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ABC SÁBADO 1 4 2006 27 Los tories británicos, forzados, como los laboristas, a desvelar los nombres de sus prestamistas secretos El Ayuntamiento de Nueva York hace públicas las llamadas de las víctimas del 11- S en las Torres Gemelas LUC FERRY Filósofo francés Tenemos miedo de todo, del tabaco, del sexo, del alcohol, de la mundialización... Entre los pensadores franceses más influyentes del momento, Ferry considera que la juventud padece el síndrome de Peter Pan: Son niños que se niegan a crecer TEXTO JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL FOTO NOELA DOMECQ PARÍS. Ferry es uno de los filósofos franceses y europeos más influyentes de nuestro tiempo. Su último libro, Apprende à vivre (Plon) es un fenómeno social: se han vendido 125.000 ejemplares en apenas seis semanas. Autor de una veintena de obras, traducidas a todas las lenguas cultas, sus ensayos sobre filosofía política, el pensamiento 68 Heidegger, la muerte del arte contemporáneo, la mundialización de la técnica, el nacimiento de la estética moderna, la sabiduría o el arte de vivir son referencias básicas que han influido significativamente en todo el continente. -Francia está en una encrucijada. ¿Debe aplicarse o debe retirarse el Contrato Primer Empleo (CPE) que denuncian estudiantes y sindicalistas? La última jornada de crisis movilizó a entre uno y tres millones de manifestantes... -Cada cual es libre de pensar lo que quiera sobre el CPE. ¿Bueno? ¿malo? ¿inútil? Tanto da. Dicho esto, la ley ha sido aprobada por un gobierno democrático. Ha sido debatida en la Asamblea nacional. Ha sido avalada por el Consejo Constitucional. ¿Cómo retirarla? ¿Cómo ceder a la presión de estudiantes y sindicalistas? Muchos de los estudiantes ni siquiera han terminado el bachillerato. Entre los sindicatos, los hay que esperan encontrar una salida. Retirar la ley sería dramático y peligroso para el funcionamiento de la democracia. -Sin embargo, ¿de dónde viene la angustia que reflejan las manifestaciones de estudiantes? -Si me permite la observación, quizá haya menos gente de lo que parece. Hay 63 millones de franceses. Y hay ¿un millón, dos, tres millones de manifestantes, jóvenes y adultos? No me parecen cifras excepcionales. Si hablamos de los jóvenes, a los que conozco bien porque he sido profesor, incluso ministro de la Educación, entre ellos se plantean tres problemas. Primero, en nuestras sociedades democráticas proliferan desde hace dos décadas una serie de miedos. Tenemos miedo de todo, del tabaco, del sexo, del alcohol, de la mundialización, de las deslocalizaciones de empresas, qué sé yo. Cada año descubrimos nuevas razones para tener miedo. Y la gran novedad es que los jóvenes están en la vanguardia del miedo. Muy al contrario del papel que desempeñaron en otros momentos. Hoy están en vanguardia de la inquietud. En 1968, los jóvenes encarnaban la esperanza, el futuro, la liberación, la utopía. Los jóvenes de hoy encarnan la vanguardia del miedo, la angustia ante el futuro. Son víctimas, a mi modo de ver, de una suerte de síndrome de Peter Pan Son niños, adolescentes que se niegan a crecer. ¿Tienen miedo a no tener trabajo y a una vida muy precaria? ¿Por qué? Los jóvenes viven mejor, Luc Ferry recibió a ABC en su despacho parisino tienen más oportunidades y viven en un mundo más abierto que el de sus padres. Detrás del miedo, detrás de la angustia, sospecho un verdadero problema filosófico. ¿Por qué el hecho de entrar en la vida adulta, que antes era muy atractivo, cuando yo era joven, y teníamos muchas ganas de abandonar el domicilio familiar para vivir la vida plenamente, hoy se ha transformado en una forma de obstinación de continuar viviendo en el mundo de la infancia, protegidos por los padres, la familia o el Estado? El mundo de los adultos es mucho más atractivo. No se es un gran poeta, un gran músico, un gran científico, un gran tenista, un gran futbolista, a los 12 o 14 años. -Sin embargo, los jóvenes franceses ven el mundo de los adultos con miedo, con angustia, como si temieran una suerte de declive... -Ese es otro problema. Déjeme que concluya mi explicación. Quizá nosotros seamos culpables del miedo y la angustia de los jóvenes. Hemos creado un mundo donde envejecer es una catástrofe. En nuestras sociedades también hemos creado infinitas razones para ser víctimas. Cada grupo social, cada fragmento de un país, aspira a encarnar la posición de víctima. En el caso francés, después de los judíos, los negros; antes o después, las mujeres, o los musulmanes, qué sé yo. Y nos inventamos un país, una nación, que es una suerte de puzle de víctimas étnicas, raciales, religiosas, sexuales. Cada grupo forma su propio clan. Incluso en el plano económico. Los restauradores, los agricultores, los camioneros, los estudiantes, los investigadores, todos somos víctimas del resto. Rompemos la unidad para crear un puzle de víctimas. Y todo el mundo quiere ser protegido por un Estado que no sabe ni puede atender a tantos colectivos de víctimas. -Para colmo, en el caso francés, el Estado está prácticamente en bancarrota, con una deuda pública inquietante... -Lleva usted razón. Y ante esa culpa colectiva, ante ese problema nacional, de todos, nadie se considera responsable. El miedo y la angustia, en nuestro caso, están ligados a una suerte de irresponsabilidad y victimismo. Los jóvenes no sólo están a la vanguardia del miedo: también están a la vanguardia de algo que no sé si llamar conservadurismo. Todo lo esperan del Estado y la política. Se comportan como viejecitos que todo lo esperan de una política y un Estado que dé un sentido a sus vidas. Hubiera podido pensarse que las extremas izquierdas desaparecerían con el hundimiento del comunismo y la antigua URSS. Pero, en verdad, las extremas izquierdas se han reconstruido afirmando que son posibles otras políticas. Si los movimientos antimundialización están triunfando es porque muchos jóvenes todavía (Pasa a la página siguiente) LA JUVENTUD En 1968, los jóvenes encarnaban la esperanza, la utopía... Los jóvenes de hoy encarnan la vanguardia del miedo, la angustia ante el futuro EL ESTADO Todo el mundo quiere ser protegido por un Estado que no sabe ni puede atender a tantos colectivos de víctimas FILOSOFÍA VITAL Hemos creado un mundo en el que envejecer es una catástrofe