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12 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA SÁBADO 1 4 2006 ABC Las víctimas de la banda asesina ETA viven con esperanza tras la primera semana del alto el fuego permanente No son los únicos. En las bases abertzales se nota una cierta descompresión ABC ha recorrido la geografía del nacionalismo radical Alivio en los feudos batasunos TEXTO: PABLO MUÑOZ FOTOS: DANIEL G. LÓPEZ SAN SEBASTIÁN. A las diez y media de la noche del pasado miércoles el casco viejo de San Sebastián, tantas veces escenario de la violencia de los proetarras y del asesinato de Gregorio Ordóñez, estaba en calma. Los bares mantenían su rutina y la mayor parte de la clientela permanecía pegada al televisor, interesada en la suerte que un equipo español, el Villarreal, corría en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions. A esas mismas horas, el juez Grande- Marlaska enviaba a prisión eludible con fianza a Arnaldo Otegi. Y sin embargo en este barrio de la capital donostiarra nadie prestaba el menor interés al asunto. ¿Lo han encarcelado? ¿Pero iba hoy? Bueno, será parte del proceso respondía con cierta desgana un camarero. La escena tenía una gran carga simbólica porque era impensable que se pudiera producir hace sólo un tiempo. Nadie reaccionó al encarcelamiento, como tampoco nadie lo hizo a las detenciones de dos terroristas realizadas esta misma semana por la Ertzaintza- qué curioso que las hagan ahora comentaban con socarronería fuentes de la lucha antiterrorista- cuando ya estaba declarado el alto el fuego permanente Todo un síntoma de que incluso en el mundo abertzale es difícil disimular el hastío de 40 años de atrocidades con nulos resultados. Cestona es una de esas localidades guipuzcoanas en las que uno se siente extranjero en su país. El castellano ha desaparecido por completo de la calle y en cada farola, en cada pared, hay cartelería proetarra en la que se pide el acercamiento de los presos, la excarcelación y la independencia. En el Ayuntamiento sólo ondea la ikurriña y en algún balcón de la plaza está colgada la fotografía de un terrorista. La llegada de dos forasteros al centro del pueblo es recibida con desconfianza por parte de los vecinos, que clavan en ellos sus miradas. Sin embargo, en la iglesia, el párroco, Bernabé Arizmendi, sonríe amablemente mientras asegura a ABC que desde la semana pasada ha mejorado el ambiente. La verdad es que esperábamos antes el alto el fuego de ETA, pero ahora que ha llegado pensamos que es irreversible. Yo hablo con todos los vecinos sin hacer distinciones por su ideología. Y puedo asegurar que tanto las víctimas- -en esta población la banda también ha matado- -como los abertzales están esperanzados Arizmendi lleva doce años en Cestona, después de haber pasado 23 en Colombia, donde había decenas de muertos cada día Cuando habla del proce- so afirma que no es razonable pensar en excarcelaciones de terroristas que han cometido delitos atroces pero se muestra firme partidario del acercamiento de presos: Los asesinatos son injustificables, pero eso no significa que la dispersión esté bien. No comparo ambas cosas, que quede claro, pero lo uno no justifica lo otro A las víctimas les pide que perdonen, no que olviden, porque eso no es posible El discurso de un camarero de un hotel de San Sebastián, vecino de Deba, también es particularmente significativo por sus circunstancias personales. Este joven, que se define a sí mismo como un antisistema está casado con una abertzale y es cuñado de un etarra del comando Madrid más sanguinario. Lleva cumplidos doce años en Francia y saldrá en 2007: Pero cuidado, que él no mató a nadie, sólo ayudaba matiza. Para este hostelero no hay vuelta atrás, porque todos queremos que llegue cuanto antes el final. Cuando mi suegra se enteró de lo de la tregua lloró de emoción. Mi cuñado Mi cuñado, que era del comando Madrid está feliz porque ésto es el final. No hay futuro para el terrorismo también está encantado porque sabe que por fin esto se va a acabar. Cosas como la de Miguel Ángel Blanco le repugnaron. No hay futuro para el terrorismo, ya nadie lo entiende En Ordicia los miércoles por la mañana se instala el mercadillo en la plaza del Ayuntamiento. Como en Cestona, allí sólo ondea la ikurriña y la cartelería y las acusaciones de torturas a los presos de la banda son moneda corriente. Esta semana, en la puerta del Consistorio una decena de personas, la mayoría de bastante edad, sostenía una pancarta en la que se pedía el acercamiento de presos. Algunos vecinos pasaban delante de ellos y les saludaban; la mayoría, sin embargo, seguía con su vida y sus compras, ajena por completo a la protesta. En Azcoitia, en Azpeitia, incluso en Hernani, donde el casco antiguo tiene una de las escenografías más impactantes del País Vasco, con multitud de fotografías de presos de la banda adornando las fachadas, la situación es similar. En los bares de los proetarras tampoco hay una especial tensión, aunque la desconfianza y animadversión hacia los no habituales permanece inalterable, sin que sea previsible que eso vaya a cambiar pronto. Sin embargo, y a pesar de la ola de descompresión en los feudos batasunos, no hay desmovilización, como muy probablemente se demuestre hoy. Hasta en el pueblo más pequeño de Guipúzcoa hay carteles convocando a la manifestación de Bilbao, respuesta a la petición expresa de la banda, que en su comunicado de alto el fuego permanente decía: Hacemos un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas vascas para que se impliquen en este proceso y luchen por los derechos que como Pueblo nos corresponden Una discreción beneficiosa Fuentes de la lucha antiterrorista, por su parte, afirman que de momento no se han detectado movimientos de los terroristas que indiquen que mantienen su actividad criminal: Lo previsible es que hagan algún movimiento en el terreno de la logística, en lo que se refiere a tener pisos de seguridad, pero no más allá Hasta ahora no se han denunciado nuevos casos de extorsión a empresarios, y tampoco sería inteligente por su parte que lo intentaran, por dos razones: supondría la constatación de que la banda sigue activa y puede ser otra tregua- trampa, con lo que acabaría el proceso, y además resultaría poco eficaz, porque prácticamente ningún empresario pagaría sabiendo que los terroristas no le van a volar la cabeza Estas fuentes se muestran razonablemente optimistas en cuanto a las posibilidades de acabar con la banda: Hay dos elementos positivos: por una parte, la discreción absoluta con la que se han hecho los contactos previos; por otra, que el negociador de los terroristas ha demostrado que controla a toda la banda y, por tanto, es capaz de garantizar el cumplimiento de los compromisos que adquiera Esta circunstancia es también importante, a juicio de estas fuentes, porque minimiza los riesgos de una escisión, que en un proceso como éste nun- Balcón de la plaza del Ayuntamiento de Cestona, con la foto de un preso