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102 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE AUSTRALIA VIERNES 31 3 2006 ABC Preocupación en Ferrari, Williams y Toyota porque las bajas temperaturas en Australia debilitan su elección de gomas blandas; las 30 horas de vuelo hasta Melbourne obligan a escoger y transportar el material con dos semanas de antelación... y no hay remedio Poco calor para los neumáticos TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS, ENVIADO ESPECIAL A la FIA le canta el alerón y Ferrari, McLaren y BMW lo cambiarán J. C. C. MELBOURNE. Sin estridencias, casi en secreto, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) ha zanjado un asunto que se prometía polémico. Ocho escuderías denunciaban tras el Gran Premio de Malasia que el alerón delantero de los Ferrari no era conforme al reglamento dada su flexibilidad. Cuestión de aerodinámica. Una ventaja que luego también se comprobó tenían los McLaren y los BMW. El problema es que la propia FIA había dado el visto bueno a estas piezas cuando realizó sus verificaciones en Bahrein y Malasia, así que para no quedar en evidencia, y sin comunicado oficial, de forma semiclandestina, ha obligado- -aunque Ferrari afirma que el cambio se debía a mejoras aerodinámicas que ya tenía previstas- -a los infractores a modificar la pieza. Cuestión zanjada. Rival sin acritud social de la otra metrópoli del país- -Sidney, la que se llevó los Juegos Olímpicos de 2000- Melbourne difunde a través del deporte su aroma de ciudad moderna, señorial y coqueta. La Volvo Ocean Race, los Juegos de la Comonwealth, el Gran Premio de Fórmula 1 y el tenis, el Abierto de Australia, el primer grande de la temporada- -que se celebra en el complejo de Flinders Park allá por enero- Y en la emulación de Nadal, Federer o Moyá, los pilotos de F- 1 1 se citaron raqueta en mano. MELBOURNE (AUSTRALIA) Melbourne es territorio Bridgestone. Así lo dicta la opinión de los sabios, el análisis de los pilotos y, sobre todo, la estadística, que hablando de Fórmula 1 se traduce en mano de santo. Bridgestone es Ferrari, y Ferrari es Michael Schumacher. Una concatenación que emitiría un pronóstico a favor del cavallino si no fuera porque un elemento perturbador- -el que más influye en cualquier orden de la vida- -ha llegado hasta las antípodas. El mal tiempo. Las tripas de una rueda de un fórmula 1 han adquirido un nivel de sofisticación tecnológica al nivel de un motor o un chasis. Los distribuidores- -Bridgestone y Michelín- -afinan para cada gran premio desmenuzando cada partícula del fin de semana. El elemento original es el caucho y su interior contiene fibra de carbono, kevlar, nylon, algodón, acero... Ya sea para piso seco o mojado (la reglamentación obliga a que al menos el 75 por ciento sea caucho y el otro 25, en ranuras que expelen el agua) el único objetivo de los fabricantes consiste en entregar a los equipos un neumático con la mayor adherencia al asfalto. Las mezclas inteligentes, los experimentos químicos, el trajín en fábricas y laboratorios tiene este año un sentido diferente al de 2005: fabricar neumáticos rápidos para que aguanten entre 100 y 150 kilómetros. El año pasado se trataba de construir gomas duraderas, que resistieran el tirón de más de 300 kilómetros sin pestañear. Y, por conocimiento del terreno y capacidad de adaptación al tipo de circuito, Bridgestone ha acumulado éxitos en las últimas temporadas en Australia. Salvo el año pasado, con la victoria de Fisichella, Ferrari se ha paseado por Albert Park. Tanto es así que Bridgestone tiene medio monopolizada la publicidad de los tranvías de la ciudad con un eslogan llamativo: Ferrari corre sobre nosotros. Michael Schumacher enseña una inigualable hoja de servicios en territorio australiano. Primero en Adelaida (de 1985 a 1996) y más tarde en Melbourne (desde 1996) el germano ha ganado cuatro veces, ha conseguido tres poles y ha dado cinco vueltas rápidas. Un mecánico de Renault mima las ruedas, vitales en la carrera australiana gar al frío, pero sin el presagio optimista del verano austral que anunciaba temperaturas por encima de 30 grados. Sin llegar al sofoco de Bahrein o Malasia, Melbourne estaba considerado un gran premio de calor. Y el termómetro no sube estos días de los 20 grados. Y, claro, Australia está demasiado lejos como para andar cambiando ruedas a salto de mata. Concretamente, a veintiocho horas de avión con escalas en Londres y Singapur. Pero que puede estirarse a las cuarenta horas si, como es el caso, hubo gente que tuvo que echar el día en el aeropuerto de Hong Kong. Fernando Alonso tardó once horas en saltar de Tokio, donde cumplía compromisos publicitarios, a la her- EPA mosa ciudad de Melbourne. Por esa lejanía, las escuderías se ven obligadas a elegir neumáticos y material para Australia con dos semanas de anticipación. Cuando se estaba disputando la carrera de Malasia, aviones y barcos transportaban productos de F- 1 hasta Oceanía. Entonces hacía calor. Ahora no. Y Bridgestone escogió ruedas que se pueden quedar blandas para el domingo. Eso se temía ayer Ross Brawn, director deportivo de Ferrari. Nos imagino con problemas Lo mismo Hisao Suganuma, responsable de Bridgestone: Espero que la climatología no altere el rendimiento Y John Howett, presidente de Toyota: Estoy preocupado por las temperaturas Alonso también gana al tenis La iniciativa corrió a cargo del local Mark Webber, que quiso promocionar el acto con carácter benéfico para una asociación de niños discapacitados. Y hasta las canchas fueron Fernando Alonso, Giancarlo Fisichella, Christian Klien, Jarno Trulli, Alex Wurz y otros cuantos más con ánimo de pasar un buen rato y rememorar la piel tenística del país australiano, que ha exportado primeras figuras como Rod Laver, Margaret Court, Roy Emerson o Pat Cash. La pachanga se disputó al ritmo de los torneos de aficionados: ganaba el primero que llegase a diez juegos. Las rondas se fueron sucediendo y, ¡oh casualidad! en la final confluyeron los dos pilotos que han ganado las dos carreras inaugurales del Mundial, Alonso y Fisichella. Dos Renault. En tono distendido, con el buen humor presente, pero con el regusto de la victoria al otro lado de la red, el español y el italiano pugnaron por el simbólico galardón. El partido se decantó rápido, 7- 0 para Alonso, experto en salidas impulsivas. Remontó el paciente Fisichella, pero el resultado final quedó lejos de la riña, 10- 4 para el asturiano... Se auguran problemas Ferrari siempre ha sido más fuerte que los demás en Melbourne- -comentó ayer Fernando Alonso- Y si funcionan aquí, también lo harán en otros circuitos que le van muy bien, como Ímola, Indianápolis o Suzuka Irán bien o no. Porque Ferrari, como Williams, Toyota y Midland, se ha encontrado con un problema irresoluble, un contratiempo que ni las mentes pensantes de sus ingenieros pueden solventar. Templa en Melbourne, sin lle-