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4 Opinión DOMINGO 2 4 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MARBELLA Y LA PUNTA DEL ICEBERG P MEMORIA DE UN PAPA EXCEPCIONAL H OY se cumple el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II, un gigante de la historia del siglo XX. Múltiples actos conmemorativos traen al recuerdo aquellos días emotivos en los que Roma se convirtió una vez más en centro de atención del mundo entero. La contribución decisiva del Papa Wojtyla al proceso de liberación de la Europa sometida al totalitarismo soviético es reconocida sin excepción por historiadores de todas las tendencias. Pero, sobre todo, hay que poner el acento en la nueva concepción que plantea su pontificado respecto de las relaciones entre la Iglesia y el mundo moderno. Lejos de una actitud desconfiada, miedosa o reactiva, supo situar al catolicismo a la vanguardia de los valores éticos y de la expresión colectiva de un sentimiento espiritual que no queda anulado por el bienestar ni por la miseria. Con este objetivo, el Papa no dudó en hacer suyas las nuevas formas de comunicación, porque las religiones son fenómenos de masas y una sabia intuición le permitió poner las inmensas posibilidades que ofrece la sociedad mediática al servicio del mensaje cristiano. Viajero infatigable, permanecen en la memoria colectiva tantas imágenes impresionantes celebrando la eucaristía o bendiciendo a millones de personas, en particular a los jóvenes, su principal prioridad. Nadie podrá olvidar entre nosotros sus visitas a España, en las que transmitió una vez más esa cercanía que emana de una personalidad fuera de lo común. La misma escena se repitió en muchos países, también en aquellos donde el catolicismo es minoritario o incluso padece persecución o intolerancia. El gesto de perdón hacia Alí Agca figura también como una muestra excepcional de generosidad y grandeza de alma. No se trata sólo, por supuesto, de un fenómeno mediático. Juan Pablo II utilizó ese instrumento al servicio de los fines trascendentes de la Iglesia, la predicación del Evangelio y la defensa sin fisuras de la dignidad humana, en particular de los más débiles e indefensos, víctimas inocentes de un materialismo que todo lo mide en términos de beneficio y consumo. Al presentar el último libro del Papa anterior, decía el entonces cardenal Ratzinger que la fe es confianza e infunde coraje al hombre La vida y la obra de Carol Wojtyla fueron un ejemplo de valentía, un mensaje de autenticidad frente al oportunismo, el interés utilitario o la ambición por el poder y la riqueza. Supo hablar, en efecto, a la conciencia del mundo y al sentimiento de las gentes de buena fe de cualquier origen y condición. En lucha contra la enfermedad mortal, el cumplimiento heroico de la propia misión fue un ejemplo muy singular para una época dominada por el imperio de lo efímero. Era sin duda una manera de decir que el sentido del deber y el ejercicio de la responsabilidad están muy por encima de las consideraciones prácticas y las comodidades materiales. Así lo entendieron millones de personas en todo el planeta; en primer término, los muchos miles de peregrinos que acudieron a Roma para dar su último adiós a quien fue aclamado allí mismo como Santo por la congregación de los fieles cristianos. La Iglesia nunca será la misma después de aquel pontificado. Se ha dicho con razón que Wojtyla llevó a la práctica de cada día los valores y principios del concilio Vaticano II. Entre ellos, el ecumenismo, y el reflejo del carácter universal del mensaje de Cristo frente a las tentaciones exclusivistas o localistas. Dejó así su impronta doctrinal en todos los ámbitos: la defensa a ultranza de la vida (frente al aborto o la eutanasia) de la familia, de la doctrina social de la Iglesia actualizada a los nuevos tiempos o del futuro de nuestro continente vinculado con una exigencia de autenticidad: Europa, sé tú misma De este modo, la presencia de los católicos en la vida pública sin privilegios pero sin complejos forma parte de su legado más característico. Con el gesto de asomarse a la ventana del apartamento papal a la misma hora del fallecimiento, Benedicto XVI manifiesta simbólicamente el vínculo profundo que le une con su antecesor. No se han cumplido, como es evidente, las previsiones interesadas de quienes imaginaban un pontificado dominado por la rigidez y el dogmatismo. En definitiva, la finalidad de consolidar la obra de Juan Pablo II no permite el inmovilismo ni mucho menos la marcha atrás. OCO a poco, y tras prestar declaración judicial, los miembros del Ayuntamiento de Marbella comienzan a ocupar sus celdas, después de que el juez del caso decida, tras escucharles, su ingreso incondicional en prisión. Al tiempo, se va conociendo el dineral (en metálico o no) presuntamente