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ABC SÁBADO 1 4 2006 Los sábados de ABC 109 VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE NO SOY UN CENTOLLO Joaquín Cortés, en la cata a ciegas del rosé Fotos Alberto Bernárdez Isabelle Huppert durante la fiesta muy suaves, se hizo con las delicias que preparó Jean P. Vigató (una estrella Michelin) que acompañaron el bautizo del nuevo rosé. Los centollos y sus parientes son las últimas estrellas incorporadas a la publicidad os de Fanta son unos monstruos haciendo anuncios, aunque también se podría pensar que no dan una (o que las dan con segundas) Cuando no se les encabritan los boy scouts, se les molestan los monitores de aeróbic. Según los afectados, por ponerlos en ridículo. Ahora es el turno de los centollos, aunque los centollos no hayan abierto la boca (o lo que tengan para zamparse las estrellas de mar) Aunque el último spot del refresco no deja de ser una evidente muestra de surrealismo con toques de Kaiju Eiga (las películas japonesas de monstruos) hay quien se lo ha tomado en serio. Un lobo de mar cuenta una vieja historia de marineros. Dice que cuando unos amigos no se lo están pasando bien en algún lugar del mundo una Fanta deja de existir para volver en forma de centollo gigante de ocho patas (más las pinzas) Basado en un hecho real, no te digo. Y se ve al bicharraco persiguiendo a la gente por una playa. La moraleja es que hay que pasarlo bien. Diviértete, todos los que beben Fanta te lo agradecerán Pero resulta que no se trata de un centollo sino de un buey de mar (el caparazón liso salta a la vista) Eso sí, es igualmente gigante. Imposible de mostrar en la pecera de un restaurante, que es como el corredor de la muerte de las marisquerías, a no ser que se eche mano del artista Damien Hirst, que es capaz de meter tiburones y caballos en vitrinas. Vamos, que ha sido llamado por el Museo de Historia Natural de Londres para que les ayude a exponer un calamar gigante encontrado en las Malvinas. El arte provocador y la ciencia, de la mano. Ningún centollo ha abierto la boca, pero las autoridades del Concello de O Grove sí. El centollo está registrado por el concello como logotipo de la Festa do Mar y han entendido que se perjudicaba su imagen. Coca- Cola, que tiene que estar hasta el tapón de rosca de tanta queja, no ha puesto inconveniente en acabar con el error (ahora el anuncio dice buey de mar en lugar de centollo, y a otra cosa mariposa) Me juego mi teléfono nuevo (total, ni siquiera sé contestar) a que cuando tuvieron listo el anuncio se dijeron que esta vez no era posible que alguien se molestara. Ingenuos. No sé, quizá ese presunto perjuicio a la imagen sea por la difusión de la idea de que un centollo (aunque sea un buey que se hace pasar por centollo) vaya atacando a los bañistas. Al menos es lo que le pasaba al alcalde de Amity Island en Tiburón que tenía miedo de que el pedazo de pescado pudiera ahuyentarle a los turistas. Bien está que no confundamos centollos con bueyes, que bastante complicada es la vida. Pero, demonios, que es gigante. Como Mothra, como Gamera, como Ghidorah (parte del bestiario de Godzilla) Qué más dará el resto. L Cinco años y diez enólogos Casi cinco años han tardado en hacer el nuevo rosé los diez enólogos de la bodega capitaneados por Jacques Peters, responsable de las cavas de la casa, un entendido, apasionado y sabedor de los secretos que encierra una de las míticas bodegas de la región, la de la Veuve Clicquot, que el pasado año cumplió dos siglos desde que aquella joven viuda de 27 años, Nicole Ponsardin, tomara las riendas de la Maison tras la muerte de su marido. Riendas que mantuvo de forma envidiable. Su trabajo elevó el prestigio y el buen hacer de la empresa familiar fundada en 1775, e impulsó, agrandó y asentó las bases de lo que la Maison es hoy. Incluso se atrevió a hacer, en aquellos tiempos, el primer champán rosé de la casa, un mítico vino que, como no podía ser menos, lleva su nombre grande dame con una crianza de seis años en sus lías como mínimo. Mucho ha llovido (sobre todo en las viñas) para lograr hacer con la estructura de la cuvée del Brut Yellow Laberl este nuevo rosé que tiene un 50 por ciento de uva Pinot Noir, un 20 por ciento de Pinot Meunier y un 30 por ciento de Chardonnay, en un ensamblaje realizado con varios vinos de reserva provenientes de varias cosechas (cinco o seis como promedio) que se conservan individualmente Julie Depardieu (hija de Gerard Depardieu) charla con la presidenta de Veuve Clicquot, Cecile Bonnefond respetando las añadas y los crus A este ensamblaje se le ha unido un porcentaje del 12 por ciento de vinos tintos, que le proporcionan el equilibrio preciso y ese sabor tan peculiar a frutas rojas maduras y dulces. El resultado, un vino apetitoso, amplio, equilibrado, con el toque de la casa, que se degusta como un producto gourmet. Un vino, con notas frescas gracias a su distinguida acidez, ideal para el aperitivo y que combina perfectamente con la cocina japonesa, tan de moda. Esa es la razón de su llegada. C. F. La nueva grande dame de la Casa Desde que Cécile Bonnefond tomara hace muy pocos años las riendas de la Maison Veuve Clicquot, todo su empeño se centró en cubrir la laguna de un champán rosé al alcance de todo el mundo. De un champán sencillo. Y no paró hasta lograrlo, pues no entendía cómo no se había sacado antes. Este que hemos hecho es un gran vino, un vino extraordionario, sobre todo, para el aperitivo y los momentos informales; un vino con el que también se puede continuar una comida. En la Casa tenemos otros rosé de reserva, pero éste es distinto porque es menos complejo. A los españoles les va a gustar, pues tienen gusto, paladar y saben pareciar lo bueno comentaba a Los Sábados de ABC esta nueva grande dame de la Veuve Clicquot durante el descorche del nuevo rosé El descorche japonés Este champán rosé ha estado tres años de maduración en bodega. Se dio a conocer hace un año en Japón, donde el éxito fue tan grande que no dio tiempo a que se probara en otros países porque los japoneses no dejaron ni una gota. La razón es simple: combina a la perfección con la cocina oriental, a veces difícil de maridar, y está también muy indicado para momentos precisos, delicados, dado que no es un champán ni muy potente ni muy superficial. En España no estará a la venta hasta mayo, y su precio, 35 euros, es bastante inferior al de otros rosé.