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64 Espectáculos VIERNES 31 3 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO El tigre- sable Diego y el perezoso Sid volverán a llevarse como el perro y el gato en esta fetén secuela Casi tres millones de espectadores vieron en España Ice Age La Edad de Hielo Ahora tienen la oportunidad de seguir las aventuras de sus personajes en una secuela dirigida por Carlos Saldanha Al rico patinaje sobre hielo TEXTO: JAVIER CORTIJO MADRID. Doscientos millones de dólares en la saca no dejan frío a casi nadie. Y no digamos a los magnates de Hollywood, cuyas uñas bañadas en parafina se vuelven garras selváticas cuando el taquillazo en cuestión corresponde a la primera piedra angular de una presunta franquicia. Con estas coordenadas, ya estaba tardando la secuela de Ice Age ese sorbete de dibus etiqueta negra que abrió el fuego de Blue Sky y Fox en la carrera por la gloria animada en 3 D, a la vera de Pixar Disney y DreamWorks. Aunque primero había que perfeccionar la técnica, cosa que emprendieron con más maña que fuerza, y más metálica que mecánica, en Robots filme que, a pesar de todo, también hizo su buena caja, principalmente en DVD. Así que Blue Sky en general y el brasileño Carlos Saldanha en particular (director de los tres títulos) ya estaban en plenitud de condiciones para acometer su proyecto más ambicioso y burbujeante hasta la fecha: éste. Ade- más, nada de estiramiento argumental ni otros liftings charcuteros al uso: la historia de Ice Age 2. El deshielo continúa el hilo dejado por su antecesora: una vez colocado el orondo bebé con su tribu, ahora el mamut Manny, el tigre- sable Diego y el perezoso Sid se enfrentan a otro reto de bigotes. Nada menos que el derretimiento de su medio ambiente, que les obligará a tomar las de Villadiego hacia regiones más primaverales antes de acabar como una sopa tibia. Por el camino se encontrarán a otro trío igual de dicharachero: la mamut Ellie y sus dos hermanos las zarigüeyas Crash y Eddie. Si a esto le añadimos una técnica animada asombrosamente perfecta (sobre todo en los efectos acuáticos y en el pelaje de los animalitos) golpes de guión más adultos y gamberretes, su chorreoncito romántico y hasta números musicales irresistiblemente coreografiados, el listón queda superado por un palmo. O una pezuña. Cuando nos planteamos rodar una secuela, lo primero que nos preguntamos fue dónde podrían dirigir sus pasos los personajes de forma natural, sin formar situaciones. Así, decidimos que la mejor manera de abordar esta historia es hacer que experimentaran un crecimiento invidual importante, siempre con la ayuda de los amigos que le acompañan en el trayecto declara Carlos Saldanha, que aquí también se ha independizado de Chris Wedge, su director- gurú (y cofundador de Blue Sky) en la anterior cinta. Fórmula mágica de siempre Esto es, la fórmula mágica de siempre: un buen guión, firmado por Peter Gaulke (escritor en nómina durante un par de temporadas del legendario Saturday Night Live escuela que se nota en la pluma zigzagueante y a veces pica- pica de la película) y una tecnología punta abanderada por el software CGI Studio, exclusivo del estudio. Un invento que es mano de santo en la iluminación de escenarios y de pe- lambrera: Parece que cada pelo tiene su propia sombra. Por ejemplo, Manny lleva en su lomo unos dos millones de pelos, con un brillo y riqueza incomparables. Además, gracias al sistema de interpretación Voxel, la piel adquiere un volumen digital estupendo. Parece un personaje más declara Carl Ludwing, director de I+ D de la película. Y si tenemos un look de salón de belleza y una labia en los diálogos de barbero argentino, lo que nos faltan son unas cuerdas vocales a la altura de las circunstancias. Tanto en su vertiente estrictamente profesional (véase el doblaje al castellano, con más gargantas que caras conocidas, cosa que ya se va agradeciendo) como su versión original, donde destacan voces de alto voltaje. Por ejemplo, el trío protagonista (John Leguizamo como Sid, Denis Leary como Diego y Ray Romano como Manny) que repite gozosamente. O, en el capítulo de fichajes, la estupenda Queen Latifah poniendo dulzura paquidérmica a la mamut Ellie, los zas-