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60 Sociedad VIERNES 31 3 2006 ABC Ciencia HEINRICH ROHRER Premio Nobel de Física en 1986 Los países que dominen la nanoescala serán los dueños del mundo Este físico suizo ideó el ojo para moldear átomos con certeza y vislumbró con ello una nueva disciplina, la nanotecnología, que logra que el contenido más poderoso se guarde en el recipiente más minúsculo TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS FOTO: MIGUEL MUÑIZ SANTIAGO. Hace 20 años desde su primer viaje a la capital gallega, ciudad talismán de este físico suizo que desgranó aquí, por primera vez al mundo, los tímidos avances de su STM Scanning Tunelling Microscope o microscopio de efecto túnel) Apenas dos meses después recibía el Nobel de Física. ¿Virtudes del proyecto? El STM es a la nanotecnología- -ciencia que trabaja a escala de millonésima de milímetro- -lo que el telescopio a la astronomía. Con este ojo que todo átomo ve donó al siglo XX la herramienta científica, junto con el transistor de 1948, más relevante, con mayor proyección y que más cambios depararía a la ciudadanía. Dos décadas después, el que se dice hombre de empresa, no profesor -su trayectoria se escribe ligada al laboratorio de IBM en Zúrich- -ha dejado pergeñada la senda de sus investigaciones con el proyecto milpiés en cabeza, mientras se afana en destapar al mundo las propiedades infinitas de la nanotecnología, esa disciplina científica que permite desde diseñar cremas solares hasta minisubmarinos que exploran el organismo humano en busca de una enfermedad a la que combatir en exclusiva. Lo hace, en esta ocasión, en una atestada facultad de Química de la Universidad compostelana primero, y desglosa después para ABC en el Centro de Estudios Avanzados el título de su conferencia: La miniaturización, la microelectrónica, han permitido el desarrollo tan fenomenal de las últimas décadas. La impetuosa marcha hacia lo pequeño continúa Small is beautiful, and powerful No necesita traducción, en España tenemos una frase para ello: El tamaño no importa -Veinte años del revolucionario STM. ¿Cree que ya se han agotado sus posibilidades de mejora? -No, creo que hay continuas mejoras. De hecho, la más importante y curiosa que se produjo al poco tiempo es que el microscopio se pensó para ver, como herramienta analítica, pero se convirtió en una herramienta electrónica. Se encontró que no sólo podía ver los átomos, sino cambiarlos de sitio. El STM era el ojo y también el dedo que permitía mover y escribir con átomos, similar al sistema Braille. -Además de los conocidos usos en cremas, pinturas metalizadas para coches... ¿qué efectos cotidianos de ese microscopio y sus vástagos podemos palpar a fecha de hoy? -Las aplicaciones más importantes se registran en el campo de la micro- El físico suizo, durante su asistencia al programa divulgativo ConCiencia electrónica, los chips y los computadores. Las otras son más conocidas porque la gente no está interesada en los métodos que desarrollan los instrumentos que utiliza en su vida diaria. -Sin embargo, sí está interesada cuando se habla de las aplicaciones en la Medicina. ¿Por dónde camina la nanotecnología en este campo? -Las aplicaciones en terapias para el cáncer no son ninguna ficción. Hay mecanismos de diagnosis muy rápida, un aparatito permitirá cotejar el ADN y ser capaces de detectar, con sólo situarse frente a otra persona, las enfermedades que padece. Y mucho más. ¿Piensa que ese tímido conocimiento irá avanzando poco a poco o confía en un estallido repentino? -No me arriesgo a ese tipo de prospectivas. ¿Imagina que a alguien en 1902 le hubiesen dicho lo que ocurriría a lo largo del siglo XX? ¿Lo creería? La Física es impredecible, pero es obvio que la nanotecnología va a jugar su papel. -Entonces, ¿no suscribe las afirmaciones de que la nanotecnología encarnará antes de mitad de siglo la próxima revolución industrial? -En 20- 30 años podremos hablar de una nanorrevolución, lo tengo claro, pero se habla de que la revolución industrial ha cambiado los hábitos de la gente, y lo que yo veo es que otros cambios, como la televisión, las comunicaciones, etc. han modificado sobremanera los hábitos de las personas. ¿Llegaremos a dominar los átomos a nuestro antojo? -No puedes dominar los átomos de un modo que vaya en contra de ciertos principios físicos. Por supuesto y con el microscopio de efecto túnel utilizado como aparato comercial, lo que hace la gente es inducir reacciones químicas y buscar ese manejo del átomo. ¿Y alcanzar el nivel del cerebro humano, quizás con un cerebro artificial a escala nanométrica? -Se está intentando y se está aproximando, pero la pregunta es... ¿por qué deberíamos hacerlo? Deberíamos idear algo, una máquina hiperpequeña que tenga el poderío de un computador y en parte el poderío del cerebro, pero no un cerebro en sí mismo. Y de ahí a llegar a una herramienta creativa... -No obstante, su proyecto clave en los últimos años es el milpiés que pretende almacenar un terabit de memoria (la misma que posee el cerebro humano) en apenas 3 centímetros de ancho por 3 de largo. -Así es, es un proyecto que puede conseguir en un chip del tamaño de un botón integraciones de terabits (un billón de bits) consistentes en construir millones de pequeñas puntas de manera que unas leen y otras procesan, seleccionan y toman decisiones. ¿Será el dispositivo más pequeño con esa capacidad jamás construido? -Se está trabajando en un prototipo y cuando salga, no sé si en cinco años más o menos, será el aparato de almacenamiento más poderoso que exista. -Me pregunto si usted estaría dispuesto a convivir cómodamente con nanorrobots en un tiempo. -Estaría tan confortable con ellos como lo estoy ahora con aparatos que me rodean, no controlo y no sé manejar. -Japón, Suiza o EE. UU. se han lanzado a la carrera de la nanotecnología, pero... ¿la UE por qué no? -Lo ha hecho en el ámbito universitario y de conocimiento, no tanto en el de las aplicaciones prácticas. ¿Quienes dominen la nanoescala serán los dueños del mundo? -Eso es probable. Los países que dominen el rango nanométrico dominan la alta tecnología y estarán ahí arriba.