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ABC SÁBADO 1 4 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR LEOPOLDO CALVO- SOTELO IBÁÑEZ- MARTÍN LOS EFECTOS CIVILES DE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA Desde el Estado, la enseñanza religiosa debe verse hoy como la renovadora en cada generación de una moral ampliamente compartida y que constituye una base importante de la convivencia A tramitación en el Senado de la ley Orgánica de Educación podría servir para unir dos cuestiones que hasta ahora se han debatido separadamente: la enseñanza de la religión y la nueva asignatura de educación para la ciudadanía. El punto de contacto sería el siguiente: ¿hasta qué punto la enseñanza de la religión contribuye al mismo objetivo que la educación para la ciudadanía, es decir, a la formación de personas respetuosas con la ley y aptas para la convivencia? El buen funcionamiento de las comunidades políticas libres siempre ha dependido de los resortes éticos de los individuos que las componen. Desaparecido el poder inexorable de la monarquía absoluta, evaporado el sometimiento secular del pueblo, eran necesarias otras maneras de fomentar el cumplimiento de las leyes. Así lo comprendieron los constituyentes de Cádiz, y dejaron constancia de ello en frase famosa que les valió muchas ironías fáciles y no siempre merecidas: el artículo 6 de la Constitución de 1812 decía que una de las principales obligaciones de los españoles era el ser justos y benéficos Es decir, cumplir la ley y promover el bien público. Ya había dicho Montesquieu, en un influyente pasaje, que para el sostenimiento de las monarquías bastaba el sentido del honor de sus servidores, pero en cambio las repúblicas (es decir, los regímenes de libertad) necesitaban apoyarse en la virtud de los ciudadanos, que consistía en el amor a la patria, el desprendimiento de sí mismo, el sacrificio del propio interés y todas aquellas virtudes heroicas que hallamos en los antiguos y de que sólo hemos oído hablar Con toda su nobleza, este paradigma republicano clásico no alcanzó verdadera vigencia social en ningún lugar de Europa. En España, el justos y benéficos de la Constitución de Cádiz nunca se tomó del todo en serio. Los esfuerzos del liberalismo y del regeneracionismoconservador por promover una auténtica cultura cívica tuvieron un éxito muy limitado, y lo mismo ocurrió bajo la II República, a pesar de que la educación ciudadana era objetivo predilecto de Manuel Azaña. ¿Por qué todos estos fracasos? Nadie dudaba de la altura de miras de la exhortación doceañista, ni de la necesidad de la función que aspiraba a desempeñar. Pero los valores morales que proponía se veían como algo artificial, remoto, desencarnado, sin conexión con un código moral conocido y practicado por todos, sin ejemplos vivos que pudieran seguirse. El propio Montesquieu reconocía que las virtudes republicanas sólo existían en los relatos de la antigüedad clásica. De este modo, resultaban atractivas para una minoría, pero su adopción por el conjunto de los ciudadanos no podía lograrse por mandato del poder constituyente. Por lo demás, las virtudes republicanas del mundo clásico tampoco aparecen en la genealogía de la cultura ciudadana inglesa, sin duda la más sólida de Europa. La civilidad inglesa está principalmente basada en los valores morales del gentleman, y tiene, por tanto, raíces cristianas y feudales. El comportamiento que se espera del caballero cristiano varía con las épocas y los L CARLOS KILLIAN lugares, pero tiene elementos permanentes: valor, cortesía, honor, consideración con los demás y en particular con los débiles, sentido del deber. Pues bien, en la Inglaterra victoriana este código de origen cristiano y aristocrático se generaliza, se seculariza, y se convierte en la base del acreditado espíritu ciudadano inglés. Paradójicamente, el mejor reflejo literario de esta importante transformación aparece en las páginas de una rebelde contra las convenciones victorianas, la no- velista George Eliot. Me gustaría de verdad que toda la gente se portara como caballeros le hace decir a un miembro de la nobleza; y añade la autora que el buen barón decía tal cosa convencido de que ése era un programa sencillo y completo para el bienestar social Y así acabó siendo, a pesar de la ironía. La primera mitad larga del siglo XX fue para Inglaterra una época de decadencia internacional y económica, pero de plenitud ciudadana, lo que le permitió arrostrar con éxito guerras mundiales