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26 SÁBADO 1 4 2006 ABC Internacional Los estudiantes de la Facultad de Saint Charles siguieron anoche desde Marsella con interés el discurso presidencial a través de la televisión AP Chirac promulga la ley del contrato para jóvenes y pide su suspensión inmediata El presidente francés trata de contentar a todos y solicita al Gobierno una nueva ley consensuada b La salomónica decisión de Chi- rac deja desairado a Villepin, y no apacigua ni a sindicatos ni a estudiantes, que siguen exigiendo la retirada pura y simple de la ley J. P. QUIÑONERO PARÍS. En un discurso solemne pidiendo la reconciliación nacional, el presidente Jacques Chirac anunció ayer a los franceses la promulgación de la Ley sobre el Contrato Primer Empleo (CPE) pero solicitó a su Gobierno que no se aplique esta medida, en la práctica, hasta que se negocie una nueva ley que modifique los puntos denunciados por los sindicatos, que consideran incomprensible e inaceptable la posición presidencial y convocan nuevas jornadas de huelga y manifestaciones. En su alocución de anoche, Chirac intentó conciliar todas las posiciones en conflicto, pero las primeras reacciones sugieren un agravamiento de la crisis. El primer ministro, Dominique de Villepin, había amenazado con dimitir si Chirac retiraba la ley, aprobada por el Consejo Constitucional. Como medida de urgencia, el presidente evita la dimisión de su jefe de Gobierno anunciando que promulgará la polémica ley. No podía ser de otra manera. Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, había exigido una suspensión de la ley para negociar una reforma con los sindicatos y asociaciones estudiantiles. En respuesta, Chirac pide a su Gobierno que no aplique la ley por él mismo promulgada, y exige que no se negocie ningún CPE hasta que se apruebe un nuevo texto legal consensuado. Doce sindicatos y todas las asociaciones estudiantiles exigían y continúan exigiendo la retirada pura y simple la ley del CPE. A éstos, Chirac les responde que un Gobierno democrático debe respetar las leyes aprobadas por su Parlamento. A cambio, admite suspender inconfesablemente la ley promulgada, y propone una gran negociación nacional. Mientras Chirac hablaba a la ciudadanía a través de todas las cadenas de radio y televisión, estudiantes y sindicalistas, reunidos en la parisina plaza de la Bastilla, comenzaron a abuchear su imagen en las pantallas cuando anunció la decisión de promulgar la controvertida ley. Minutos más tarde, siguió un largo rosario de rechazos y denuncias. Bernard Thibault, secretario general de la CGT, estima que la proposición nos da nuevas razones para aumentar la movilización contra una ley que no queremos Jean- Claude Mailly, secretario general de FO, considera incomprensible e inaceptable la proposición presidencial. Bruno Julliard, presidente de la UNEF, se dice consternado con la declaración de Chirac. La intersindical confirma la ya convocada jornada de huelga y manifestaciones, el próximo martes. Sarkozy, el único satisfecho En el terreno político, el PS y PCF se reunirán hoy para estudiar acciones comunes François Bayrou, presidente de la UDF (centrista) comentó la alocución presidencial de este modo: Quizá sea la primera vez en la historia de la República que un presidente promulga una ley y, al mismo tiempo, la vacía de toda sustancia pidiendo a su propio Gobierno que no la aplique y comience a negociar una nueva ley de Será reformada en sus puntos más polémicos: explicación del despido y un único año del contrato de prueba sustitución Sólo Nicolas Sarkozy hizo una interesada valoración muy positiva del proyecto presidencial: La gran mayoría de los diputados de nuestro grupo parlamentario habían pedido la suspensión de la ley. Ahora podemos comenzar a negociar con urgencia una nueva ley que responda a las preocupaciones de todos Chirac se dirigió a la opinión pública intentando conciliar las distintas posiciones y sensibilidades, de su primer ministro, de su grupo parlamentario, y de quienes se oponen con agresividad a un proyecto de ley difunto el mismo día de su próxima promulgación. A la espera de acontecimientos, el Gobierno de Villepin se encuentra confirmado, pero parcialmente censurado. Se acepta su ley, pero se considera inservible a la espera de una nueva que deberá redactarse y sufrir cuatro lecturas en la Asamblea Nacional y el Senado. Sindicatos y estudiantes son invitados a participar en la negociación de la nueva ley. Chirac acepta el principio de la revisión de los puntos más problemáticos: la ley de reduce de dos a un año de prueba, y las empresas que pudieran aplicar el futuro CPE serían invitadas a dar una explicación en caso de despido.