amasado por este grupo desde su llegada al consistorio marbellí. Pero, con ser grave lo allí ocurrido, y pese a que el asunto presenta incluso un notable aroma mafioso y polidelincuelcial, la capital de la Costa del Sol quizá no sea sino el paradigma de lo que puede estar ocurriendo en otros muchos lugares de España. ABC ofrecía ayer un mapa con los más notables, que no todos, escándalos en los que se ven envueltos los ayuntamientos, casi siempre con el tema urbanístico de por medio. Una ojeada al mismo invita al pesimismo. De Canarias a Cataluña, de Castilla y León a la Comunidad Valenciana, de Andalucía a Cataluña, costa o interior, son decenas los puntos oscuros surgidos en la órbita municipal. La variedad de los presuntos delitos e irregularidades que se in- Marisol Yagüe vestigan (prevaricación, tráfico de influencias, sobornos, cohechos, adjudicaciones fraudulentas, nepotismo... da buena cuenta del abanico de posibilidadesque se han abierto para losespabilados y quienes han confundido la esfera pública con una especie de coto privado para cazafortunas rápido. El crecimiento de las ciudades y, paralelamente, el incremento del voluminoso catálogo de servicios públicos que éstasofrecen han convertido al urbanismo en una de las principales fuentes de financiación de los ayuntamientos. Para lo bueno, porque los desarrollos urbanísticos y las recalificaciones han creado espacio y riqueza. Y para lo malo, porque a rebufo de esta actividad y estosmovimientosexpansivosde lasurbes (no hace falta nique setrate de grandes ciudades) se ha colocado un nutrido grupo de intermediarios de sí mismos Reproche especial merecen las comunidades autónomas que han escuchado impasibles, casi siempre silentes y sin mucho ánimo de alborotar, esos secretos a voces, eso que todo el mundo sabía pero que nadie se atrevía a perseguir. Puede que el Ayuntamiento de Marbella sea el más lustroso patio de Monipodio español, pero quizá sólo represente la cúspide de un iceberg, que, cuando se conozca en todos sus extremos, tal vez nos deje aún más helados. RESPALDO DE LA MAYORÍA E L quinto Barómetro que hoy publica ABC ofrece una encuesta sobre las primeras consecuencias del alto el fuego etarra en la opinión pública. Los datos demuestran que los españoles discriminan su valoración para cada apartado de esta nueva etapa política, dando respuestas suficientemente diferenciadas como para apreciar que existe una opinión pública prevenida y capaz de identificar los problemas que se irán provocando en el futuro. Nadie tiene definitivamente ganada la opinión de los españoles. En primer lugar, el 75 por ciento de los españoles conceden al Gobierno un margen para que compruebe si el alto el fuego puede llevar al fin del terrorismo, opción que es apoyada por una mayoría de los votantes del PP (52 por ciento) aunque un alto porcentaje de ellos (42 por ciento) optan por exigir el abandono previo de las armas. Y aunque hay más esperanza (62) que escepticismo (36) una clara mayoría (66) en la que participan votantes del PSOE y del PP, creen que es perfectamente posible que ETA vuelva a usar las armas. Esta mezcla de esperanza y cautela se refleja en una posición estricta sobre la cuestión de los presos. La gran mayoría es tajante: no claro a las excarcelaciones y a los indultos. Sólo el traslado de presos o la excarcelación de reclusos sin delitos de sangre se ven de manera favorable, siempre que el Gobierno haya comprobado antes las intenciones de ETA. No se admite la fórmula de paz por presos; ni que se frene o paralice, en ningún caso (63 por ciento) la actuación del Estado de Derecho a través de los procedimientos judiciales abiertos. Por último, la encuesta aborda la reunión entre Rodríguez Zapatero y Rajoy con resultados complejos. Los ciudadanos avalan este encuentro (83) que los propios votantes del PP califican en un 78 por ciento como muy positivo o bastante positivo. Los matices afloran en la valoración de detalle sobre cada participante en el encuentro, con una capitalización política del mismo a favor de Zapatero y una actitud de los votantes populares favorable en conjunto al encuentro, pero mayoritariamente escéptica sobre la sinceridad del jefe del Ejecutivo. Evidentemente, el anuncio del alto el fuego fue impactante para la mayoría de la sociedad. Este hecho y el probable largo plazo que se vaticina para este proceso de verificación previa y diálogo posterior permiten prever que la opinión pública variará sus juicios en función de los acontecimientos. Lo importante es que, hasta el momento, la sociedad refrenda los primeros pasos que tanto Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy han dado no para entenderse con ETA, sino para entenderse entre ellos, algo imprescindible en cualquier coyuntura que ponga en juego el interés nacional.