y descolonización. La finest hour churchilliana fue posible gracias a una inquebrantable disciplina socialque no resultaba del estudio de manuales de ética ciudadana, sino de la imitación de un modelo tradicional propagado mediante infinidad de testimonios personales. Hay que subrayar que la difusión social del modelo moral del gentleman se debió en gran medida a la labor educativa de la Iglesia anglicana. Con cambios no esenciales, el modelo perdura hoy, aunque las ironías al estilo de Eliot se han vuelto tan ruidosas que apenas dejan oír la música de fondo. En España las ironías literarias empezaron antes, y el ideal caballeresco, tocado por la sátira cervantina, no soportó la prueba de la modernidad. En cambio, la moral católica, secularizada o en versión original, sigue teniendo entre nosotros una importante (y democrática) vigencia social. Prueba de ello es el elevadísimo porcentaje de padres que piden para sus hijos la enseñanza de la religión católica. Pues bien, independientemente de su función trascendente, esa enseñanza debería ser considerada por el Estado como la más poderosa aliada de la educación para la ciudadanía. Nadie puede ver hoy en la enseñanza religiosa el caballo de Troya de una autoridad distinta de la legítima del Estado por decirlo con palabras que la Constitución de 1931 utilizó para disolver a los jesuitas, la orden educadora por excelencia. Desde el Estado, la enseñanza religiosa debe verse hoy como la renovadora en cada generación de una moral ampliamente compartida y que, por tanto, constituye una base importante de la convivencia. Sin el apoyo de la moral católica, la educación para la ciudadanía corre el riesgo de convertirse en una versión posmoderna del justos y benéficos ¿Qué sentido tiene, pues, debilitar al aliado, privando en la LOE a la enseñanza religiosa de influencia en la evaluación de los alumnos? Bien está buscar alianzas con civilizaciones ajenas, pero antes convendría no descuidar la propia. Ex subsecretario del Ministerio del Interior REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CATALUÑA, SAHARA Y BUEN VINO Hoy, el Estatuto catalán suscita más comentarios en Nueva York, Viena, Caracas y Buenos Aires que en París, Toulouse o Perpiñán, donde las reivindicaciones catalanistas no provocan aluviones de entusiasmo. En tierras francesas, L Independent (Perpiñán) y La Dépêche du Midi (Toulouse) tocan esta cuestión muy de puntillas, en un tono menos relevante que las reivindicaciones locales de enseñanza de lenguas regionales En París, Le Monde, Le Figaro y Liberation han preferido rumiar el tema, antes de tratarlo en profundidad. Por el contrario, el New York Times publica una larga crónica muy matizada, y escribe: La victoria de Zapatero pondrá a prueba su convicción de que las negociaciones y el compromiso son la mejor manera de arreglar los problemas de las demandas regionales de autonomía e independencia que, en el pasado, han potenciado los movimientos separatistas, el terrorismo y la guerra A partir de tal incertidumbre, el Times neoyorquino recoge las opiniones enfrentadas de Pedro González- Trevijano y Ferrán Requejo, para insistir en lo enconado de un debate imprevisible. Menos prolijo, Die Tageszeitung (Berlín) advierte que los independentistas catalanes continuarán insatisfechos Die Presse (Viena) no descarta la repetición de casos como el del general Mena. El Universal (Caracas) habla de polémico documento Y La Nación (Buenos Aires) escribe: Los periodistas más veteranos, testigos de la Transición, creen que algo se ha quebrado; aunque no la unidad territorial En Rabat, cada vez que en Madrid se mueven peones estatutarios, la prensa oficiosa mueve peones saharahuis. Aujourd hui Le Maroc publica una entrevista con Khalli Hanna Ould Rachid, presidente del Consejo Real para asuntos saharianos, dejando en suspenso el paralelismo de los procesos autonómicos para defender la causa del Sahara marroquí, cuya autonomía reforzará la unidad nacional Por el contrario, los vinos y el dinamismo empresarial español sólo suscitan admiración. En Londres, el Independent publica un reportaje sobre Amancio Ortega, presentado como uno de los empresarios más dinámicos del mundo, protagonista de una gran revolución comercial En Nueva Delhi, Business Standard está convencido de que los vinos españoles están quitando puestos internacionales a los franceses. Y llega a una conclusión no sé si sorprendente: los caldos españoles pegan bien con las milenarias gastronomías hindúes.