien lo maneja como todos los alumnos aventajados de la licenciatura en AEV (Altos Estudios de la Vida) El todopoderoso repartía sus prebendas con tintes similares a la distribución de sus teléfonos. A cada uno lo suyo, y algunos le salieron rana porque la tajada les quedaba insuficiente. Su habilidad negociadora y maquinadora ha sorprendido a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía, igual que sus conocimientos de arte, pues es un experto en obras contemporáneas. Le apasionan, pero además Roca cuando adquiría un cuadro se jactaba de que compraba sogas de ahorcado El que pasa por apuros y tiene una buena pieza me la ofrece, aunque no puede pedir el precio de cotización solía decir porque el mercado es el mercado Un auténtico crack frío y sibarita, a la sombra del dinero, del poder y de su propio lujo. Capaz de montar 150 sociedades, planificar todo el ladrillo de una ciudad y además hacer un alto para cazar una semana en las cumbres de Siberia o Afganistán antes de que una figura del toreo o del flamenco actúe en privado para él. Así es, así vivía, el cerebro de la trama de Marbella Juan Roca, el tratante TEXTO: CRUZ MORCILLO FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MÁLAGA. Sus días de padrino han acabado de momento. El jefe de los ladrillos más caros de Marbella no puede hoy ni utilizar una tarjeta de crédito. Amigos y enemigos definen de forma casi idéntica a Juan Antonio Roca, la sombra, el hombre que sabe demasiado, todo. Es un crack un genio de la ingeniería urbanística, capaz de multiplicar el dinero como los panes y los peces hasta haber logrado una de las 25 mayores fortunas de España La Policía no puede aún cuantificar su patrimonio, que lleva unas credenciales distintas a las suyas porque se ha cuidado durante quince años de no dejar rastros documentales. Saben además los agentes que no lo han intervenido todo. Al menos hay otras dos magníficas fincas que muchos le atribuyen y no figuran en el inventario oficial. Durante estos meses lo hemos visto trabajando sin parar. Estaba a las siete de la mañana en su despacho de la calle Ricardo Soriano y se iba a las ocho de la tarde. Y entre horas viajes constantes a Madrid- -su segundo feudo profesional- a Murcia y a otros puntos estratégicos para él, almuerzos siempre profesionales, citas, entrevistas... Sus teléfonos echaban humo las 24 horas explica un investigador que ha sido su gemelo invisible durante la gestación de la operación Malaya El ex gerente de Urbanismo de Marbella, el cerebro de las obras visibles e invisibles de esta ciudad, donde uno nunca sabe quién le cuenta la verdad, es la genuina gota malaya que ha bautizado el servicio policial contra la corrupción. Nunca deja cuentas pendientes. Atornilla hasta donde sea necesario para cerrar una operación, un chanchullo o una inversión millonaria. Es un tratante, paciente, agota al contrario Roca era todo y nadie hasta la semana pasada. El que maneja los hilos y se oculta; detesta los focos, nunca ha concedido una entrevista, le enervaba el vodevil de la alcadesa y la primera teniente de alcalde, consciente de que la sobreexposición pública acaba quemando la piel y despellejando al que no se protege. Frío, distante, mutimillonario pero sin alarde excepto en sus pasiones, que son muchas e inalcanzables excepto para los sueños. En los registros no se inmutó, estaba impávido como si la cosa no fuera con él. Y la cara de algunos de los nuestros era un poema al encontrar lo que encontramos prosigue un agente. Lo que encontraron es el edén del lu- jo y el buen mal gusto cogidos de la mano. En la finca La Caridad de San Pedro de Alcántara además de criar un centenar de caballos de pura raza española, negros zahínos, una cuadra única y toros bravos, atesoraba en unas naves un museo de la caza con sus trofeos abatidos en los cinco contintes. Una cabeza de jirafa, varias de osos, cocodrilos, serpientes, monos, cabras y una de elefante que no cabe en un salón Debajo de cada una el cazador fotografiado con su pieza. Porque Roca, esposo y padre ejemplar- -está casado con Rosa Jimeno y tiene dos hijos que estudian en Madrid en el ICADE junto a los de Marisol Yagüe- -es un apasionado de la caza más selecta, la caprina para la que se organizan expediciones en las cumbres inaccesibles de lugares como Afganistán o Siberia. A la vuelta un cantecito de cualquier figura flamenca en su tablao particular, una capea en el tentadero o una velada entre amigos hablando de arte contemporáneo y coches de colección. Esa es la estela de Roca.