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ABC SÁBADO 1 4 2006 Sociedad 61 Religión El 24 de febrero se hizo necesaria otra carrera desesperada al Gemelli, esta vez para practicar una traqueotomía do un fortísimo espasmo laríngeo a última hora de la tarde creó un grave peligro de asfixia y el Papa fue trasladado urgentemente al hospital Gemelli. El 10 de febrero, Juan Pablo II volvía al Vaticano pero, de nuevo, la situación era peor de lo que parecía, y el 24 de febrero se hizo necesaria otra carrera desesperada al Gemelli, esta vez para practicar una traqueotomía, imprescindible para que pudiese seguir respirando. El 13 de marzo, el Papa regresaba al Vaticano, quizá con la decisión ya tomada de no volver a abandonar su casa ni la cercanía de la tumba de Pedro. Cristianos de todo el mundo recordarán la muerte del Papa b Miles de jóvenes se congrega- rán mañana a mediodía en la madrileña Plaza de Colón para rezar por Juan Pablo II en el primer aniversario de su fallecimiento J. B. MADRID. De Roma a Nueva Delhi, pasando por Nueva York, Cracovia, Compostela o Madrid, todo el orbe cristiano se prepara para conmemorar el primer aniversario del fallecimiento de Juan Pablo II el Grande Los actos más emotivos tendrán lugar en la Plaza de San Pedro. Más de cien mil peregrinos acudirán a Roma este fin de semana. La primera cita tendrá lugar el domingo a las nueve de la noche. Tras el rezo del Rosario, y coincidiendo con la hora en la que Juan Pablo II exhaló su último suspiro, Benedicto XVI saludará a los asistentes desde la ventana de su estudio. El segundo encuentro será el lunes a las cinco y media de la tarde en la Basílica de San Pedro. Allí, el Papa oficiará una misa en sufragio de su predecesor. Los últimos días En su relato de los últimos días, el doctor Buzzonetti escribe que el 31 de marzo, poco después de las 11.00, el Santo Padre, que se había trasladado a la capilla para celebrar la misa, sufrió una violenta sacudida de escalofríos, a la que siguió un fuerte aumento de temperatura hasta los 39,6 grados. Daba comienzo un gravísimo shock séptico con colapso cardiocirculatorio debido a una infección de las vías urinarias En ese momento crítico, su secretario le preguntó si deseaba volver al Gemelli pero, según el médico de cabecera, el Papa manifestaba claramente la decisión de permanecer en su casa donde, por otra parte, estaba asegurada una atención médica cualificada y continua A media tarde, Juan Pablo II asistía desde la cama a la misa que celebró en su habitación el cardenal Marian Jaworski, su amigo desde los primeros años de sacerdocio. Una vez terminada, según el relato del médico, el secretario y las hermanas de la casa besaron la mano del Papa, que las llamó a cada una por su nombre y añadió: por última vez El viernes uno de abril, Juan Pablo II asistió consciente a la misa celebrada en su habitación, escuchó la lectura del Vía Crucis e incluso la del breviario. El sábado 2 de abril, cuando comenzaba ya a sufrir períodos de inconsciencia, se despidió de sus colaboradores más cercanos de la Curia romana y sufrió una brusca subida de la fiebre a última hora de la mañana. Según Stanislaw Dziwisz, por la tarde, en un cierto momento, dijo: Dejadme ir a la casa del Padre Al cabo de un rato abrazaba con la mirada a las personas más cercanas y a los médicos que velaban a su lado A las ocho de la tarde se celebró la misa, con el Viático. Poco después, comenzaron a faltarle las fuerzas. Se le había puesto en la mano una vela bendita encendida. A las 21.37, Juan Pablo II dejó esta tierra. Los presentes cantaron el Te Deum Con lágrimas en los ojos daban gracias a Dios por el don de la persona del Santo Padre y por su gran Pontificado Proceso de beatificación En Polonia, país natal del Papa, las ceremonias darán comienzo esta tarde en Cracovia, con una misa celebrada por su secretario privado, Stanislaw Dziwisz. Al día siguiente, el santuario de Lagiewniki será escenario de una misa para solicitar la beatificación de Karol Wojtyla, cuyo proceso se cerrará hoy. Del mismo modo, los habitantes de Wadowice rezarán frente a la casa en la que nació el Papa. En México, por su parte, miles de espejos serán enfocados hacia el cielo el domingo, mientras que en Rusia una misa solemne será celebrada en la catedral de la Inmaculada Concepción. En Nueva York, dos conciertos de órgano en la catedral de Saint Patrick serán dedicados el domingo a Juan Pablo II. Por su parte, Nueva Delhi acogerá el dos de abril un gran encuentro multi- religioso por la paz en homenaje al Pontífice fallecido. En nuestro país, numerosas diócesis han organizado diversas eucaristías y celebraciones. En Madrid, mañana el cardenal Rouco presidirá una misa en la catedral de La Almudena, a las siete de la tarde. Ese mediodía, miles de jóvenes se congregrarán en la Plaza de Colón para orar por el alma del Pontífice. A las siete y media de la tarde, en la catedral de Valencia, monseñor García Gasco oficiará una eucaristía en la que participarán representantes del Encuentro Mundial de la Familia. Similares encuentros tendrán lugar en Sevilla, Santiago de Compostela, Barcelona o Málaga. Seis días antes de su muerte no pudo dar la bendición a los fieles en San Pedro pacidad para ejercerlo, una posibilidad que él mismo introdujo en el nuevo Código de Derecho Canónico de 1983. Una reveladora pincelada sobre las dudas y la decisión del Pontífice se asoma discretamente en las páginas de En los alrededores de Jericó el libro de recuerdos del cardenal español afincado en Roma Julián Herranz sobre sus 22 años con San Josemaría Escrivá y sus 26 años con Juan Pablo II. El 17 de diciembre de 2004, después de una conversación con el fiel secretario privado del Papa, el presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos anotó en su diario: Hablamos de la opinión que yo le había manifestado- -a petición suya- -sobre la posibilidad de que el Santo Padre presentase la renuncia al cumplir los 75 o los 80 años. Le había respondido que, por motivos de edad, no debía hacerlo pues la misión canónica que los obispos reciben del Papa para gobernar una Iglesia particular es muy distinta de la que el Papa recibe en el momento de su elección y aceptación Según las notas del cardenal He- AP rranz, Stanislaw Dziwisz se limitó a comentar que el Papa- -que personalmente está muy despegado de su cargo- -vive abandonado a la Voluntad de Dios. Se fía de la Divina Providencia Además, teme crear un peligroso precedente para sus sucesores pues alguno podría quedar expuesto a maniobras y presiones sutiles de quien desease destituirlo Un mes y medio más tarde, el domingo 30 de enero de 2005, Juan Pablo II se entretuvo mucho tiempo en su ventana después del rezo del Ángelus mientras un par de chiquillos ponían en libertad dos palomas blancas, el símbolo de la paz, que regresaban una y otra vez al apartamento papal en medio del regocijo de los críos y del Santo Padre. La escena era enternecedora, pero el viento gélido pasó su factura: el Papa contrajo una gripe que obligó a anunciar la suspensión de todas sus audiencias hasta nuevo aviso. A pesar de todo, según su médico, los síntomas no hacían presagiar una evolución tan rápida y grave como la que se produjo el uno de febrero, cuan-