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28 Internacional FRANCIA, FRENTE A LA CRISIS SÁBADO 1 4 2006 ABC (Viene de la página anterior) esperan que la política dé un sentido a sus vidas y les ayude a vivir. En las manifestacionese recrean lazos amistosos y sentimentales que dan sentido a sus vidas y rompen la monotonía de cada día. A mi modo de ver, se trata de una gran ilusión, ya que la política no es un fundamento sólido para dar sentido a la vida íntima, individual. Todavía no hemos comprendido que las utopías han muerto. Cuando los jóvenes oyen estas cosas tienen miedo. Y se sienten terriblemente angustiados, ya que han perdido las antiguas muletas de la religión y la política. ¿Se trata del fracaso o el triunfo de lo que usted llamó, hace años, pensamiento 68 -Lo que llamé hace años pensamiento 68 vuelve a florecer con los antimundialistas. -A la luz de la angustia que usted percibe en los estudiantes, las huellas de aquel pensamiento no ayudan a alcanzar una vida feliz, por hablar como los estoicos romanos. Ya que las ideas no llegan a encarnarse en una realidad más o menos feliz o afortunada... -Quizá se trate de una tragedia para quienes creen en aquellas ideas. No es mi caso. En la crisis de los estudiantes franceses de esta primavera se confunden tres problemas paralelos: el miedo, el victimismo y una búsqueda del sentido de la vida que sigue pasando por la ilusión política. -En el fondo, quizá se trate de un fracaso educativo de la escuela y la Universidad francesas... -La escuela francesa no marcha bien. Pero tampoco marcha tan mal si se la compara a escala internacional. Lo que hay en Francia es una tradición revolucionaria y conservadora muy fuertes. Esa tradición revolucionaria comienza con Descartes, si no antes. Romper con todo lo que nos viene de la tradición, de la familia, de los padres... Tabla rasa Tocqueville decía: Los jacobinos, que hicieron la Revolución francesa, eran cartesianos que salieron de las escuelas para echarse a la calle En Francia, culturalmente, lo que no es revolucionario o contrarrevolucionario no tiene ningún puesto en el espacio público. Es el drama del centrismo o el liberalismo francés. En Francia, un centrista es un blandengue El centrismo no excita a la prensa. Y el liberalismo causa urticaria. Francia es uno de los raros países del mundo donde la palabra liberal puede ser utilizada como un insulto. En París, para ser audible hay que ser revolucionario o contrarrevolucionario. -Detrás de esa queja se adivina el filósofo que aspira a la tolerancia y se siente mal querido... ¡Intento no caer en la paranoia! Mi libro lleva varias semanas a la cabeza de los éxitos de ventas. He vendido más de 125.000 ejemplares en apenas cuatro semanas. ¡No puedo quejarme de estar marginado, como dicen algunos colegas próximos al pensamiento 68 Pero entre la política, la prensa y la cultura sólo se imponen por la fuer- CULTURA POLÍTICA En Francia, culturalmente, lo que no es revolucionario o contrarrevolucionario no tiene ningún puesto en el espacio público LIBERALISMO Francia es uno de los raros países del mundo donde la palabra liberal puede ser utilizada como un insulto LAS REFORMAS Aquí sólo se reforma a través de revoluciones, huelgas o movimientos más o menos violentos za los discursos radicales y antagónicos. Hay algo de paranoico. Para la izquierda francesa, socialistas como Michel Rocard, Jacques Delors o Dominique Strauss- Kahn son ya peligrosos neoliberales. Yo me siento a gusto en la gran tradición que va de Tocqueville y Benjamin Constant a Raymond Aron. Aunque, culturalmente, mis influencias son casi todas alemanas. En el fondo, mi sueño sería poder votar en Francia por alguien como Tony Blair. ¿No se trata de una verdadera tragedia nacional? Al hundimiento de los viejos valores de la República, el Estado, la religión o la moral, se añade, en la crisis actual, una extrema esquizofrenia política: los adolescentes americanos o europeos no suspiran, como los franceses, por un salario mínimo del Estado, en sustitución del hundimiento de la familia tradicional... -Lleva usted razón. En Francia hay una tradición muy honda de revolución permanente. Aquí sólo se reforma a través de revoluciones, huelgas o movimientos más o menos violentos. Al mismo tiempo, la tradición republicana lo espera todo del Estado. Francia es profundamente antiliberal, Francia es republicana. República que se transformó en Estado providencia en los años treinta. Todo el mundo tiene miedo a vivir sin las muletas del Estado, para entrar en la vida adulta, para ir más allá de Francia. Todo el mundo se considera víctima y reclama al Estado una protección total: contra la mundialización, contra el mercado, contra la inmigración, contra todo. ¿Tragedia histórica? El Estado francés está en crisis, endeudado, inmóvil, bloqueado, incapaz de atender a sus incontables clientelas. Hay quienes piensan que tal crisis es el síntoma de un histórico declive nacional... -Yo estoy en contra de quienes han convertido ese tema en una suerte de fondo de comercial, con el que trafican intelectualmente. Sin embargo, es cierto que vivimos tiempos difíciles. Y en el diagnóstico del declive francés hay mucho de cierto. Yo no soy pesimista. Pero temo que todo sea muy difícil.